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martes, 26 de abril de 2016

Guerreros

Víctor desembocó en una pradera verde y muy aromática. Había bastante viento pero era un lugar muy agradable. Se inclinó y arrancó una ramita de orégano para olerla mejor. Delante de él la pradera desaparecía de golpe en el azul de un mar que parecía algo distante. Pastos y tierra acababan abruptamente en un acantilado sumamente alto. Víctor fue hasta ese borde y miró hacia abajo; las olas chocaban directamente con el acantilado. Aún miraba hacia abajo cuando una voz casi lo hizo saltar al vacío por el susto. Se volvió y vio a cuatro hombres que apenas estaban vestidos...
Eran tipos musculosos, de caras recias, con algunas cicatrices en ellas. Le hablaron en un idioma que no conocía sin embargo los entendió perfectamente. Le dijeron que empezaba el entrenamiento, le dieron la espalda y empezaron a trotar. Al notar que él no los seguía, el más veterano de ellos se volvió, se mostró un poco extrañado y después se lo ordenó con firmeza. Era hora de entrenar. Víctor salió de su estupor y los siguió.

Él había dudado porque cuando le hablaron comprendió que aquello era un sueño. Pensó que era uno muy extraño porque hasta había sentido el olor del orégano, y al correr por aquella meseta sintió también el aroma de otras plantas. Por el paisaje y por aquella abundancia de hierbas aromáticas, además del aspecto de los tipos, dedujo que estaba en Grecia, en el pasado de esta. Nunca había viajado hasta allí pero había leído mucho sobre el lugar y conocía el paisaje por fotos o documentales en la tele. Le interesaba particularmente la rica y vasta historia de aquel país, principalmente lo relacionado con el boxeo. Él era un boxeador bastante malo porque no tenía mucho tiempo para entrenar porque estudiaba y además no pretendía dedicarse profesionalmente a eso. Siguió a aquellos cuatro porque sintió bastante curiosidad por saber en qué se volvería aquel sueño, además el más veterano le echaba una mirada severa cada vez que se atrasaba un poco.

Alcanzaron finalmente una especie de campamento. Después de vendarse las manos con unas largas tiras de cuero hicieron unos ejercicios rudimentarios y luego comenzaron a golpear unas bolsas que Víctor notó estaban llenas de tierra. Todo aquello era algo sumamente raro para él, pero mientras no se volviera en un sueño feo les iba a seguir la corriente. Se sorprendió bastante cuando el mayor de ellos lo corrigió. Pensó que eran unos consejos excelentes y deseó recordarlos al despertar. Fue un entrenamiento duro y muy aleccionador, y sobre todo, increíblemente realista. Cuando el maestro dio por terminada la jornada Víctor despertó en su cama. Temió que lo aprendido careciera de sentido al estar despierto pero no fue así. Buscándole una explicación lógica al asunto pensó que debía haber leído sobre aquellas estrategias, las había olvidado y ahora las recordaba en el sueño. Por la mañana se sentía muy bien, “Los beneficios de dormir bien”, pensó.

A la noche siguiente de nuevo se encontró en aquella meseta perfumada de especias y volvió a entrenar con aquellos antiguos boxeadores. Y todas las noches volvía al mismo lugar. Su teoría de que había leído lo que le enseñaban perdió validez porque era obvio que eran cosas nuevas. Y lo más extraño para él era que su cuerpo se iba fortaleciendo como si realmente hiciera todas aquellas cosas. Pronto sus compañeros de gimnasio notaron sus progresos y se asombraron un poco por el estilo que usaba. Sus golpes empezaron a tener la fuerza de un verdadero macetazo, y nadie quería hacer guantes con él como antes. El primero en notar aquel cambio fue el entrenador. Este apenas le daba importancia a Víctor y siempre se ocupaba más de los que tenían aspiraciones, y era algo lógico; pero al ver aquella transformación un día lo llamó a su oficina:

—¿Y bien, qué vas a hacer? —le preguntó el entrenador.
—¿Con qué? —le preguntó a su vez Víctor, aunque ya veía por dónde iba el asunto.
—Te pregunto si te vas a quedar aquí o vas a seguir entrenando en ese otro lugar.
—No entreno en otro lugar, solo me he echo de algún tiempo y hago algo también en casa.
—Ah, pero, ¿de dónde sale ese estilo? Yo no te enseñé eso.
—Son cosas que he sacado de un libro sobre boxeo antiguo —tuvo que mentirle Víctor—. Mire, sigo sin intenciones de dedicarme a esto, solo vengo para hacer ejercicio, para mí lo más importante son los estudios. ¿Tiene algún problema con que siga viniendo?
—No, ninguno. Pero dale suave a los muchachos porque parece que tienes una piedra en el puño ¡Jeje! Tendrías que tomarlo más en serio, tienes potencial.

A Víctor le gustó aquello, lo que estaba haciendo en aquel mundo onírico lo estaba convirtiendo en un guerrero. Le agradaba pero no dejaba de preguntarse qué era en realidad aquello. Sus compañeros griegos lo trataban como un igual y parecían no estar enterados de nada. Era como si él viajara en el tiempo cada noche y se presentara ante ellos con un rostro conocido. Se preguntaba si aquello tendría algún fin. Un día obtuvo una pequeña respuesta y fue en lugar menos esperado. Él estudiaba en la universidad. Tenía un compañero con poca personalidad con el que había hecho buenas migas. Su compañero se llamaba Martín y era un muchacho muy inteligente pero flacucho y con aspecto débil; sin embargo últimamente Víctor lo notaba con más físico y mucho más seguro en su actuar. Un día estaban conversando en el pasillo cuando por él aparecieron los matones de equipo de baloncesto. Esos a veces molestaban a Martín cuando lo hallaban sin la compañía de Víctor. Ahora Martín los miró y fue a su encuentro. Víctor lo detuvo por el hombre y le preguntó extrañado:

—¿Qué vas a hacer? 
—Estos me tienen harto y hoy me voy a desquitar.
—¿Estás seguro? Bueno, te apoyo.
—No, quédate aquí sino los muy cobardes no se animan. 
—¿Estás loco?
—Tú observa desde aquí, que no te vean —le dijo confiado Martín.

