¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

domingo, 6 de diciembre de 2015

El Payaso

Había pasado muchas veces por aquella parte de la ciudad, por eso no sospeché nada. Era de día, un día radiante, la avenida estaba como siempre, con su hilera de árboles en un costado y un cantero central tapizado de pasto y algunas flores diminutas pero coloridas. No sospechaba nada pero por alguna razón miré todo a mi alrededor, después seguí mi camino. Mas adelante me pareció raro que no hubiera cruzado por nadie, y que en la sucesión de viviendas con muros bajos no hubiera nadie en el frente o entrando y saliendo de ellas. Cuando llegué a un puente que pasaba sobre un pequeño arroyo, chistaron desde abajo del puente...
Me apoyé en la baranda y me incliné levemente para ver quién chistaba desde allí. Una cabeza se asomó mirando hacia arriba, y resultó ser un payaso de mirada aterradora, de ojos rojos.
El payaso había asomado solo la cabeza, y cuando esta se alejó del borde inferior del puente no apareció ningún cuerpo, solo se le estiró el cuello como si este fuera una serpiente. Esto pasó muy rápido. Cuando el cuello-serpiente tuvo el largo suficiente la cabeza se proyectó hacia mí lanzando un grito horrible y abriendo una boca enorme. Sentí que me sacudía y de pronto todo estaba oscuro. Me encontraba acostado en mi cama, solo había sido un sueño. Ahora tenía sentido la falta de gente. “Maldita pesadilla”, pensé. Enseguida la atribuí a lo pesada y abundante de la cena. Daniela, mi esposa, se volvió hacia mí y se irguió un poco apoyándose en un codo.

—¿Rafael, estás bien? —me preguntó. Por su voz se notaba preocupada.
—Sí, ¿por qué preguntas?
—Porque me despertaste con la sacudida que diste. Creí que habías caído al piso. Me pareció que brincaste sobre la cama. ¿Te duele algo?
—No, nada, solo tuve una pesadilla. Desde ahora voy a cenar mas liviano, y menos.
—Ya he escuchado eso antes —dijo ella, y se acomodó boca arriba—. ¿Con qué soñaste, con que yo te abandonaba? ¡Jajaja!
—Parece que no me escuchaste bien, dije que tuve una pesadilla, no un sueño idílico.
—¡Jajaja! Bromeas pero para mí que soñaste eso. Qué serías vos sin mí.
—¿Un hombre feliz? —bromeé. Casi todo el tiempo estábamos bromeando.

Giró esta vez hacia mí para darme un rodillazo suave mientras se reía. Después volvió a preguntarme por la pesadilla.

—En serio —me dijo. Decíamos eso cuando queríamos que el otro parara de bromear—, te sacudiste horrible. ¿Con qué estabas soñando?
—No empezó como pesadilla. Iba caminando por la avenida de aquí a la vuelta, sin darme cuenta que era un sueño, y cuando pasé por el puente me chistaron. Cuando miré hacia abajo se asomó un payaso, se le estiró el cuello y la cabeza saltó hacia mí como para morderme. Ahí desperté.
—Que feo. ¡Ay!, ¡me da una cosa con solo imaginarmelo...!
—Sí, fue mas de terror que muchas películas de las que vemos. Vos quisiste que te lo contara. Y sí que fue feo. Ni recuerdo cuándo tuve la última pesadilla de tanto que hace, y ahora sueño una cosa así. Y que tontería, con un payaso ¡Jaja!

Me reí y Daniela también. Luego se arrimó mas y sentí el aroma de sus cabellos. No me agradó impresionarla con el relato de la pesadilla pero me alivió un poco hablar de lo que acababa de pasarme. Es bueno contar con alguien en todo momento. Nos dormimos hasta la mañana. Como era fin de semana ninguno de los dos iba a trabajar, por lo que nos quedamos holgazaneando un buen rato después que la luz del día inundó todo el cuarto. Durante el desayuno, cuando yo untaba mermelada a una tostada y ella se servía jugo volvió a tocar el tema de la pesadilla.

—¿No volviste a soñar con el payaso anoche? 
—Por suerte, no.
—Rafael, ¿le tienes miedo a los payasos?
—Por supuesto que no. Ese me asustó porque creía que era la realidad, y no me asustó que fuera un payaso, me impresioné cuando esa cosa estiró el cuello hacia mí.
—Menos mal que no la tuve yo, porque me asusta de solo imaginarlo, hasta los cuentos de esos me impresionaban —me aseguró Daniela—. Ya se me hacía raro que le tuvieras miedo a los payasos porque nunca me lo dijiste, y se supone que no me guardas secretos, ¿no?
—Pero claro, sabes que no te escondo nada. Si hasta te confesé que antes que de conocerte salí con mas mil mujeres.
—¡Jajaja! En tus sueños —bromeó Daniela—. Antes de que te pusieras a soñar con payasos.
—Si no me crees, allá tú —dije antes de morder la tostada.

