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martes, 27 de octubre de 2015

Colmillos

Aparentemente se había perdido una pareja en el parque forestal donde trabajaba Billy. Él estaba en el fondo de la cabaña de los guardabosques cuando fueron a avisarle. Billy, sentado sobre un tocón de árbol, tallaba un trozo de madera con su navaja. Abandonó esa tarea para escuchar a su compañero: 

-Billy, aparecieron los parientes de una pareja que según ellos se perdió aquí. Dicen que debían haber vuelto ayer. 
-Bueno, veremos de qué se trata -le dijo Billy, y de un soplido limpió la viruta de lo que estaba tallando. 
-Que buena pieza, un lobo -opinó el otro guardabosques-. ¿Cómo pudiste hacer eso solo con tu navaja? Sé que eres bueno tallando, pero no me explico lo de las patas.
-Era una rama gruesa de donde salían un montón de ramas mas finas. Al ver esa parte enseguida me imaginé un lobo, solo tenía que cortar el pedazo justo y hacerlo aparecer. Todavía me falta darle unos retoques. 
-Eres un artista, no todos podrían ver lo que viste. 
-No, es solo un pasatiempo.
  
Su compañero tenía razón. Billy siempre había visto cosas donde los demás no veían nada, aunque muchas veces deseaba no tener ese don, o lo que fuera aquello...


Las personas preocupadas eran cuatro, los padres de la mujer y los del tipo. Apenas los vio supo que no se trataba de otro caso de turistas torpes. Primero les preguntó si estaban seguros de que sus hijos se encontraban en aquel parque, después les pidió su descripción y otros detalles. Tras tranquilizar a esas personas diciendo que los buscarían, habló del asunto con sus compañeros: 

-Tengo la impresión de que sí les pasó algo -les dijo Billy, mirando hacia el vehículo en el que se marchaban los preocupados padres. 
-¿Será otro caso de personas que caminaron mas de lo que podían? -preguntó uno de sus compañeros.
-No creo. Según sus padres, los dos son fanáticos del ejercicio y salen a trotar todos los días, y tienen experiencia acampando. Además iban bien preparados por lo que me describieron los señores.
-¿Le avisamos a los de rescate? -preguntó otro, que ya se había puesto serio, pues respetaban mucho la opinión de Billy. 
-Por ahora no. Voy a ir a investigar. Me mantendré en contacto con el radio. Mejor parto cuanto antes. Trataré de hallarlos antes de la noche. Con la oscuridad todo se complica. 

El bosque estaba a metros de allí. Billy tomó su mochila, la que siempre tenía lista para casos así y enderezó rumbo al bosque.  Ya estaba muy concentrado, tenía que ir atento a todo. Además de rastrear a los perdidos tenía que cuidar su espalda pues en la zona andaban muchos osos, pumas y algunos lobos. Iba atento a las posibles señales que se mostraran en los senderos, a los sonidos a su alrededor, a los olores. Se detenía cada tanto y observaba en derredor. 
Tenía que ponerse en el lugar de los extraviados. Dedujo que como estaban bien físicamente seguramente habían tomado los senderos mas difíciles. Lo que querían era explorar, ver los mejores paisajes, subir cuestas… Cosas que para Billy eran poco inteligentes en un lugar salvaje como aquel. En la naturaleza hay que imitar a los animales, y estos casi siempre toman el camino mas fácil. Un jabalí puede cruzar por un enredijo de ramas espinosas si es necesario, pero normalmente anda por los senderos despejados. La naturaleza es sabia. 

Le pareció que el bosque estaba mas sombrío, aunque desde las copas descendían numerosos rayos de luz pues el cielo estaba despejado. 
La atención al detalle de Billy se iba agudizando a medida que se internaba mas y mas en el bosque. De esa forma halló unas huellas. Se inclinó a examinarlas. No le quedaron dudas de que eran del matrimonio que buscaba. Caminaban juntos, sus pasos eran largos, uno de los individuos pesaba mucho menos que el otro… las pistas eran muchas. En el costado de un charco distinguió hasta la marca del calzado. 

Los padres de los perdidos, con la intención de dar la mayor cantidad de datos posibles le habían dicho hasta la marca de los botines que estaban usando. Lo sabían porque el matrimonio acababa de comprarlos y se los habían mostrado.  
Siguió los rastros hasta una zona donde solían andar osos. Ya lo presentía, estaba seguro, y, de pronto los encontró. Percibió primero el olor a muerte. 
Un vistazo a la escena y todo quedó claro. Habían acampado en una zona que no debían y un oso los atacó por la noche. Billy llamó a sus compañeros por el radio: 

-Los encontré, están muertos. Les voy a indicar mi posición. Cambio. 
-Que lástima -dijo la voz que sonaba en el radio-. ¿Ataque de animal? Cambio.
-Sí, de oso. Es una pena. ¡Diablos, esto es un desastre! Vengan rápido. Cambio. 

Aquel asunto no terminó ese día. Una semana después, mientras recorría el bosque, Billy vio algo de reojo. Era el matrimonio. Tenían la ropa hecha jirones y sus cuerpos estaban peor. Atravesaban el bosque tomados de la mano y sin dar un paso, solo se deslizaban. Miraron a Billy y siguieron su camino.  Ocasionalmente él veía a los que morían en aquel bosque. 

4 comentarios:

  1. Que tal amigo? buenos cuentos tambien en este blog..diez puntos..Willy

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    1. Gracias Willy. Pues la verdad, considero que he escrito mejores de estos que de los de terror. ¡Saludos!

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