Caminó directo hacia ellos como si no los viera. Cuando uno le tiró un manotazo al hombro para apartarlo de su camino Martín evadió el manotazo y al mismo tiempo tomó la muñeca del bribón para que el impulso de este siguiera en el vacío. El resultado fue que el grandulón se fue al suelo. Al ver eso otro intentó tomarlo de la solapa pero otro movimiento parecido lo hizo chocar con su compañero que se estaba levantando. En el corredor había un montón de estudiantes y el choque los hizo reír y la carcajada fue general. Uno de los matones se levantó furioso y le lanzó un golpe de puño. Martín lo desvió fácilmente y contragolpeó con un golpe casi invisible por lo rápido que fue. El agresor quedó arrollado de dolor. Sus compañeros no se quisieron meter, se apartaron. Víctor estaba tan sorprendido como todos pero además estaba intuyendo algo. Cuando su amigo se acercó sonriendo él le preguntó:

—¿Dónde aprendiste eso, dónde estás entrenando?
—Si te lo dijera no me lo creerías, te lo aseguro —le respondió Martín sin dejar de sonreír. 
—Déjame adivinar: lo aprendiste mientras dormías, en sueños.
—¿Cómo... cómo lo sabes? —ahora el sorprendido era Martín.
—Lo supuse porque yo he estado entrenando boxeo en Grecia, en la antigua. 
—Yo con unos monjes chinos. Creí que me pasaba solo a mí. Aún no comprendo qué es esto. ¿Tú sabes algo?
—Ahora sé algo más gracias a ti. Hay que analizar esto. Nuestra situación es diferente. Yo no tenía que vengarme de nadie. Es agradable aporrear un poco a los compañeros que eran mejores que yo pero no es algo que necesitara. Esto tiene que tener algún otro fin. 
—Tenemos que resolver cuál es —opinó Martín. 
—No debe ser nada bueno, porque parece que alguien necesita guerreros. 

Los amigos quedaron pensativos. 

9 comentarios:

  1. Creo que habrá una segunda parte. No me puedes dejar así. .saluditos

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  2. muy buen cuento me encanto, tiene continuación?

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  3. Excelente...obviamente los están preparando para algo! Ojala haya una continuación...muy muy bueno....saludos..

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  4. Hola Sharoll. Bueno... no hay segunda parte ¡Jeje! Lo que pasa es que esta historia y otras son "embriones" donde estoy creando algunos personajes para historietas (que no sé si algún día verán la luz, pero igual las hago). A mí me gusta hacerlos así, con un cuento, que es lo que domino bastante, después el guión literario, luego el técnico. Los comparto aquí porque igual sirven para entretenerse un rato, ¿no? Aunque queden con las ganas ¡Jeje! Y los subo aquí porque puede que algún día también suba la historieta. Todo eso está por verse. Y otra cosa, estos blogs son mi "campo de entrenamiento". El de terror siempre lo fue; hacía experimentos en él. Son blogs personales con todo lo que ello implica; es una forma de decir que publico lo que se me da la gana ¡Jajaja! Pero para no abusar de los lectores, bueno, trataré de no publicar muchas historias con finales demasiado abiertos. Muchas gracias. Saludos.

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  5. Hola Mechi. Bienvenida al blog.
    Pues por ahora no voy a subir más partes de esta historia, voy a seguir con otra. Y por aquí hay montones de cuentos que seguro te van a gustar, y hay algunos con dos partes. Muchas gracias por visitar el blog y comentar. Saludos!

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  6. Parece que Victor, Martin y otros mas estan siendo entrenados para algo grande. Vaya, esta historia me parecio muy interesante, me hace pensar que los que no tienen mucha fuerza con el debido entrenamiento pueden llegar a ser muy fuertes. Master parece que conoces a dibujantes para historietas, espero que puedas llevar a tus personajes mas alla y poder verlos fisicamente en imagenes. Una pregunta amigo, ¿llevaras a Santiago, Guillermo y Francisco a comics?. Porque seria fantastico, espero que incluso lleguen a realizar videos de tus historias. Cuando ocurra todo espero nos avises amigo. Este cuento te quedo de lo mejor!. Espero que puedan estar listos para luchar contra lo que sea.!¡Espero la proxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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  7. Es probable sí pero no puedo asegurar nada. No sería nada fácil pero se puede.
    Gracias, Ongie. Saludos!!

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  8. Este cuento fue hecho para mi disfrute jeje como todos tus cuentos maestro,pero sabes que estas aventuras son unas de mis favoritas,de peleas y guerreros..buenisimo esta el cuento y el blog,sigo leyendo los otros cuentos. .saludos..Willy

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  9. Hola... ¡Nooooo! Es genial y me quedaré sin saber como termina... :( Espero todo te salga de maravillas te lo mereces, eres muy bueno en lo que haces.

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