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domingo, 6 de diciembre de 2015

Seres De Otro Mundo

                                    Círculos En El Trigal
Iván no creía que aquello fuera obra de los extraterrestres. Estaba seguro de que era cosa de algunos pillos del pueblo y pensaba darles su merecido...

 Una mañana apareció un círculo perfecto en su trigal. Él había escuchado algo sobre el asunto, y una explicación con seres de otro mundo le parecía absurda. Por la tarde aprontó unos cartuchos con granos de sal gruesa, no son mortales pero sí muy dolorosos.  Mientras los preparaba su esposa le insistió:

—No vayas al trigal. ¿Y si no son bromistas, y si realmente son… ?
—¿Qué, marcianitos grises ? No seas simple, mujer —le dijo Iván, y colocó los cartuchos en la escopeta.

Cuando la noche se hizo plena salió derecho al trigal, con la luna de testigo asomando sobre su casa. Avanzó furtivamente por la plantación. Como suponía una espera larga, tendió una manta angosta sobre una porción del trigal que aplanó con el pie. Tendido allí prestó oídos; si algo se movía en el lugar lo iba a escuchar.  Mientras la luna se elevaba por el cielo entre unas nubes delgadas que pasaban lentamente, Iván visualizaba su venganza y sonreía.  Con solo escuchar el estruendo del disparo los pillos se llevarían tremendo susto, y si los alcanzaba la sal…

Pasada la medianoche, la zona donde estaba él se oscureció más de pronto. Giró el torso y miró hacia arriba esperando ver una nube, pero aquello no era una nueve, era un ovni. La nave volaba bastante bajo sin hacer el menor ruido ni provocar turbulencia. Era redondeada, oscura, y pasó por unos segundos por encima de Iván para detenerse no mucho más allá de este, sobre otra parte del trigal. El hombre se aferró a la escopeta, pero al darse cuenta se sintió algo tonto porque solo tenía cartuchos con sal. 

Un punto luminoso empezó a crecer debajo de la nave, en su centro, hasta que finalmente se separó una bola luminosa de color azul.  La esfera de luz, del tamaño aproximado de un balón, descendió más y empezó a describir un círculo moviéndose horizontalmente. Fue aumentando su velocidad hasta formar un anillo luminoso y fue este el que descendió finalmente hasta la altura del trigal.  Aquello era lo que formaba los círculos. Cuando Iván vio que el globo luminoso se elevaba notó que este era ahora más grande. No solo aplanaba esa parte del trigal, también se llevaba muestras.  El globo volvió a la nave y un instante después esta partió raudamente para desaparecer enseguida. 

Iván se sintió aliviado. Camino a su casa se puso a reflexionar. ¿Por qué los extraterrestres hacían aquellos círculos? Si querían dejar mensajes podían hacerlo de otra forma, aquello era algo más. De pronto se dio cuenta: él también hacía algo similar. Era una práctica común cosechar una pequeña parte para examinarla. ¡Eso era lo que hacían los extraterrestres! Pero, ¿para qué? Iván supuso que no sería para nada bueno. Tal vez esos seres no tenían un ejército para invadir la Tierra y buscaban otra forma de exterminar a los humanos, tal vez alterando sus alimentos…
                                       - - - - - - - - - - - - - - 
                                            El Árbol
Dos hombres avanzaban por un bosque rumbo a un lugar misterioso. Encabezaba la marcha Richard, el de más edad, y a pasos de él iba Néstor, un joven que se notaba muy emocionado. Richard se detenía cada tanto para orientarse en la espesura y Néstor aprovechaba para preguntarle cosas sobre el lugar hacia dónde se dirigían:

—Profesor, ¿cuál cree que sea la cusa de la mutación de las plantas?
—Pienso que probablemente es algo similar al episodio que ocurrió en Siberia. Creo que fue algo que cayó del cielo, un meteorito, y la mutación es causada por algún tipo de radiación, aunque por lo que he visto muy leve, me inclino a creer que inofensiva para nosotros, pero igual tenemos que ser prudentes —le contestó Richard, que emprendiendo nuevamente la marcha avanzó apartando ramas.
   
Los dos eran botánicos ya bastante reconocidos por sus hallazgos; Néstor había estudiado bajo la enseñanza de Richard. El profesor había encontrado una zona que, ante sus ojos entrenados sobresalía notablemente en aquel bosque, pues todas las plantas de esa área presentaban mutaciones importantes. Encontrar el lugar les llevó gran parte de el día. Las sombras de los árboles, larguísimas ya, empezaban a mezclarse con una bruma creciente que se elevaba espectral desde el suelo húmedo. Cuando divisaron la primer planta Néstor casi se arrojó sobre ella. Alguien sin su conocimiento no hubiera hallado nada extraño en aquella planta, pero para ellos era una rareza; era una planta mutante por donde la mirara. 

