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jueves, 19 de noviembre de 2015

De Trolls

                                                  La Roca
Durante la cena, hablando de una cosa y otra, surgió el tema de los sueños, y Emanuel dijo recordar uno muy extraño, pero se arrepintió de haberlo dicho y no quiso contarlo al grupo. Cuando Emanuel y Carlos quedaron solos, porque las mujeres fueron a la cocina, Carlos lo animó para que le narrara el sueño: 

—Vamos, amigo, cuenta lo del sueño, aquí entre nosotros. 
—Está bien, que mas da. A vos te lo cuento —y Emanuel comenzó a narrarlo—. Empezó en una pradera inmensa. Inmediatamente supe que soñaba. Algunos árboles formaban pequeños grupos aquí y allá entre los pastizales. Yo caminaba en ese paisaje. El pasto se agitaba constantemente y se escuchaba el rumor del viento. No puedo decir que hacía calor, porque era un sueño, pero tenía la sensación de calor. Aquel paraje era muy desolado, hacia donde girara veía lo mismo: pastizales inquietos, grupos de árboles desparramados y soledad. Seguía caminando cuando escuché un retumbar mudo, y aquel retumbar se transmitía mas por la tierra que por el aire. Enseguida pensé en una estampida, ¿pero estampida de qué? Cuando lo descubrí quedé asombrado; eran mamuts y venían rumbo a mí. 
—Que sueñes con mamuts no es raro —lo interrumpió Carlos—. Te la pasas excavando huesos de esos animales.  
—Lo sé, lo raro no es eso. Espera, ya llego a la parte rara. Como te decía, una manada de mamuts venía hacia mí. Corrí, como se corre en un sueño, y al alcanzar una roca me escondí tras ella. Y los mamuts pasaron al trote a mi lado. ¡Que animales magníficos! Eran gigantes, peludos, la tierra temblaba bajo sus pies. Sabía que soñaba, pero eran tan reales… La manada pasó. Muy a mi pesar, enseguida que ocurrió eso perdí la lucidez, ya no sabía que era un sueño, y de repente andaba en otro lugar, “viviendo” otra historia. Pero luego, esa misma noche, volví a la pradera desolada, y ahora esta se encontraba bajo la luz pálida de una luna llena enorme. Avancé por aquel paisaje envuelto en una luz fantástica. Al llegar a una zona muy abierta divisé a los mamuts, estaban pastando, arrancaban grandes manojos de pasto con su trompa y se la llevaban a la boca. Yo los observaba escondido tras un pastizal...

“De pronto la manada se inquietó, se movieron hasta adoptar una posición defensiva y empezaron a emitir fuertes bramidos. De pronto, un ser colosal que caminaba sobre dos patas salió de atrás de una colina y arremetió contra los mamuts. Era un ser humanoide de mas de tres metros de alto, calculé por el tamaño de los mamuts, y aquel ser era extremadamente ancho: era un troll. Enseguida me recordó unos viejos dibujos de trolls que viera hacía mucho. El gigante esgrimía un garrote enorme, un tronco, y con él aporreó a un mamut, pero el animal no cayó porque el golpe no debe haberle dado de lleno, y al defenderse violentamente atropelló y casi atravesó con un colmillo al troll. 

“La manada se dispersó inmediatamente, incluido el mamut herido, y el gigante quedó solo, agonizando. Yo seguía en mi escondite de pasto, asomando solo la cabeza entre las hierbas. El troll se sentó, como resignado, y se miró la herida que tenía en el vientre.  En ese momento de nuevo me di cuenta que soñaba. No me moví por temor; gigantón aún estaba vivo, y aunque aquello no fuera real nada impedía que se levantara y me persiguiera. Pero permaneció sentado, moviéndose apenas.  Luego empezó a amanecer, se incendió el horizonte, y cuando los primeros rayos del sol se alargaron por la pradera el troll sufrió una transformación increíble: se transformó en piedra, entonces desperté. 

“Bueno, como bien has dicho, que yo sueñe con mamuts no es algo raro, por mi profesión, ya he desenterrado montones de sus huesos; pero soñar con un troll también ya no es tan comprensible, mas lo verdaderamente raro es lo que me pasó después, en una excavación. En una zona donde había huesos de mamuts, hallamos una roca de varias toneladas que no pudimos identificar. Principalmente era calcio, pero no era calcita, era, desconcertante. Como seguramente te estás imaginando, recordé el sueño y pensé que aquello era un troll convertido en piedra, y aunque la idea era absurda, allí estaba la roca. Cuando la hicimos analizar el misterio continuó, porque si bien no era un tipo de roca del todo desconocida, sí era muy extraño que estuviera en aquella zona, porque se las halla principalmente en Europa, en los países escandinavos. Sí, donde dicen que los trolls existieron.    
                                             - - - - - - - - - - - - - - - - 
                                         El Ser De La Colina
Brian notó algo que la mayoría normalmente pasaría por alto. Caminaba por una colina de su propiedad (que se hallaba en Irlanda), cuando le pareció que en el lugar había menos rocas. 
Cuando su padre se jubiló y por motivos de salud tuvo que retirarse a la ciudad, Brian se hizo cargo de las tierras de su familia. Antes de eso estaba viviendo en la cuidad, pero cuando su padre lo necesitó no dudó y volvió a su viejo hogar. Su propiedad estaba formada por colinas y pequeños valles donde pastaban mansamente las ovejas. Si se estaba en una posición alta a lo lejos se divisaba un horizonte azul que era el mar, y en otro extremo se elevaban unas montañas redondeadas por el tiempo. Aquel paisaje era agreste y desolado, y en los pocos caseríos y pueblitos de la región continuaban tradiciones viejas, y las historias de seres mágicos no se consideraban cuentos. Brian se crió en ese ambiente, pero unos años viviendo lejos de allí lo convirtieron en escéptico.   Pero pronto iba a volver a creer, porque ahora tenía un nuevo vecino.
Cuando recorría una colina pedregosa notó aquello. ¿Dónde estarían las rocas faltantes? Le pareció una tontería, pero como era muy curioso no podía olvidarse de ello.  Al otro día volvió al lugar y descubrió que faltaban más rocas.   Ese material sobraba en la región, ¿quién iba a interesarse en las de allí? Era absurdo, pero que faltaban era una realidad. Volvió a la casa y, sentado frente a la chimenea encendida llamó a su padre por teléfono:

