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sábado, 27 de febrero de 2016

El Guitarrista

Aquel lugar me intimidaba bastante pero Mario era un amigo y tenía que ir. Y no lo voy a negar, sentía mucha curiosidad por saber qué le había pasado. Los conocidos no se ponían de acuerdo sobre la versión y era mejor saberlo de primera mano...
Mario, un buen músico, algo excéntrico pero buena gente, un tipo joven, sano, y de repente enloquece como para internarlo. No me explicaba qué había pasado, por eso fui a visitarlo al manicomio. Por el camino me había imaginado un lugar horrible y resultó ser peor. Para poder verlo tuve que avisar antes. Él ya podía recibir visitas aunque todavía debía permanecer un buen tiempo en aquel lugar horrible. 

Ya dentro del manicomio, en una sala pequeña donde había tres guardias y un par de enfermeras, una de ellas verificó que estuviera en la lista y después la otra me acompañó. Salimos a un corredor donde vagaban lentamente algunas personas. Caminaban cabizbajos, algunos murmurando cosas, era deprimente. Las puertas tenían ventanas. Pasé por todas sin atreverme a mirar hacia adentro. Llegamos a donde estaba mi amigo. La enfermera me dijo que cuando me fuera lo hiciera tranquilamente porque ninguno de los que andaban en el corredor eran peligrosos. Toqué a la puerta primero y después entré. Mario me recibió con los brazos abiertos:

—¡Rogelio, que gusto me da verte! —me dijo.
—Y yo me alegro de que ahora estés bien. Hubiera venido antes pero no dejaban.
—Lamento que tengas que venir a este lugar tan feo.
—No es nada. Pero viejo, ¿qué te pasó? —le pregunté—. Fue algo tan repentino y nadie supo decirme bien qué fue lo que pasó y... ¿puedes hablar de eso o no?
—Sí, sí, puedo. Es algo que me inquieta todavía pero tengo que enfrentarlo. Te advierto que es algo increíble pero fue lo que pasó, o más bien, es lo que yo creo, como dice el doctor ¡Jeje! Bueno, siéntate ahí —me invitó. En el cuarto solo había una silla; él se sentó en la cama. Miró hacia abajo un momento y después empezó su increíble y aterrador relato—. Era una noche como cualquier otra. Estaba en casa, solo, y de pronto me despertó un ruido, era la guitarra. La tenía en la otra pieza y sonaba como si alguien la estuviera tocando frenéticamente, como suele decirse, a lo loco. Me levanté de golpe, alarmado. Primero creí que alguien había entrado a la casa, algún ladrón... Pero era muy raro que se pusiera a tocar la guitarra. Escuchando aquel ruido sin saber qué hacer me imaginé de pronto a un demonio flaco, arrugado, sin ropa, que doblado sobre la guitarra la maltrataba con sus garras. Esa imagen me llegó con mucha fuerza, como si lo estuviera viendo.

“Salí de mi cuarto y fui hasta la cocina para buscar un cuchillo. El instrumento seguía sonando alocadamente y volvía a mi mente aquella imagen del demonio flaco y arrugado tocando frenéticamente mi guitarra. Movía la cabeza y de la boca repugnante le colgaba una lengua larga y negra que se sacudía hacia todas partes mientras este reventaba las cuerdas. Estaba seguro de que era eso. Pensé en huir pero no pude. Sentía mucho terror pero tenía que abrir la puerta y asegurarme. Ver a un ladrón hubiera sido un alivio; pero lo que me imaginaba era cierto. Allí estaba el demonio, giró la cabeza hacia mí cuando abrí la puerta. Debo haberme desmayado por horas. Juana, la señora que estaba limpiando mi casa, me encontró tirado allí mismo al llegar por la mañana. Ese es el motivo que me trajo hasta aquí. ¿Qué opinas, estoy completamente loco o lo que vi era real? —me preguntó.
—No es bueno que creas que eso fue real, opino yo. La verdad, no sé bien qué pensar. Espero que te recuperes del todo, aunque yo ya te veo bien.
—Gracias. Te agradezco enormemente la visita.
—No hay de que. Dentro de poco vuelvo. Fuerza, a no rendirse que todo pasa.
—Gracias, gracias. Saludos a tu padres.
—Serán dados.
—Chau.
—Chau, nos vemos pronto.

