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martes, 5 de abril de 2016

Una Nueva Plaga Zombie

¡Hola! Esta historia es una pequeña continuación del cuento "Ratas"  Así que para entenderlo hay que leer primero la otra parte. Gracias.
PD: No voy a subir más partes.


El doctor Alonso y sus colegas se habían puesto los trajes amarillos, herméticos y con máscaras de oxígeno que usaban cuando había algún peligro biológico...

Esperaban la llegada de las ratas abatidas por la policía en la casa de Víctor. También los acompañaba un veterinario. Alonso se puso a ordenar innecesariamente unos instrumentos cortantes que estaban en una bandeja y le preguntó al veterinario:

—¿Qué cree usted, serán ratas de Gambia?
—Definitivamente no, lo que mostraron en las noticias era algo mucho más grande. Si se tratara solo de un individuo no me extrañaría tanto porque el gigantismo, aunque es raro en la naturaleza, se da; pero a todo un grupo a la vez no. 
—Lo que sean tendrían que haberlas traído directamente hasta aquí —opinó rotundamente Alonso—. Fue una irresponsabilidad no hacerlo. Veremos de qué se trata. Parece que ahí vienen.
Ahora las habían colocado en unos contenedores herméticos porque rasgaban las bolsas con las uñas de sus patas. Los doctores escucharon los arañazos y se miraron unos a otros.
—Creí que estaban muertas —le dijo Alonso a uno de los hombres que las cargaban.
—No están muertas pero tampoco vivas. A esa le falta la mitad de la cabeza —le contestó señalando uno de los contenedores—. Creímos que solo convulsionaban pero mucho rato después se seguían moviendo igual. Esto es muy raro, pero muy raro. A mí me dan escalofríos. Tengan mucho cuidado, señores.
—Gracias. Ahora nos encargaremos nosotros. No olviden desinfectarse bien —le recomendó Alonso.

Estaban respirando a través de máscaras y las respiraciones se hicieron más pesadas y la frente les empezó a sudar. Aunque ninguno lo había comentado con nadie, por lo menos una vez todos habían pensado que algo similar podría ocurrir incluso con los humanos. Ahora estaban frente a aquellas cosas que desafiaban a la muerte. Alonso quedó pálido por un momento porque él había pensado mucho más en aquel asunto, y por un momento deseó que solo se tratara de otra de las pesadillas que solía tener con cosas muertas que revivían. Estaba muy impresionado pero igual fue el primero en reaccionar y abrió uno de los contenedores. Efectivamente, le faltaba la mitad de la cabeza, y era la parte más importante porque le faltaba el cerebro. El veterinario se inclinó levemente sobre el recipiente y enseguida comentó:

—A pesar de su tamaño estoy bastante seguro, aunque sus deformidades complican la identificación, que no es una especie desconocida, es una rata europea común, pero a sufrido una transformación increíble. También podría adelantarles que no se trata de un fenómeno natural; algo las afectó y ese algo tiene que ser hecho por el hombre. 
—Eso me temía —dijo Alonso—. ¡Por Dios, cómo se mueve! Esto no son reflejos musculares comunes. Voy a hacerle un corte en la columna a esta altura para ver si se detiene.

A esa altura de los hechos ya deseaba con todas sus fuerzas que aquello no estuviera pasando pero su intelecto lo obligaba a controlarse. Separó una parte de las vértebras del cuello pero no tuvo efecto alguno, por el contrario, el repulsivo animal pataleó tanto que casi se levantó. Los ojos de los presentes cada vez se agrandaban más. Lo que alguna vez habían especulado ahora se sacudía frente a ellos. Alonso les pidió ayuda. La colocaron sobre una mesa y le sujetaron las patas. La remoción completa de la cabeza tampoco sirvió de nada. Increíblemente el corazón todavía latía. Le extrajeron el corazón, los pulmones, las vísceras, todos los órganos, y a pesar de eso se seguía moviendo incluso cuando los miembros fueron separados. Aquella carne se negaba a morir, o también podría decirse que no moría porque ya estaba muerta. Finalmente Alonso dijo lo que todos estaban pensando:

—Si lo que sea que produce esto contagia a un ser humano se podría producir una clase terrible de zombis.
—¿Zombis? Pero doctor, un profesional como usted hablando de zombis —le reprochó un colega.
—¿Y de qué otra forma llamaría a esto? —le preguntó Alonso señalando el montón nauseabundo que se agitaba en la mesa.
—Es... Tiene razón, no hay otra palabra. Disculpe.

