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martes, 15 de marzo de 2016

El Alemán

A José le temblaban las manos y en la cara tenía como fijo un gesto que nunca le había visto: era una mueca de terror. Estaba a punto de cenar cuando él golpeó la puerta de mi hogar. Como en esa época él estaba separado supongo que no tenía a más nadie con quien hablar de algo así. Si le hubiera pasado de día seguramente hubiera hablado con el primer conocido que se le cruzara, porque su necesidad de contar aquello era algo urgente...
No quiso sentarse pero si me aceptó un vaso de vino que se lo tomó de corrido. Ya algo repuesto me dijo que tenía que contarme algo. Insistí para que se sentara y logré convencerlo. Como no quiso cenar porque según él tenía un nudo en el estómago, yo sí me serví y lo escuché mientras comía.

—Hoy salí tarde de la lechería porque una vaca se escapó y tuve que perseguirla por casi todo el campo. Terminé de limpiar el local ya de noche. Como hay luna corté por el campo. Cuando ya iba cerca del viñedo pensé rodearlo desde lejos, por costumbre, pero me acordé que el viejo Baleman había muerto. Cruzando por el viñedo me ahorraría un buen tramo y por qué no hacerlo si todo aquello está vacío. Y sentí que iba a ser como una venganza porque bien sabes que el viejo cuidaba el viñedo como si fuera una reliquia, pero lo cuidaba más bien por malvado, con la esperanza de atrapar a alguien allí. ¿Recuerdas como aquel maldito perro del viejo dejó al Pedro? Si nosotros y el  Héctor no anduviéramos cerca lo mataba. Tuvimos que tirarle una lluvia de piedras para que lo soltara. Y el desgraciado del viejo después dijo que nosotros también habíamos invadido su propiedad para robar, ¡viejo mentiroso!
—Nunca voy a olvidar eso —le dije—. Después de ese día cada vez que cruzaba por mí, si yo me encontraba solo él me decía: “Ya vas a caer algún día, mestizo”. Se me quedó grabada aquella voz ronca, profunda, que asustaba. Estoy seguro de que Baleman era un nazi de esos que se escondieron por acá. Con aquella cara pálida y ojos celestes de loco qué otra cosa podría ser, además se notaba que aquel gigantón era militar por la forma de caminar. Todos los niños del caserío le teníamos miedo. A mí me daba mala espina hasta ahora. Y aquel maldito perro, ¿cómo pudo durar tantos años? Y Baleman mismo, ya era súper viejo cuando nosotros éramos niños, y vino a morir recién ahora, ¿cuánto hace, dos semanas?
—Y lo peor de esto es que parece que el infierno no lo quiso, ni a su perro —comentó José, y aquella mueca de terror le volvió al rostro.
—¿Por qué lo dices?
—Porque hace un rato casi me agarró. Como te dije, se me ocurrió cortar por el viñedo. Cuando salté el alambrado sentí que era una mala idea, pero por qué iba a serlo si ya nadie cuidaba el lugar, porfié. Era raro caminar entre aquellas hileras de parras. Por tantos años fue un lugar temido y ahora estaba allí, atravesándolo de noche. Hubo un momento en el que estuve medio desorientado pero al ver una luz del caserío me orienté de nuevo. Escuché un gruñido cuando ya me faltaba poco para llegar al camino. Me di vuelta y allí estaba el viejo y su perro. Sentí que se me erizaban hasta los pelos de la cabeza. Como la figura del viejo sobrepasaba por mucho a las parras la luz de la luna le daba de lleno en la cara, y te lo juro, era la cara de un muerto. El viento sopló desde el lado de ellos y me llegó un olor asqueroso de cementerio. Salí corriendo como nunca en mi vida, y no recuerdo bien cómo fue que crucé tan rápido el alambre. Pero por más rápido que corrí el perro casi me alcanzó igual. Por suerte el alambre lo trancó un poco y unas zancadas más yo ya estaba en el camino. Cuando miré hacia atrás el perro ya había pasado el alambre, pero por suerte venía un vehículo que iluminó todo el camino, y en ese momento sonó una voz que venía del viñedo, era una de esas órdenes que Baleman le daba en alemán, entonces dejó de perseguirme y vi que se metía en el viñedo de nuevo. Por eso estoy así. ¿Qué opinas de esto? ¿Serían apariciones o qué?
—¡Puf! Ahora yo también perdí las ganas de comer. Bueno... hay que analizar esto fríamente. El perro tiene que ser real, porque si fuera algún tipo de fantasma, o se detendría completamente en el alambrado o lo atravesaría como si nada. El hombre podía ser otra persona, algún pariente de Baleman, eso explicaría además el parecido. Y el olor, viste que a veces viaja lejos en el viento, pudo ser casualidad. También hay otra posibilidad; que el viejo no esté muerto. Yo solo escuché ese rumor de que no sé quien pasaba por allí y al ver una ambulancia paró a preguntar y que un doctor le dijo que el dueño de la casa había muerto. Asumí que es cierto porque no lo vi más, pero quién sabe.
—Murió sí. A parte del rumor yo también escuché la noticia en la radio.
—Entonces sí murió. Será un pariente.
—Decime una cosa, ¿en todos estos años cuándo viste a alguien más allí? —me interrogó José. Tenía razón.
—Nunca, pero pudo aparecer ahora. 
—Ya veo que no me crees —me dijo José ya levantándose—. Mejor me voy.
—¡Ey! Vienes a mi casa buscando con quién hablar, te recibo bien, te escucho, ¿y te vas a ir así, como si yo tuviera culpa de algo?
—Disculpa, tienes razón. Yo... lo que pasa es que ese encuentro me dejó mal. Disculpa.
—Sí, no pasa nada. Mira, lo que podemos hacer es ir hasta allí mañana y nos sacamos la duda. Si estando en el camino nos sale igual el perro le vuelo los sesos. Prefiero meterme en líos a que algún día agarre a una persona, a algún niño. Es lo que tenía que haber hecho hace tiempo con aquel otro.
—No es otro, es aquel mismo, pero vamos sí, a ver si te convences. ¿Mañana temprano, como a los ocho te queda bien? Yo paso por aquí. Gracias. Nos vemos —se despidió José. 

