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jueves, 14 de enero de 2016

El Sueño

Cuando reconocí la fachada de la casa la sorpresa me impactó, y seguramente palidecí. Hacía unas noches había soñado con aquel lugar y no fue un sueño agradable, fue una pesadilla muy fea que nunca podré olvidar...
Me habían llamado por teléfono desde aquel hogar para que cambiara los grifos y reparara una pérdida de agua. La fachada tenía algo de gótica, estaba llena de grietas y se encontraba renegrida, igual a como la viera en la pesadilla. ¿Cómo podía estar sucediendo eso? Recordé que una vez leí que en los sueños aparecen imágenes que uno no reconoce pero que sin embargo vio, porque los sueños disponen de todo el “material que se grabó”, de todo lo que vemos, y normalmente la mente consciente solo recuerda una pequeña parte. Y como sabía que había cruzado varias veces por aquella calle, supuse que era eso.

De todas formas, cuando toqué la puerta deseé que nadie saliera a atender, pero enseguida escuché pasos acercándose.  Me atendió una señora mayor de pelo blanco. Me resultó bastante simpática.  Le dije que era el plomero que habían llamado y enseguida me hizo pasar. Ahí sufrí la segunda impresión. La sala era igual a la del sueño, los muebles, unos adornos, todo era igual. ¿Cómo podía recordar eso si nunca había entrado a aquel lugar? La teoría de los sueños no podía explicar eso. Quise marcharme de aquella casona pero no podía irme así nomás. Y sin saber qué hacer en ese momento simplemente seguí a la señora. Me guió por un corredor hasta el baño. ¡Que increíble, era el mismo lugar! 

En la pesadilla, había aparecido allí no sé cómo. Por la apariencia del lugar inmediatamente  intuí que el sueño se volvería pesadilla (estaba consciente, sabía que era un sueño). Empecé a recorrer la casa buscando una salida. Cuando tomé el corredor, una puerta se abrió a mis espaldas y volteé con un sobresalto. Un anciano esquelético de mirada maligna estaba detrás de mí. Le colgaban de la cabeza llena de manchas unos escasos cabellos blancos y largos. Tenía los pómulos saltados, los ojos hundidos en unas ojeras oscuras llenas de pliegues en la piel, y cuando extendió un brazo hacia mí vi que tenía las uñas muy largas. Sonrió asquerosamente, con malicia, y se fue acercando. Me aparté retrocediendo y empecé a correr. Me perseguía con pasos larguísimos, con los brazos extendidos hacia mí y casi arañándome con aquellas uñas largas e inmundas.  Al alcanzar la sala le arrojé un jarrón y otros objetos pero estos rebotaban en él como si fueran de goma, y el único efecto que tuvieron fue arrancarle una carcajada aterradora.

 Apenas pude alcanzar la puerta a tiempo y cuando la abrí de un tirón afuera estaba todo oscuro, no se veía nada pero igual me precipité hacia el exterior y ahí fue cuando desperté. Ahora estaba en aquella casa. 

Traté de concentrarme en la respiración para calmarme y así trabajar bien. Arreglé una fuga de agua y cambié un par de grifos, echando cada poco rato algunas miradas vigilantes sobre mis hombros. Cuando terminé salí al corredor; la anciana estaba allí.  Sonriendo ampliamente me dijo que había otro baño con problemas. La seguí hasta una puerta, y era de donde había salido el anciano terrorífico. Cuando ella la abrió, allí estaba él. El viejo decrépito se encontraba acostado boca arriba. En un costado de la cama había un aparato médico, un pulmón artificial, y el viejo estaba conectado a unos caños que salían de su boca y sus narices.

—Está así desde hace cinco años—dijo la anciana—. Es mi esposo. Él no responde a nada, pero yo creo que sí sueña. ¿Usted cree que la gente así sueña?

Al preguntarme eso su sonrisa se volvió malévola y empezó a reír a carcajadas estridentes. Tan alocada era aquella carcajada que me hizo retroceder espantado y huí de aquella casa como en la pesadilla. 

8 comentarios:

Ongie Saudino dijo...

Excelente relato master. Vaya, los sueños y la mente siguen siendo un misterio, por muchas explicaciones que den los científicos, siempre se les escapará algo y ese algo no tendrá. Había escuchado de ocasiones en las que personas podían entrar en los sueños de otras personas. Un caso bastante raro. Generalmente; cuando una persona ve algo en la vida real que ocurrio en un sueño, su expresion es de total asombro, jaja!, me gustaria haber visto su cara al ver la casa de sus pesadillas. Pero tengo una duda, al final le ocurrió lo mismo que en el sueño?. Digo, por la huida, ¿Logró escapar?. Una interesante y aterradora historia amigo!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Ongie. El final está hecho así para dejarlos con la duda ¡Jeje! Cuando se trata de sueños nunca se sabe, ahí está la gracia. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Uff genial... Hola, Jorge. Logró hacerme vivir su miedo, su tensión... El misterioso mundo de nuestro cerebro como me gusta. El fin estuvo maravilloso el hecho dejar la duda de si el anciano si había estado en sus pesadillas o simplemente esto es otra pesadilla la cual el cree que es una realidad.

Stephanie

Jorge Leal dijo...

Que bueno que te gustó. Muchas gracias Stephanie. No te vayas muy lejos, mañana o pasado voy a subir otra parte de "Juego De Payasos". Saludos!!

José Luis Vassallo dijo...

Excelente relato. Como siempre un placer leerte.
Saludos.

Anónimo dijo...

MUY BUEN RELATO, Y BIEN DICEN QUE MUCHAS VECES LOS SUEÑOS SON PREDICCIONES Y/O ADVERTENCIAS.

Jorge Leal dijo...

Así es, y son muy buenos para los cuentos ¡Jeje! Gracias. Salu2!!

Anónimo dijo...

muy bueno el cuento jorge!!..la verdad!!.a medida q lei sentia el terror del pobre hombre

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