Todas las ratas presentaron la misma característica. Discutían cuál sería el siguiente paso cuando una enfermera irrumpió en el lugar, y después de mirar con asco el resultado de sus experimentos recordó el apuro que tenía y les dijo:

—¡Doctores, el hospital está en emergencia. Un grupo de pumas o gatos enormes se han dispersado por una zona atacando a cuanta gente encuentran, y hay muchos heridos! 
—Nos sumaremos inmediatamente —se apresuró a decir uno.

Nuevamente se miraron horrorizados. Aquello no era casualidad. Sus escondidos temores ya no eran parte de la ficción, era una realidad que se expandía. Apenas salieron al pasillo vieron que el hospital era un caos; y no mucho después todo empeoró porque los que morían por las heridas recibidas se transformaban en unos zombis casi imparables. Alonso escapó a tiempo de aquella pesadilla, llegó hasta su auto y partió raudamente, atravesó la ciudad, que ya empezaba a conmocionarse, y tomó una ruta que se alejaba de esta. Después de conducir un buen rato dobló en un camino y se adentró muchos kilómetros en él hasta alcanzar un portón que estaba custodiado por unos militares. Les mostró su identificación y lo dejaron pasar. A diferencia de sus colegas, él no solo había pensado que algo así podía pasar, también había trabajado activamente en un proyecto para cuando eso sucediera. Ingresó a una base subterránea y caminó rápidamente hacia un laboratorio, atravesó una serie de salas y desembocó en una “sala de guerra” donde un montón de personas se comunicaban por teléfono o manejaban datos en computadoras. Un general se le acercó al verlo:

—Pasó lo que temíamos —le dijo el general.
—Sí, y justo en mi hospital.
—Lo sé, lo lamento mucho.
—¿Nuestro hombre está listo para comandar un equipo?
—Así, es, vamos a informarle.

Caminaron por un pasillo muy largo. En el final de este había una puerta blindada que el general abrió al introducir un código en una consola.  Entraron a un salón amplio donde retumbaban unos golpes. En el centro de este salón un hombre entrenaba sus golpes de puño directamente un grueso pilar. Al verlos se puso firme y saludó marcialmente al general.

—Soldado  Brown. Se presentó una situación con zombis —le dijo el general.  
—Que lamentable —dijo Brown—. Esperaba no vivir algo así de nuevo. Pero si se presentó, hay que afrontarla.

El general y Alonso estaban acostumbrados al rostro de Brown, de no ser así los hubiera impresionado aquella piel acartonada y sus ojos nublados. 


5 comentarios:

  1. Vaya master, esta historia si que se veía prometedora, amplia e interesante, ademas de atrayente. Pero no te preocupes, comprendo que no quieras subir las demas partes, me conformo con saber que esto no se quedara asi y que los zombies tendrán que batallar para poder dominar. Quien sera ese soldado Brown?. Parece que, según palabras de Brown, una plaga zombie habia ocurrido hace mucho tiempo. Por su descripcion, no puedo evitar pensar que ese soldado tambien podria ser un zombie, pero con consciencia. Aunque tambien existe la posibilidad de que haya quedado con esa piel y esos ojos por otro suceso y siga siendo humano. Por eso es mejor prevenir que lamentar, y asi mismo hizo Alonso, talvez lo tacharian de loco, pero ocurrió lo inesperado y ya estaba preparado. Sabe algo master?, habia leido hace poco que los cientificos dicen que, con todos los parasitos y bacterias cerebrales que existen ahora, cabe la posibilidad de que ocurra un apocalipsis zombie. Guao master, publicaste muchas historias y todas estan estupendas!, no puedo volver a ausentarme asi, me las perderia de nuevo. Un excelente, emocionante y asombroso cuento amigo!. Espero que hayan podido hacer algo en contra de esa plaga, todo por culpa de Batista. Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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  2. Gracias por comprenderme y me alegra que te guste. A esta historia la creé para que apareciera el personaje Brown. Voy a hacer un guión con él y tal vez después sea un cómic. Ahora estoy colaborando con un dibujante y hay buenas chances de que Brown viva algunas aventuras. Así que no te olvides de él ¡Jeje! Gracias. Saludos.

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  3. Vaya me encantó pobre Víctor termino siendo alimento para ratas y su solución solo creo un problema mayor. Batista y sus creaciones podrían terminar con la humanidad. Lástima que no sabremos mas sobre esta historia y esos zombies indestructibles ya me imaginaba quemandolos aunque albergo la esperanza de al menos conocer la historia anterior del soldado Brown.

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  4. Che Jorge, muy buena la historia, me gustaría ver la parte que desempeña Brown contra los zombis y si el es real mente uno pero consciente. Saludos desde argentina!

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    1. ¡Gracias che! Sí es un zombi. A esta historia la continué pero en formato de guión para cómic. Ahora eso quedó en el limbo. Más adelante quién sabe. ¡Saludos vecino!

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