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lunes, 22 de febrero de 2016

El Paciente Uno

Javier creyó por un momento que la casa se le venía abajo. El ruido aquel lo despertó y por un momento estuvo confundido, después se dio cuenta de que debía ser un helicóptero. El fondo de su terreno daba al predio de un hospital, y en aquella parte había un pequeño helipuerto. Como ya habían perturbado su sueño, y además era muy curioso, fue hasta la ventana para ver qué pasaba. Era sumamente raro que un helicóptero aterrizara allí porque era una ciudad chica, así como su hospital...
Los dos naranjos que tenía en el fondo se sacudían hacia todos lados. Desde su cuarto la vista inmejorable porque solo un tejido de alambre separaba los dos terrenos. El helipuerto estaba iluminado. Algunos llegaron agachados hasta la nave y otros salieron así de ella. Bajaron a alguien en una camilla extraña que incluía una especie de carpa que lo aislaba del exterior. Javier se preocupó un poco porque los que acababan de aterrizar tenían puestos esos trajes que usan cuando hay un peligro biológico. Los del hospital parecían enfadados y hubo algunas discusiones. Un doctor se tomó la cabeza con las manos y miró en derredor, después, con gestos y gritos les indicó que entraran rápidamente, volvió a tomarse la cabeza mientras giraba. Era bastante lógico suponer que les traían un problema para el cual no estaban preparados.

Cuando la nave remontó vuelo y se alejó haciendo que el silencio de la noche volviera, Javier retornó a su cama, pensativo. “¿Qué estará pasando?”. Se durmió mientras especulaba sobre lo sucedido. Despertó nuevamente de madrugada. Esta vez no fue un ruido fuerte, fueron algunos que le llegaban apenas pero eran preocupantes. “¿Esos son gritos?”, pensó al erguirse en la cama. Se levantó. Como no escuchaba bien abrió la ventana. Definitivamente venían del hospital. Abrió bien los ojos al darse cuenta de que eran gritos de terror. El edificio se hallaba más allá del helipuerto, como a unos ciento cincuenta metros. Ya se estaba asustando pero su curiosidad lo azuzaba con fuerza. Fue por sus largavista. Al enfocarlo vio que algunas personas pasaban corriendo frente a las ventanas de los pasillos. Desde el otro extremo, en la parte que el hospital daba a la calle empezaron a llegar ruidos de sirenas policiales. Javier se imaginó que estaban rodeando el edificio, entonces se preocupó: “¿Y esta parte, la que da a las viviendas?”. Como respondiendo a su pregunta, un grupo de personas salió atropelladamente por una puerta. El largavista le mostró que estaban ensangrentados y se comportaban como rabiosos. 

Al verlos enfilar hacia su terreno comprendió que al tener la ventana abierta debía resaltar sobre los otros fondos oscuros de sus vecinos. Las personas lanzaban unos gritos ásperos y gorgoteantes, medio ahogados por su propia sangre y la de los que habían atacado. Eran zombies y rengueaban apresuradamente hacia él. Cerró la abertura de golpe aunque sabía que ya lo habían visto. ¿Qué hacer? Se calzó como pudo. Creyó que el tejido de alambre los iba a contener pero al instante recordó que unos niños traviesos habían hecho un hueco para robarle naranjas y él todavía no lo reparaba. Tenía un bolso pronto porque hacía unos días había viajado y aún no desempacaba. Los sonidos guturales rabiosos ahora estaba muy cerca. Dedujo que una vez que se marchara ya no podría regresar a su hogar. Estaba muy cerca de una zona contaminada y además, aquellos eran zombies. Tenía un arma encima de ropero. Se paró de puntas de pie intentando alcanzar la caja. La había empujado muy atrás. Los primeros zombies ingresaron a su terreno y del hospital habían salido más y tomaban el mismo rumbo. Buscó una silla para subirse. Alcanzó la caja pero, ¿dónde estaban las balas? ¡En el armario de la cocina! Corrió hasta allí. La puerta del fondo se hizo trizas y unos zombies cayeron dentro de la vivienda. 

Corrió hasta la puerta que daba al garaje. ¡Estaba cerrada! Las llaves se encontraban en el pantalón que había dejado en el cuarto. Los invasores casi lo interceptaron cuando corrió hasta allí. Desesperado, trancó la puerta apenas un instante antes de que chocaran contra ella. Tomó las llaves y se ocultó bajo la cama. Le temblaban las manos cuando empezó a cargar la pistola. Los invasores irrumpieron en la habitación. Javier recordó los gritos del hospital; a él no le iba a pasar eso. Se apuntó a la cabeza y esperó. 