Nunca más volví a verlo. Desapareció para siempre esa noche sin que nadie supiera qué fue de él. Durante la investigación de la policía les narré lo que me contó sobre el viñedo, aunque obviamente no les dije lo que opinaba José, solo les informé que lo habían corrido de allí y que eso lo había asustado mucho. Después vino lo realmente oscuro, misterioso y aterrador. Al investigar en el viñedo la policía encontró un cadáver dentro de la casa, también hallaron el cuerpo de un perro. Después de identificarlo como el dueño de la casa, el que había muerto hacía unas semanas, nadie se explicaba cómo había ido a parar allí. La investigación no arrojó ni un poco de luz sobre aquel misterio. Después de eso todos le tenían terror a aquel lugar, y un buen día, seguramente alguien del caserío, le prendió fuego a aquella propiedad para que Baleman y su perro no vuelvan más. 

12 comentarios:

  1. Me gusto el cuento, lo raro es que Jose no dejara rastros si es que cayo victima del nazi, probablemente se haya ido lo mas lejos posible por las dudas, o enloqueció (y se suicido)... pero ya seria especular demasiado... Sigue así Jorge.
    Saludos, Gerardo.

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    1. Hola. Gracias Gerardo. Es mejor que el misterio quede en eso. Algunos también podrían pensar que tal vez el alemán lo capturó y entre él y su perro lo comieron completamente ¡Jaja! O tal vez José después aparezca como un zombie...

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    2. Se lo comerían al estilo Hannibal Lecter? jaja tal vez en una sopa o algo así... seguramente el zombi nazi y su perro murieron de la indigestión mas tarde jaja La posibilidad de que José vuelva como zombi me parece remota, a no ser que el alemán lo haya dejado enterrado en el cementerio y esté esperando su turno para salir...
      Saludos, Gerardo.

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  2. Saludos,Jorge. Estuvo bueno; al principio pensé en un fantasma pero luego al haber un cuerpo en definitiva debió ser un zombie y eso explicaría la desaparición de José, logro matarlos pero ya lo habían infectado.
    Stephanie

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    1. ¡Jajaja! Quedaron con la intriga. Te doy una pista, Stephanie. El perro era absurdamente viejo. El asunto podría no ir por el lado sobrenatural: el alemán era un nazi, tal vez era científico...

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  3. Vaya, vaya,parece que tenemos otro misterio por aqui. Master esta historia si que me causo impacto, no me esperaba que el pobre Jose iba a desaparecer. Al igual que en "Tren hacia el terror", se presenta otro caso de muertos que reviven, pero no para ser zombies, sino para realizar otra tarea. Ya no es algo de muertos vivientes, va mas alla, mas oscuro que un zombie. Belman regreso, pero no solo como un espiritu, regreso con todo y su cuerpo, incluyendo el perro. Lo que no entiendo es porque la desaparicion de Jose, parece ser que al viejo no le gusto que alguien se le escapara, y decidio acabar con el. O, simplemente, Jose decidio regresar para confirmar que solo fue su imaginacion, pero Belman lo estaba esperando. Pero, podria ser como dices master, Belman y su perro pudieron haberlo atrapado y comido para despues regresar a la muerte. Pues, ya el viejo tenia problemas con Jose al llamarle mestizo de pequeño y querer atraparlo, asi que, simplemente quiso terminar el trabajo de capturarlo por haber pasado por sus tierras y listo. Un excelente y aterrador cuento amigo, te quedo de lo mejor!. ¡Espero la proxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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    1. Hay mucho misterio pero aquí está justificado porque el que narra es un personaje. Si fuera un narrador omnisciente podría explicar todo. Por eso escribir en primera persona limita mucho, pero a mí me encanta porque le da mas realismo ¡Jaja! Gracias, Ongie. Saludos!!

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  4. Mmm finales asi me gustan..muy a tu estilo jeje ademas queda a la imaginacion de cada uno o lo que a ti se te antoje.Muy bueno,saludos maestro..Willy

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    1. Gracias, Willy. Ya es mi marca personal ¡Jaja! Saludos.

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  5. Una vez más me atrapaste con tu relato, muy bueno Jorge.saludos

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    1. Gracias, Maria. Si no atrapa no sirve ¡Jeje! ¡Saludos!

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  6. Que buen final...como dices lineas arriba tu marca personal...muy bien Jorge.

    Saludos

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