¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

miércoles, 3 de febrero de 2016

Depredadores Entre La Niebla

¡Hola! Esta es la cuarta parte de este cuento: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/11/fuera-de-la-tierra.html


Los veintiún sobrevivientes avanzaban lastimosamente por aquel planeta que no los vio nacer. A medida que avanzaban el suelo se iba haciendo más oscuro por la mayor presencia de materia orgánica. Las plantas que se parecían a pastos tenían hojas anchas y eran de color gris claro.  Allí vieron a los primeros animales. Los descubrió una de las mujeres y enseguida se apartó con cautela...
Eran una especie muy parecida a los escarabajos pero de cuatro patas y unos diez centímetros de largo. Pronto vieron a otros. Para confundirse con las plantas también eran grises. Álvaro observó al primero. No tenía ninguna defensa obvia a parte de su camuflaje. El grupo había hecho una pausa, y al prestar atención a los pastos que los rodeaban notaron que estos escarabajos eran muy abundantes e instintivamente se juntaron más. ¿Serían peligrosos? 

Álvaro observó el entorno del animal. Los pastos estaban mordisqueados por todas partes y sin dudas era obra de aquellos seres; eran herbívoros. Usando su bastón apartó a uno hasta una parte despejada de la tierra. Tenía que comprobar si aquellos seres podrían servirles de alimento. Cuando levantó el bastón se dio cuenta de que los invasores ahora eran ellos; apenas habían llegado y ya estaban talando árboles y ahora iba a matar a la primer especie animal compleja que veían. Pero tenía que hacerlo. Bajó con fuerza la punta del bastón pero no obtuvo el resultado que esperaba. El golpe solo medio enterró al escarabajo en la tierra. Un segundo golpe resbaló en el lomo del animal. Blandió el bastón como un garrote y al acertarle con el borde de la punta al fin pudo romper la caparazón. Examinó entonces el interior de aquel ser; la carne era amarillenta y olía muy mal. No servían pero por lo menos eran inofensivos. Igual a nuestro aventurero aquello no le gustó nada.
Los depredadores evolucionan junto a las presas. Si aquellos pequeños animales tenían esa coraza tan dura, la mordida de lo que quisiera comerlos tenía que ser muy poderosa.

A pesar del agotamiento desde ese tramo todos empezaron a andar mas atentos. Eso era bueno, si querían sobrevivir debían aumentar la atención hacia su entorno. Un poco después, la exclamación, casi grito de uno de los hombres hizo que los del grupo giraran hacia un animal que avanzaba perezosamente por los pastos. Medía como un metro y medio de largo y se parecía bastante a una tortuga porque tenía caparazón y era bastante aplanado. La protección que ostentaba en el lomo era medio rojiza, mientras el resto de su piel lucía un tono amarillento. Aquellos colores lo hacían resaltar bastante en aquel medio. Tenía patas gruesas y muy cortas. Qué comía no fue un misterio porque en ese momento estaba masticando ruidosamente a un escarabajo del pasto. Él a su vez volteó hacia los visitantes y ambas especies se quedaron mirando por primera vez. Álvaro calculó que si aquellas cosas eran su alimento su carne probablemente era desagradable. Los colores de aquel acorazado también indicaban eso. Mas evidentemente su promesa de mal sabor no disuadía a todos los depredadores de allí, porque por algo tenía aquella protección. Después de observarlos un rato el acorazado animal siguió buscando sus sustento sin darles mayor importancia.

—Parece que no es peligroso si no se lo molesta —observó Álvaro—. Hay que seguir hasta hallar un lugar despejado. No quiero dormir en el territorio de esas mandíbulas, por las dudas.
—¿Crees que en este planeta haya dinosaurios, digo, animales grandes parecidos a los dinosaurios? —le preguntó afligida una mujer que se llamaba Carol.
—No sé, espero que no. Vamos.

Los del grupo avanzaron ahora más juntos. Aquella extraña vegetación se hacía cada vez más espesa. Caminado lastimosamente llegaron a una parte donde había árboles muy similares a las palmeras de la Tierra. Ahora el paisaje se asemejaba más a lo que solía mostrar o describir la ficción. Aquellas plantas no eran tan fuertes como las primeras; parte de la vegetación estaba caída y seca o en proceso de descomposición. Pero los primeros organismos que vieron no desaparecieron del todo. Álvaro observó que había pozos escarbados por algún animal que llegaban hasta las raíces de las plantas altas y delgadas. Si aquello comía algo que era bueno para los humanos habían buenas posibilidades de que su carne fuera comestible.