Y salí de aquella habitación bastante impactado. “¿Un demonio?”. Al recordar que no le había preguntado si necesitaba algo di vuelta y al verlo por la ventana él hacía como que tocaba alocadamente una guitarra. Entonces lanzó una carcajada y levantó la vista hacia mí como si supiera que lo estaba mirando, y aquellos ojos eran pura maldad. 
Un doctor que me vio salir de allí se acercó a decirme:

—Una lástima lo del muchacho este. ¿Usted es pariente?
—Un amigo —le respondí, y le pregunté—. Doctor, ¿qué es exactamente lo que le pasó? ¿Será que ese día se golpeó fuerte la cabeza al desmayarse?
—¿Al desmayarse? No supimos que se hubiera desmayado. Cuando la señora de la limpieza llegó a su casa él estaba tocando frenéticamente su guitarra, ya completamente enajenado.
—¿Entonces no estaba desmayado? Él me dijo que sí. ¿Y lo del demonio?
—¿Qué demonio? Él nunca me comentó sobre uno. Dígame exactamente qué le dijo a usted.
—Nada, cosas, incoherencias. Ya me voy. 

Me fui sin responderle nada, estaba muy impresionado. No volví a visitarlo y a él no lo soltaron más, incluso tuvieron que trasladarlo a otro centro porque los pacientes de allí empezaron a decir que por las noches escuchaban el ruido infernal de una guitarra.  

12 comentarios:

QUIMERAsan dijo...

Otra Gran historia y con un final inesperado un muy buen cuento ahora a esperar por el siguiente :D

Anónimo dijo...

Buenisimo cuento!bien directo y ademas te deja pensando,la mente es un laberinto muchas veces jeje y el final fue sombrīo..saludos..Willy

Anónimo dijo...

Saludos, Jorge. El demonio lo poseyó o estaba más loco que una cabra; aunque me inclino hacia la primera opción. Estuvo excelente a mi me había engañado... ;)

Ongie Saudino dijo...

Segun lo leido, al parecer, nuestro amigo Mario fue poseido. Y también, el demonio que lo poseyo fue quien relato la historia a Rogelio, ya que el medico se mostro extrañado ante lo que le menciono Rogelio. Posiblemente Mario no tuvo idea jamas de lo que sucedio, debido a que al momento de Rogelio irse y darle una ultima mirada a su amigo, este se mostro diferente, lleno de maldad y haciendo ademan de tocar freneticamente una guitarra. Se me hace imposible pensar que esta loco, o mejor dicho, esta historia me deja con la duda, aunque es mas que obvio que se presenta una situacion sobrenatural. Lo de el sonido de una guitarra infernal en las noches es el comprobante de lo sucedido. Jaja!, me creeras si te dijera que me descubrí a mi mismo tocando una guitarra imaginaria al estilo rock and roll. Pero lo hice para observarme y saber como se veia Mario al tocar freneticamente, suena loco verdad?. Pero es la verdad. Guao, esta historia me pareció particularmente interesante, debe ser por su desenlace abierto a sacar teorías, o por el simple hecho de que un ser sobrenatural quiera dedicarse a la musica. Una historia misteriosa e intrigante master. Te quedó de lo mejor!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

¡Jajaja! Sería algo de locos si me dijeras que además te salió alguna nota de la guitarra de aire ¡Jaja! Que bueno que te gustó porque a este cuento hace tiempo que lo tenían en la mente y no quería salir, no me convencía la idea. A algunas historias puedo escribirlas enseguida pero a otras tengo que tenerlas tiempo en la mente, semanas o meses, o más en algunos casos. Muchas gracias, Ongie. Nos leemos.

Jorge Leal dijo...

Hola. Yo diría que es lo primero, por eso a lo último queda claro que sí hay un hecho sobrenatural. Gracias. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

Es un cuento de locos ¡Jaja! Gracias, Willy. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. No vas a tener que esperar mucho, hoy mismo subo otro. Saludos!!

Anónimo dijo...

Me gustó mucho el cuento. Particularmente me gustan las historias en las que hay una situación sobrenatural, pero que a su vez dicha situación puede tener una explicación natural razonable. Eso lo tienen muchos de tus cuentos Jorge, por eso me gusta tanto este blog.

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Sí, es parte de mi estilo, que aunque me falta pulirlo mucho, ya está bien definido. ¡Saludos!

Maria Cruz Montiel dijo...

Debo confesarte que me confundiste pero de que estaba loco, creo que lo estaba,o el demonio se divertía jugando con su mente . gracias Jorge

Jorge Leal dijo...

Gracias o vos por comentar. este era un cuento para confundir nomás ¡Jeje! Saludos!!

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