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jueves, 7 de abril de 2016

Otro Misterio En La Laguna

Muchas historias se contaban sobre aquella laguna, y aunque Claudio no creía en ellas igual sentía curiosidad. Él sabía que muchas veces las leyendas tienen algo de verdad y lo entusiasmaba bastante la idea de encontrar algún pez gigante o algún otro animal asombroso...
Llegó hasta la orilla de la laguna en su camioneta y allí revisó nuevamente el equipo de buceo y después se preparó para sumergirse. La laguna estaba azul porque en el cielo no había ni una nube. Claudio observó largamente aquella extensa superficie ondulante. Algunos grupos de patos se deslizaban por el agua mientras otros aterrizaban en ella o partían volando al ras de la superficie para después remontar. Viendo eso pensó que no parecía un lugar habitado por monstruos acuáticos, pero como ya estaba listo y no tenía nada que perder, entró al agua y cuando dejó de “hacer pie” se sumergió. 

Decidió revisar primero un tramo de la orilla derecha. Desde tierra se veía que había abundante vegetación pero no se lograba apreciar cuánta, y resultó ser que era mucha. Varias especies de plantas acuáticas se mecían lentamente y numerosos cardúmenes de pececillos se deslizaban raudamente por ellas. El fondo estaba plagado de algas que se enmarañaban agitándose lentamente como si clamaran por ir hacia arriba. Claudio no lograba ver el fondo de tierra, por eso bajó para comprobar que tan largas eran las algas allí. Descendió más apartando plantas con sus manos. Entró completamente en aquel caos ondulante que enseguida lo envolvió. Las plantas no lo dejaban ver nada y se sintió encerrado y muy vulnerable. Nadó hacia arriba manoteando y pataleando casi desesperadamente. Al volver a la claridad trató de controlar su respiración. Su equipo de buceo desprendía una cantidad enorme de burbujas. Después se sintió algo tonto y cobarde. Había ido hasta allí para explorar y se había portado como un principiante. De todas formas no podía explorar aquella parte porque no lograba ver nada, era mucha la espesura.

La posibilidad de que algo desconocido o anormal se escondiera allí empezó a aumentar en su mente. Aquella espesura movediza y verde oscura que se extendía hasta donde él alcanzaba a ver bien podía esconder cualquier cosa, incluso las orillas proporcionaban buenos escondites. Mirando la espesura de la orilla vio algo grande y gris pasando por allí. Casi instintivamente su mano buscó el mango del cuchillo de buceo que cargaba. De nuevo se sintió tonto porque resultó ser un bagre, uno muy grande pero que no era algo raro. Siguió su exploración. Más adelante escuchó un ruido pero no supo de dónde. Primero miró hacia abajo, después giró dando manotazos, y descubrió qué ocasionó el ruido al mirar hacia arriba. Una bandada de patos había parado en el agua encima de él. “Otro susto tonto”, pensó. Mas en ese preciso instante una cosa salió disparada del “jardín” de algas de abajo, a unos dos metros de él. Era una tortuga casi tan larga como él y varias veces su ancho. Nadó con una velocidad increíble hacia arriba y atrapó a uno de los patos devorándolo de un bocado. Descendió casi tan rápido como subió pero al hacerlo lo miró al pasar. Montones de burbujas salieron de su respirador. Los animales más grandes que uno producen una impresión bien fea cuando no se espera verlos, más si se anda en su medio. 

La tortuga rápidamente desapareció en el verdor oscuro y ondulante de abajo. Esta vez su corazón se había descontrolado más y le costó recuperar el ritmo. Después se emocionó porque aquella era una especie desconocida y él la había encontrado. En vez de descartar la idea de que allí había algo desconocido trató de comprobarlo él mismo y tuvo éxito. Ya se imaginaba narrando una y otra vez aquel encuentro a periodistas de revistas científicas y noticieros. Volvía al punto por donde ingresó a la laguna cuando le surgió una incógnita: ¿Aquel sería el máximo tamaño que alcanzaba la tortuga? La respuesta surgió de entre las plantas del fondo. Entre la movediza vegetación surgió una cabeza gigantesca de más de dos metros de ancho. Era una tortuga monstruosa con una cabeza tan grande como un auto. Lo miraba directamente con unos ojos pequeños y muy redondos. Claudio sabía lo mucho y rápido que las tortugas pueden estirar sus cuellos. Estaba perdido. Pensaba que eso era una porquería cuando la cabeza gigante se proyectó hacia él abriendo en un instante una boca negra que lo succionó. Otro misterio para la laguna: la camioneta de un biólogo en la orilla y ni rastros de su dueño.   

3 comentarios:

Ongie Saudino dijo...

Pobre Claudio, terminó siendo comida para tortuga, guao, que gracioso sonó eso. No, pero en serio que final tan trágico tuvo el pobre biólogo. Jaja, este cuento no es apto para biologos curiosos, otro biologo que muerde el polvo. Como es que no han descubierto una tortuga de ese tamaño en esa laguna?. Peor aún,¿existen tortugas carnívoras?. Bueno, si hay unas que comen peces, pero llegar a devoradoras de hombres... Hay muchos animales gigantes que existen y es dificil de creer, como por ejemplo, existe una medusa que es mas grande que un carro. Una mantaraya que es gigante y un cangrejo que vive en Japón, cuyas patas pueden llegar a medir cuatro metros. Hay muchos misterios en el mundo, en el agua también. Una increíble y asombrosa historia amigo!. Con un interesante desenlace. Muy buena!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

En mi país las únicas que hay son carnívoras, por lo menos las de agua dulce. Tan grandes como la de mi cuento nunca existieron ¡Jeje! Pero si hubiera una bien podría vivir en una laguna grande. Las tortugas mordedoras, aquellas que viven en pantanos en EU muchas veces habitan en charcos o pequeños canales y pueden pesar como cien kilos. Y hasta las mas chicas, si están necesitadas pueden cazar cualquier cosa, mira este video https://youtu.be/whPpdt-f7Dc (copia la url y pégala en la barra de direcciones).
Al personaje tuve que liquidarlo porque iba a divulgar la existencia de la tortuga ¡Jaja! Muchas gracias, Ongie. Saludos!!

Anónimo dijo...

Saludos, Jorge. Unas 3/4 partes de nuestro planeta es agua y solo se ha explorado como un 5% por ende tengo la certeza que hay millones de especies que aun no conocemos. Para mi los cuerpos de agua son como un universo sin explorar y les temo bastante...

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