Cuando finalmente llegaron a un claro los del grupo se sentaron a descansar. Álvaro rodeó todo el lugar examinándolo. No vio ningún sendero de animal que llegara hasta allí, eso era bueno. Lamentó exigirle más a sus compañeros de destierro pero tenían que juntar leña:

—Sé que están cansados y quieren descansar más, pero créanme, cuando se les enfríe el cuerpo les va a costar hasta levantarse. El único descanso que serviría ahora sería su durmieramos varias horas, y para dormir más tranquilos hay que tener fuego. Debemos hacer por lo menos cuatro fogatas. Una acá, otra allá y en los costados. También hay que arrancar cortezas y pasto para poner en el suelo. Usen sus bastones para mover las cosas antes de agarrarlas por si algo se oculta bajo ellas, y utilicen las lascas de piedra para cortar lo que necesiten pero tengan cuidado de no cortarse ustedes. Los hombres juntamos la leña y las mujeres lo demás, ¿les parece bien? Mañana vamos a estar mejor porque vamos a tener agua. Después nos abocaremos a eso, primero estas cosas.

Todos estaban completamente agotados pero hicieron un último esfuerzo. Álvaro pensaba usar a los árboles-copa pequeños para recolectar agua. Habían llevado con ellos las hojas de los árboles bambú, que eran grandes, flexibles y fuertes. Solo tenían que colocarlas sobre aquellos “cuencos” que crecían allí para que la niebla se condensara y se fuera acumulando en el fondo. Todos hicieron sus tareas moviéndose lastimosamente. La mayor gravedad del planeta los estaba perjudicando. Caminaban cabizbajos y se quejaban al levantar algo, mas la esperanza de pasar una noche más confortable los animaba a seguir. 

Cuando Álvaro estaba moviendo un tronco seco que estaba caído, de una cavidad que estaba bajo el tronco salió corriendo un animal con características similares a los armadillos. Al instante Álvaro supo que aquel era el animal que escarbaba hasta las raíces comestibles. Sin pensarlo más corrió tras la criatura y al alcanzarla se lanzó sobre ella. Confió en su instinto y este no le falló. El animal medía unos cincuenta centímetros de largo y también tenía una protección en el lomo. Era muy fuerte pero al tomarlo de los costados pudo sujetarlo hasta alzarlo del suelo. En la parte de abajo también era muy similar a un armadillo. Paola corrió a ayudarlo:

—¿Crees que eso sirva para comer? —le preguntó Paola.
—Es muy probable que sí. Mira, lo voy a acomodar para que le des en la cabeza con tu bastón. No creo que lo mate pero lo va a atontar lo suficiente. Vamos, es pesado... ¿Lista? ¡Dale!

Paola le asestó un buen golpe y el animal dejó de patalear. Álvaro terminó la desagradable tarea con una de las lascas de piedra. Al examinarlo siguió pensando que era comestible. Los otros lo rodearon mientras lo hacía. Querían saber si serviría para comer. Les dijo que casi seguramente sí. Eso los motivó y siguieron juntando leña. Ya estaba casi de noche cuando Álvaro juzgó que ya era suficiente leña. En el centro del claro colocaron sobre el suelo las corteza de árboles y sobre estas pasto, esa aislación los iba a proteger del frío del suelo, y tenían cortezas extras para cubrirse. Encender el fuego fue fácil para nuestro aventurero gracias a las mismas piedras que usaban para cortar las cosas. Hicieron cuatro fogatas en torno a donde iban a dormir. Al cortar en trozos al animal terminó de convencerse que era bueno para comer. Pudo sacarle unos diez kilos de carne. Había suficiente para que todos comieran un buen trozo. Como no sabía qué tipo de depredadores había por allí hubiera preferido cocinarlo en otra parte pero ya no había tiempo para eso. Los sobrevivientes aprovecharon para masticar más raíces y así hidratarse un poco. 

Al contemplar aquel cielo estrellado todos sintieron una nostalgia tremenda por su planeta. Estaban quién sabe a qué distancia de su origen y nunca más iban a regresar. El firmamento se encontraba muy despejado y allá arriba titilaban una infinidad de estrellas. Inevitablemente se preguntaban si alguna de aquellas sería el Sol. El humo de las fogatas se elevaba perezosamente y aún a poca altura comenzaba a dispersarse. Las ensoñaciones terminaron cuando la niebla llegó de pronto y desde el primer momento ocultó casi completamente hasta a los árboles más cercanos. Era una niebla terriblemente densa que avanzaba a gran velocidad. Las luces de las fogatas se redujeron a cuatro manchas luminosas que teñían de amarillo la bruma que intentaba asfixiarlas. Estando envueltos en aquella bruma era evidente cómo la vida allí podía prosperar gracias a ella. La niebla se condensaba en todas partes mojando todo. Álvaro había ensartado trozos del “armadillo” en ramas finas, y cuando juzgó que estaba pronto probó un pequeño pedazo para comprobar que era bueno. Aquella carne no solo servía, era exquisita. Hablando en voz alta le dijo a todos que fueran a retirar su porción. No veían nada a más de dos metros de distancia. Uno a uno recibieron su carne. Todos comentaron que estaba deliciosa. Entre la niebla se escucharon algunas risas de satisfacción. Distinguían los difusos contornos de los que estaban a su lado pero si no hablaban no sabían quién era porque no daba para distinguir rasgos.