Los reanimados se movieron por toda la habitación emitiendo gemidos horribles. No tenían la inteligencia suficiente como para buscarlo debajo de la cama. Javier veía piernas yendo de aquí para allá. Trataba de controlar su aliento agitado para que no lo escucharan. Ahora en la parte del hospital sonaban múltiples detonaciones. Otros reanimados que entraron a la casa siguieron sin entrar al cuarto y algunos que estaban en él los siguieron, y eso hizo que otros siguieran a estos. Así se fueron todos. Javier planeaba su huida cuando dos piernas se pararon frente a la habitación. Este tenía los pantalones más sucios que los otros. Avanzó hacia un lado de la cama y se detuvo allí. Era el paciente uno, el que llegó en helicóptero. El hombre escondido dejó de apuntarse y dirigió el caño hacia el lugar probable en el que se iba a asomar el otro. Pero no se asomó, se dio media vuelta y caminó hacia el pasillo. Un vez allí lanzó una serie de gritos guturales y estos hicieron que los zombies retornaran al lugar; el que los llamó salió de la casa. “¡Maldito, este es inteligente!” Pensó Javier. Después sonó un tiro.     

17 comentarios:

  1. Hola jorge. Me encanto el cuento y el final fue de lo mas inesperado.

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  2. Bieeeeen maestro! que buen cuento,adore amigo,corto,completo y con un final a tu estilo. .Willy

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  3. Hola Brayan. Muchas gracias. Me salió bien entonces. Tenía pensado otro final pero lo cambié para que no fuera un final muy abierto, sino me piden segunda parte ¡Jaja! ¡Saludos!

    Muchas gracias, Willy. Yo diría que mas bien fue a mi viejo estilo de los cuentos cortos ¡Jeje! Saludos!!

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  4. Hola, Jorge. ¡Como me en cantan los zombies! Yes, estuvo excelente.

    Stephanie (siempre se me olvida poner mi nombre pero por alguna razón siempre sacas que es mi comentario) :)

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  5. Coincido con lo de los finales, este cuento te quedó de lo mejor. El paciente uno, debe ser un zombie bien consciente, aunque no lo suficiente para hablar. Pobre Javier, pero al menos no sufrio lo que los otros. Por un momento crei que le dispararia a los zombies y batallaria, pero fue mas inteligente, solo que el paciente uno estaba allí. Sabes, esta historia quedó bastante interesante, y vuelvo a recalcar lo del final y el desenvolvimiento, una trama increible y un espléndido final. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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  6. Hola, Stephanie. Sí, me doy cuenta de que eres tú. Todos tenemos un estilo al escribir. Parece que valió la pena las ganas que le puse a este cuento. Muchas gracias. ¡Saludos!

    Hola, Ongie. Contesto en un mismo mensaje porque en la ventana emergente no viene la opción de responder a cada uno. Que bueno que te gustó porque como le decía a Stephanie, le puse muchas ganas. Muchas gracias. Salu2!!

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  7. Hola Jorge saludos,estuvo muy bueno,te leo hace años, y no había vuelto a entrar hasta ahora y me encantó ver de nuevo tus cuentos. Hasta pronto.

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  8. Hola Jorge,Saludos y Felicidades me gustó mucho y un final inesperado.

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  9. ¡Hola! Muchas gracias, Monserrat. Desde que volví publiqué un montón de cuentos, algunos bastante largos. Tienes material para entretenerte. Te espero por aquí.

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  10. Hola. El personaje principal ya murió; lo maté para no hacer una segunda parte ¡Jaja! Mañana ya subo otros cuentos. Este ya pasó. Muchas gracias por comentar. Saludos!!

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  11. Aunque no me gustan los relatos de zombies, este me pareció aterrador y nada predecible el final

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    1. Sí, generalmente no asustan mucho pero igual a mí me encantan. Gracias. Salu2!!

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  12. Muy buen relato, los de zombies creo que se te dan especialmente bien, recuerdo alguno que se me quedó grabado de hace bastante tiempo.

    Felicidades y sigue así.

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    1. Muchas gracias. Será porque me gusta escribir sobre zombis. ¡Saludos!

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  13. Avivando mi miedo .. E visto documentales que algo así se acerca, chinos y gringos se están preparando para una contingencia zombie .... Tendré lista mi pistola .. No para combatir sino para no ser platillo de estas cosas

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    1. ¡Jaja! Esos documentales son tan verídicos como mis cuentos, o sea, pura fantasía. Esos canales ya no tienen casi nada de ciencia o historia, es pura ficción. Seré solo un principiante de escritor pero reconozco una historia falsa. Muchos de los recursos que usan yo también los uso. Detrás de esos programas hay escritores de ficción, y para ser franco, aunque quede mal que yo lo diga, me parecen bastante chapuceros, aunque puede ser la mano de los cineastas lo que embarra la historia. Gracias. Saludos!!

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