Por la tarde aproveché para hacerle algunos ajustes al coche; Daniela hizo una limpieza general. Al atardecer nos aprontamos para salir. Nos habían invitado al cumpleaños del hijo pequeño de un matrimonio amigo. A la fiesta la iban a hacer en su casa. Habían puesto mesas en el patio del fondo para los niños y la mayoría de los mayores estábamos adentro, en la sala. Como somos muy sociables enseguida nos entreveramos en varias conversaciones, ella con las mujeres, yo con los hombres. Cuando uno de los invitados se puso a fumar, hábito que los dos detestamos, enseguida nos miramos para después levantarnos para salir al patio. Ya en el aire puro vi que los niños estaban rodeando a alguien que se había encorvado hasta la altura de ellos. No fue poca mi sorpresa cuando aquella persona se enderezó y resultó ser un payaso.

Lo que mas me impresionó de aquel tipo en el primer instante fue que estaba maquillado de la misma forma que el de la pesadilla. Pensaba que solo era una coincidencia cuando el tipo giró los ojos hacia mí y sonrió levemente. Daniela lo había notado casi al mismo tiempo y también vio la mirada que me echó. Después el sujeto giró hacia los niños y siguió entreteniéndolos con tonterías. Entonces mi mujer me tomó del brazo, nos miramos y entendí que ella también había recordado la pesadilla. Después supe que quedé un poco pálido al verlo, por eso ella no se puso a bromear. Fuimos hasta una mesa y desde allí seguí vigilando al tipo de cara pintada y traje ridículo y por demás colorido; él también me echaba alguna que otra mirada acompañada con aquella sonrisa fiera y maligna. 

Alguien de la familia fue a servirnos allí y nos dieron whisky. Un par de vasos después ya me fastidiaba la actitud de aquel sujeto. ¿¡Por qué diablos me miraba así!? Y era a mí, no buscaba con la mirada, clavaba directamente sus ojos en los míos, parecía que sabía lo mucho que me había impresionado aquel sueño. Daniela estaba muy seria, la situación le desagradaba. Entonces pensé: “¡Que diablos, le parto la cara y se terminó!”. A esa altura no me importaba arruinar la fiesta. Cuando lo vi apartarse de los niños me levanté. Al avanzar un paso Daniela me tomó la mano por detrás; cuando volteé hacia ella vi que había bajado las cejas y negaba levemente con la cabeza claramente desaprobando mi intención. No me importó, aparté su mano y enderecé rumbo el payaso pero para mi asombro este ya no estaba. Algunos niños giraron hacia todos lados preguntando por él. ¿Cómo había huido tan rápido? Si los niños lo hubieran visto marcharse en una dirección no girarían buscándolo. ¿Cómo pudiera ser que nadie lo hubiera visto marcharse? Daniela también notó lo extraño de la situación y quedó de boca abierta, impresionada. Nos largamos de allí inmediatamente. Después hablamos del asunto. 

Inevitablemente asociamos al sujeto aquel con la pesadilla, aunque era algo absurdo. Tratando de arrojar algo de luz sobre el asunto, Daniela llamó a los que organizaron el cumpleaños y, antes de que pudiera preguntar algo sobre el payaso se enteró de una cosa que nos sorprendió todavía mas. En aquella fiesta, después que nos fuimos habían pasado momentos muy feos; resultó que habían contratado a un payaso pero no era a aquel. El que habían contratado llegó después pidiendo disculpas por la demora. Estaba vestido y maquillado de otra forma y hasta era mas bajo, y no trabajaba con otro colega y ni sabía nada sobre el impostor.       

16 comentarios:

Anónimo dijo...

A quien no le asustaria un payaso bajo el puente?y mas en una noche oscura y tenebrosa jeje..sera que tendra continuacion? ah lo lei con una amiga y resulto que le teme o no le gustan los payasos que coincidencia! jaja..muy bueno amigo,saludos.Willy

Yenny Ricardo dijo...

Te falto decir "Yenny muerete de miedo" jajajajajaja.
Era el mismo de la pesadilla que terrooooorrr ojala esta noche no sueñe con payasos.

Jorge Leal dijo...