Para dormir tranquilos Álvaro propuso que por turnos por lo menos cuatro tenían que mantenerse despiertos. Paola se había mantenido a su lado desde el comienzo de la noche.  Él no tenía dudas sobre que por la mañana iban a tener mucha agua. Habían descubierto fuentes de comida y en el lugar había muchos materiales para construir cosas. La situación de todos había mejorado notablemente. La noche fue larga e inquietante. Cuando hacía guardia le pareció escuchar unos sonidos apagados pero no pudo imaginarse qué era porque parecían sonar a varios metros uno del otro y no tenían el ritmo de pasos porque sonaban muy esporádicamente. No alertó a los otros porque si lo hacía solo los iba a despertar para que no escucharan nada; él tenía el oído muy fino y apenas lo oía, podía ser cualquier cosa. 

Cuando finalmente llegó el día la niebla se retiró. Lo primero que hicieron fue revisar las trampas de niebla. Lanzaron gritos de alegría al ver cuánta agua se había acumulado. A Álvaro no lo sorprendió; él no festejó el hallazgo con los otros porque notó que algo no estaba bien. ¡Había uno menos! Alarmados cuando él les dijo eso, empezaron a mirarse unos a otros tratando de descubrir quién faltaba. Era uno de los hombres. Álvaro no había intercambiado ni una palabra con él pero igual se sintió mal. Lo buscaron en los alrededores pero no hallaron ni un rastro. Los depredadores allí usaban la niebla y el sigilo para atrapar a sus presas. Ahora tenían que prepararse para la noche siguiente, pero ,¿cómo prepararse contra algo que se desconoce?

7 comentarios:

  1. Esto cada vez se pone mejor master!. Esta historia cada vez se pone más interesante, bueno, para ellos se está poniendo aterradora la situación. Un nuevo depredador ha aparecido, parece ser del tipo que atacan cuando se encuentran en su propio terreno y llevan las de ganar. Pobre hombre, ahora su destino es incierto, aunque lo más probable es que ya no pueda regresar. Pero, cuantos animales raros hay en ese lugar!. Una tortuga gigante, escarabajos bastante dotados y resistentes, armadillos o bueno, casi armadillos. Esa tortuga debe tener bastante fuerza en sus mandíbulas, ese planeta guarda similitudes con la tierra que no hay que ignorar, aunque esa tortuga no sea acuática, pero quien sabe... Espero que Alvaro y los demás puedan hacer algo con ese misterioso ser, es muy peligroso, sigiloso y silencioso, llegando a hacer tan poco ruido que el experimentado oido de Alvaro solo alcanzó a escuchar un poco de su "movida" en esa noche. Una excelente continuación, esta historia está buenísima master!. Ya estoy ansioso por la siguiente, pero esperaré, puedes tomarte el tiempo que sea necesario, se que el resultado será espléndido!. Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Ongie. Sobre la continuación, bueno... Cuando escribí la primer parte fue pensando en hacer un ebook con esta historia, después decidí publicar algunos capítulos acá. No sé si la publicaré algún día como ebook, probablemente no; pero tampoco la voy a seguir subiendo al blog. Solo voy a publicar cuentos cortos. Saludos!!

      Eliminar
  2. Jorge no me digas que no subiras la cobtinuacion! y yo que tanto espere por este cuento jeje..pero si esta fascinante la histora enserio (no es lisonja,ojo) me gustan mucho estas historias de ficcion principalmente de vida fuera de la tierra..maestro,algun motivo especifico? Willy

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí te digo. Como le dije a Ongie, originalmente no pensaba publicarlo aquí, por eso para mí la decisión de no subir mas partes no es nada arrebatado. Willy, bastante te he comentado sobre lo ingrato que es publicar en blogs, ¿te parece que necesito mas motivos? ¡Jaja! No voy a exponer a mis mejores obras a los parásitos que a veces andan aquí. Gracias. Saludos.

      Eliminar
  3. Si esos son lacras,tenes razon,no subas nomas esas obras tuyas mas valiosas..tranqui maestro. Willy

    ResponderEliminar
  4. Saludos, Jorge. Excelente esta historia una pena que nunca sabré como culmina; pero definitivamente entiendo el porque.

    Stephanie

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te agradezco enormemente que me entiendas. ¡Mil gracias!

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?