—¡Hola! —atendió su padre. Este se encontraba mirando la televisión
—Papá, soy yo, Brian —cuando el viejo escuchó que era su hijo apuntó el control remoto y apagó la tele.
—¿Cómo andas, hijo? 
—Bien, ¿y cómo andan ustedes por ahí?
—Muy bien. Tu madre recién salió a hacer unas compras.
—Que bien, mas tarde la llamo a ella. Papá, tengo una pregunta que hacerte, lo que voy a decirte es una tontería, lo sé, pero me tiene intrigado. 
—Sabes que en lo que pueda ayudarte lo haré.
—Sí, verás, anduve recorriendo la colina de aquí al lado y, noté que faltan piedras, algunas bastante grandes. ¿Qué crees que pueda ser? ¿Será que alguien las toma para algo? 
—¿Faltan rocas?… Entonces tal vez se trate de un troll.
—¿Bromeas?
—No. ¿Has olvidado que una vez te dije que vi uno?
—Ahora lo recuerdo, pero creí que era un cuentos.
—Fue real, fue muy real, nunca olvidare ese encuentro. 
—Entonces, por lo que sé de los trolls, este se está comiendo las rocas, ¿no?
—Es algo que hacen a veces. No creo que se alimenten solo de eso. Tal vez las consumen como un complemento, como cuando los animales necesitan minerales y lamen la tierra o mastican rocas blandas.  Probablemente esté viviendo en esa misma colina. Que no te extrañe si empiezan a faltar algunas ovejas. 
—Rocas es una cosa, pero ovejas no lo tolero.
—Tienes que hacerlo. La Tierra antes le pertenecía a seres como los trolls. Los humanos lo expulsamos al olvido, a tierras remotas. Cuando toman algo nuestro no nos podemos quejar. Déjalo, hijo, no lo molestes. 
—Está bien, papá, gracias. Adiós. 
—Cuídate, y deja a esa criatura en paz. 

Brian cortó y quedó mirando el fuego, pensativo. Agregó otros leños y después fue a prepararse una taza de té.  Mientras bebía al calor de las llamas siguió pensando. Su padre tenía razón, si era un troll era mejor dejarlo en paz, pero, por lo menos quería verlo. Le emocionó la idea de ver a un ser que creía inexistente. A Brian le gustaba la cacería, y había llevado con él una mira telescópica con visión nocturna, aquello le iba a servir para ver a su vecino come piedras. Desde la ventana de la sala se veía perfectamente la colina, aquel iba a ser su punto de observación.  Esperó a la noche y cargó un sillón hasta la ventana. Descorrió solo lo suficiente la cortina y se sentó a esperar observando por la mira.

Era un hombre de paciencia, pero como a la hora comenzó a cansarse.   Se preguntó si lo que estaba haciendo era una tontería. Acechar a un ser mítico… si sus amigos de la ciudad lo supieran se morirían de risa. Cuando empezaba a creer que solo estaba perdiendo el tiempo, el ser que esperaba apareció de pronto. Gracias a la mira podía verlo perfectamente. Tenía una nariz enorme, al igual que sus orejas, y una melena desordenada le bajaba hasta más allá de sus anchos hombros.   El ser caminaba mirando hacia abajo, como eligiendo las piedras. Repentinamente se volvió hacia la casa; se había dado cuenta que lo observaban.  Brian vio que el gigantón hizo un movimiento brusco; había arrojado algo hacia la casa.

La ventana estalló ruidosamente en un gran número de vidrios. Brian se cubrió la cara con los antebrazos. Cuando volvió a mirar el aire frío de la noche entraba por la abertura sin vidrio. Detrás de él la roca que arrojara su vecino acababa de chocar contra una pared y terminaba de rodar por el piso de la sala.   Tuvo suerte, si le hubiera acertado sería su fin. El troll ya no estaba en la colina. Brian se arrepintió por ser tan curioso.  Desde esa noche ya no faltaron rocas; su vecino se había marchado al verse descubierto.   

3 comentarios:

Ongie Saudino dijo...

Trolls, esos seres miticos de una apariencia terrible, pero generalmente son inofensivos...excepto el que atacó a Brian, jaja!. Los sueños nos dicen muchas cosas, y no hay que dudar cuando hay muchas similitudes, incluso si se trata de trolls. Muy buenes historias master!. No sabia que esos seres ingirieran piedras. Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

En una película comían piedras, y creo que sacaron eso de algunas creencias. A mí no me convenció mucho, por eso el padre dice que las rocas deben ser un complemento. Los trolls de internet viven de molestar ¡Jaja! Es su alimento. Gracias. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Muy buenos

Stephanie

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