Fuiste tú la que el otro día pediste uno de payasos, ¿no? Si es así, aquí está el cuento ¡Jeje!
Sabes, este cuento se me ocurrió el mismo día que elaboré el "embrión" de "Juego De Payasos". Lo tenía casi completo pero me había olvidado de él ¡Jaja! Lo interesante es que estos dos surgieron por un sueño, no las historias, las ganas de escribir sobre payasos de nuevo. No era una pesadilla, solo era un sueño complicado y bastante feo. Iba huyendo por una calle oscura y de pronto, ¡pum! me apareció un payaso adelante. Con traje de payaso, peluca, con todo. Apareció y se escondió enseguida. Me asusté tanto que mi mente se apiadó y me desperté ¡Jaja! enseguida pensé que tenía que aprovechar eso y hacer otros cuentos de este tema que tanto me gusta. Lo curioso también es que, aunque he escrito muchos cuentos sobre payasos, lo que implica que he tenido que pensar mucho en eso, no recuerdo haber soñado anteriormente con payasos, y recuerdo casi todo lo que sueño. En otro sueño se juntaron contra mí hombres lobo, unos zombies y una muñeca embrujada ¡Jajaja! En serio, aunque ese no me asustó. Bueno, gracias por comentar. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

No era de noche, era de día, igual asustaría. El cuento terminó aquí. Está escrito en primera persona y el personaje no lo sabe todo, para él fue un misterio ¡Jaja!
¡Saludos para ti y tu amiga!

Anónimo dijo...

jeje si amigo era de dia lo se..pero me imaginaba con mi amiga,que ahora se volvio tu lectora y comentara en el blog,que seria aterrador un payaso bajo el puente de noche..ah por cierto en enero estoy por Uruguay..saludos hermano..Willy

Ongie Saudino dijo...

Terrorífico, pero lo que es mas aterrador es enterarse de que un payaso maligno estuvo entreteniendo a unos niños, y que los padres de esos niños no sospecharan ni supieran nada. Vaya!, parece que ese payaso solo la tenía agarrada con el, ya que en el momento que desapareció sin que nadie lo viera pudo haberse llevado a algún niño. Los payasos me caen terrible, los que muerden y acosan peor, jaja!. Es curioso, la gente al parecer le dan mucha confianza a desconocidos, ya que al parecer, solo ellos dos le pusieron atencion al payaso serpiente-mordelón. Espectacular, como siempre amigo!. Las historias de payasos son las mejores y de mis favoritas. Espero la próxima historia!. Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

En realidad la gente sí suele confiar en personajes así, un buen ejemplo son los disfrazados de Papá Noel. Ahora que lo pienso, nunca hice un cuento con Papá Noel; podría hacer uno para navidad. De navidad sí tengo pero no con ese personaje. A ver qué sale. Muchas gracias por tus excelentes comentarios, Ongie. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Que casualidad, yo en enero también voy a estar en Uruguay, y en febrero, marzo... ¡Jajaja!

Belén Duran dijo...

Con tus relatos empiezo a fobiar a los payasos ....excelente relato

Yenny Ricardo dijo...

No desearía ser tu para soñar todo eso q valiente yo no dormiria jajajaja.
Si fui yo que lo pedí.
Saludos eres el mejor.

Maria Cruz Montiel dijo...

Gracias Jorge,pero la espera valió la pena,me haces el dia más agradable.buena historia y como siempre por favor no dejes de escribir,para mi eres un genio,tu imaginación no tiene límites.saludos

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Francamente, sí, tengo mucha imaginación, pero para llevar lo que uno se imagina al papel o una pantalla hay que tener mucha práctica, y en ese sentido apenas soy un principiante. Pienso que si un autor con menos de diez años de escritura intensa (muchas obras) ya se cree escritor, es porque nunca lo fue ¡Jaja! Lo que uno puede ser aunque sea principiante es artista. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Si fueras yo dormirías bien. Escribir es solo una parte de esto, lo principal es pensar. Los sueños están influenciados por un montón de cosas externas y físicas, está bien demostrado; y si uno es de soñar mucho, cualquier indigestión, contractura o malestar físico te hace tener sueños malos. Incluso tengo mis propias teorías sobre eso ¡Jaja! Saludos!!

Anónimo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Ongie, que horrible ese payaso con esos niños...
Stephanie

Karina Cisneros dijo...

Yo no tenía miedo de los payasos hasta que empece a leer tus historias... jajajajajajaja, me daban algo de temor las personas de la feria o el circo, pero no en especifico los payasos.

Muy buen cuento Jorge

Saludos

Jorge Leal dijo...

Para algo sirve el blog entonces ¡Jajaja! Muchas gracias, Karina. ¡Saludos!

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?