—¡Increíble! —exclamó Néstor—. Es como usted dijo, ¡fantástico!
—Sí, y espera ver a las otras especies. Pero lamentablemente ya es algo tarde, creí que iba a encontrar el lugar antes, es una zona muy grande. Tal vez tengamos que volver otro día —dijo Richard, desparramando una mirada algo inquieta en derredor. 
—¿Qué? Todavía queda mucha luz. Mire estas hojas, ¡ve ese patrón! ¡Increíble!  —observó Néstor, que ya había sacado una lupa de su mochila y estaba en cuclillas sobre la planta.
—Sí, es increíble, más no quiero permanecer aquí cuando se haga de noche. 
—¿Por qué? —preguntó Néstor volteando hacia su profesor. 
—Es porque cuando estuve aquí me fui sintiendo algo mal a medida que oscurecía, y ahora siento lo mismo. Puede ser un aumento de la radiación que envuelve este lugar.

El más joven se irguió y miró en derredor. 

—Tiene razón, me siento algo… no sé, como inquieto. 
—Dejémoslo para otro día. Las plantas van a seguir aquí. 
—Como usted diga. Vamos. Que lugar más extraordinario. 

Y emprendieron el regreso. Pero ahora la apariencia del bosque era distinta debido a las sombras y a la bruma que ya flotaba por todos lados.  Enseguida aquel paisaje hizo dudar a Richard. Sacó su brújula y, al mirarla quedó evidentemente asombrado.

—¿Qué pasa? —le preguntó su alumno. 
—Mira, está descontrolada —y le mostró la brújula. El aguja no dejaba de oscilar para un lado y para el otro.

Pronto el poco cielo que se veía entre las copas quedó gris oscuro y la luz se volvió crepuscular, y las formas se fueron diluyendo a medida que avanzaba la oscuridad. Y a eso se sumaba la bruma que rodeaba todo.   Desde allí tuvieron que seguir avanzando linterna en mano. Ambos estaban sorprendidos por lo rápido que estaba oscureciendo, y los dos tenían mucha experiencia en la naturaleza. Ninguno lo dijo pero todavía sentían que aún se encontraban en la parte mutante del bosque.  En su intento por salir de allí fueron a parar en un claro, y en el centro de éste había un árbol enorme. 
Enseguida les pareció, solo con ver el contorno del árbol, que era una especie distinta a todas las que había en aquel bosque.  A pesar de la situación algo apremiante en que se hallaban en aquel momento no pudieron evitar detenerse ante aquel ejemplar que no reconocían.  Tenía unos veinte metros de alto y un follaje muy tupido. Tenían que observarlo aunque fuera ante la luz de sus linternas. Pasaron los haces de luz por el follaje y después enfrentaron sus miradas: aquello no era un árbol. 

Antes de que alguno pudiera decir algo, aquello empezó a agitar sus ramas para un instante después comenzar a envolverlas en un mismo sentido. Ramas y hojas falsas se arrollaban hacia el centro, se retraían, se compactaban haciendo el tronco más grueso, hasta que finalmente aquello quedó con la apariencia de una columna o poste largo y grueso. Después la tierra de la base se fue agrietando hasta que se levantó en enormes terrones al emerger unas raíces que se parecían a tentáculos. 

Los científicos, que hasta el momento habían permanecido petrificados ante lo que veían, retrocedieron espantados pero sin darle la espalda.  Aquel ser envolvió también sus raíces-tentáculos y se fue elevando de a poco hasta quedar completamente separado del suelo, después se elevó rápidamente hasta una altura considerable, se acomodó hasta quedar en una posición horizontal y se alejó tan rápido que desapareció enseguida. Los dos hombres quedaron con la boca abierta, mudos de asombro y espanto. Acababan de ver a un extraterrestre, y aquel ser era muy diferente a todo lo que imaginaba o creía conocer la humanidad sobre los posibles visitantes que llegaban a la Tierra, ni la ficción en sus más inspirados cuentos había imaginado aquello. 

Los científicos pensaron que si se demostraba la existencia de esos seres sería algo revolucionario. Y había un asunto sumamente importante que debían investigar: ¿Qué intenciones tenían aquellos extraterrestres? 

5 comentarios:

  1. Es interesante, se han reportado muchos casos de avistamientos en el mundo. Lo que más me parece raro en estas historias, es que la intención de los extraterrestres es desconocida, bien podrían estar tomando muestras como se mencionó en la primrera historia. O bien, podrían estar observando, actuando en secreto, para luego dar el golpe fatal a la humanidad. Hay casos de ovnis que hasta el día de hoy no tienen explicacion. Muy buenas e intrigantes historias, master!. Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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    1. Estoy seguro de que hay extraterrestres, pero no creo que hayan llegado hasta aquí, porque si viajan tan lejos tienen que ser muy inteligentes, y no creo que alguien así quiera presentarse ante los humanos. Pasan de largo nomás ¡Jaja! Gracias, Ongie. Salu2!!

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  2. Muy buenas e intrigantes...
    Stephanie

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  3. Hermoso pensar que ellos " nnos destruiran... seria nuestra excusa perfecta para nuestra extincion... cuando nosotros lo estamos haciendo a la perfeccion y solos

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  4. Nos estamos destruyendo pero tal vez los extraterrestres no tienen ni un poco de paciencia ¡Jaja! Gracias, Belén. Saludos!!

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