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lunes, 25 de abril de 2016

Viajes Espaciales

                                        Gigantes Del Espacio
Los viajes por el espacio ya no eran ficción, eran realidad; mas el ser humano recién comenzaba a descubrir algunas cosas. Como muchos habían supuesto no estábamos solos en el universo, y resultó que esa vida extraterrestre cada vez se mostraba más compleja, variada e increíble. Por eso los hombres exploraban el espacio con bastante temor...

Vista desde lejos la nave espacial parecía inmóvil en la oscuridad del espacio pero en realidad se movía a gran velocidad. Dentro de ella Daniel caminaba lentamente entre bostezos. Sacudió la cabeza después de un nuevo bostezo y se sirvió una bebida caliente que obtuvo de una especie de máquina expendedora que era parte de la nave. Se desplazó hacia la consola principal dándole tragos a su bebida. Se sentó, y al echarle un vistazo al radar casi le escupió lo que bebía porque se sorprendió mucho. Fue corriendo a avisarle a los otros. Despertó primero al capitán:

—Capitán, tenemos una situación.
—¿Cuál, de qué se trata? —le preguntó el capitán al tiempo que se ponía el uniforme. 
—Algo inmenso nos está siguiendo.
—¿Un meteorito, un cometa?
—Mejor véalo usted mismo.
—Bien, avísale a los otros.

En esa nave viajaban ocho tripulantes, cinco hombres y tres mujeres. Todos fueron hasta la cabina de mando. A pesar de que el asunto parecía urgente, como no era una alerta roja todos llegaron sorbiendo sus bebidas energizantes. La necesitaban porque tomaban unas pastillas para dormir y no era fácil despertar del todo antes de la hora de levantarse. Ya instalado frente a la consola el capitán comprobó que el asunto ameritaba la atención de todos. Vistos desde el exterior, desde una buena distancia, parecía que estaban por aterrizar en un objeto gigantesco, y eso era porque la cosa se movía a la misma velocidad que ellos. La nave se manejaba automáticamente y estaba usando mucha de su energía para contrarrestar la fuerza de gravedad que los atraía hacia aquella cosa. Era simplemente el efecto de su masa, no intentaba atraerlos. Una de las mujeres se puso a hacer su trabajo en una parte de la consola y un momento después volteó hacia su capitán y muy pálida le dijo:

—No es un asteroide ni un cometa. Es... es algo que está vivo.

Los tripulantes se miraron alarmados. Lo que viajaba junto a ellos tenía un tamaño de varias decenas de kilómetros. Ahora todos ocuparon un puesto en la consola. Normalmente algunos se ocupaban de otras tareas pero aquella situación podía requerir acciones ofensivas. ¿Pero qué podían hacer contra algo tan grande? Los escáneres indicaban que tenía una superficie muy dura. Su forma era levemente aplanada adelante con un cuerpo casi cónico. Los tripulantes miraron al capitán para que decidiera qué hacer.

—Vamos a mantenernos alerta pero sin hacer nada que parezca hostil. 
—¿No le parece que es mejor demostrar que no somos una víctima fácil? —le preguntó el segundo al mando.
—No. Hasta ahora no nos hizo nada, solo nos acompaña, y, ¿quieres enemistarte con una especie así? No se olviden que en esta nueva era la humanidad se plantea hacer las cosas de un modo diferente. No somos conquistadores. Vamos a permanecer firmes y atentos.

Aquella cosa descomunal de pronto empezó a cambiar su forma, lo veían en la imagen que la computadora había formado. La parte algo aplanada adelante, que era la cabeza, se empezó a expandir a medida que se abría una especie de boca de muchos kilómetros. Todos estuvieron a punto de lanzar un ataque para la orden no llegó, el hombre al mando solo se mantenía serio. Daniel fue el primero en comprenderlo realmente y apartó sus manos de la consola. El capitán lo notó y le agradeció con un leve gesto. Los otros se examinaron las miradas y después lo imitaron. Si aquella cosa era hostil los de la base lo iban a saber porque la nave continuamente enviaba información, y para ellos tal vez sería malo no responder a un ataque pero era importante para la humanidad. No sabían nada sobre aquel gigante, si sería único, si había muchos como él, cuán inteligente era. Además no estaban seguros ni de si aquello los había notado o diferenciado de un simple asteroide. Bien podía estar siguiendo aquel rumbo solo por casualidad y ahora estaba simplemente abriendo la boca. No querían comenzar una batalla, o peor, una guerra por error.

Pasaron unos minutos terribles. De pronto el ser se empezó a alejar y lo vieron girar sobre su eje mientras cambiaba hacia un lado y hacia el otro su trayectoria. A la misma vez les pareció que su misterioso y gigantesco compañero de viaje estaba jugando. Por último quedó con la cabeza hacia ellos, abrió más la boca, después la cerró y se alejó como exhibiendo su destreza para moverse por el espacio. Los tripulantes se echaron a reír de la emoción. Solo era un gigante gentil. Daniel también festejó pero enseguida quedó serio al preguntarse si aquello tendría algún depredador.
                                            - - - - - - - - - 
                                         Tierra A La Vista
      La nave espacial se iba acercando a un planta que era mayormente azul. En la sala de comando, unos científicos que estaban detrás de las consolas y sus operarios discutían sobre aquel planeta:

—Esto sencillamente no puede ser —afirmó Robin—. Las posibilidades de que todas esas condiciones sean iguales a las de la Tierra son ridículas.
—Robin, usted está negando un montón de datos —le aseguró un colega señalando la enorme pantalla que tenían enfrente, en ella se veía una imagen en vivo del planeta—. Además, porque algo sea muy poco probable no significa que sea improbable.

Los que estaban adelante en las consolas se cruzaron algunas miradas sonriendo. Ya habían escuchado muchas veces durante el viaje discusiones similares entre aquellos científicos. Uno de ellos que parecía estar rezando porque tenía las palmas de las manos juntas, fue y le preguntó a Robin:

—Usted siempre habla de que los datos deben estar errados, que es muy poco probable, pero hasta el momento no nos ha dado ni una explicación de lo que sí cree que es.
—Tiene razón, y no lo he hecho aún porque tengo varias hipótesis que con más datos puedo afirmar o refutar. Observen ahí, está apareciendo un continente. Vaya, ya me lo imaginaba pero no deja de ser impresionante. Colegas, ¿qué tan probable hallan que exista un planeta del mismo tamaño que la Tierra, con su mismo porcentaje de agua en la superficie, con una atmósfera igual, los mismos porcentajes de gases, la presión, todo igual a una Tierra saludable, y que además tenga un continente con la misma forma que América? ¡Ah! Y allí tenemos a África.

Ninguno le contestó porque quedaron de boca abierta, asombrados. Desde hacía varios años habían descubierto un planeta que los estudios indicaban que era muy similar a la Tierra. Los viajes espaciales ya eran algo común e ir a explorarlo fue casi una carrera. Lo extraño era que a medida que se acercaban cada vez se mostraba más parecido al nuestro. Sus gases de invernadero eran notoriamente menos y en general los sensores indicaban que era más puro, pero las semejanzas eran inmensas, y varios indicadores demostraban que había vida y en abundancia. Ahora que estaban casi en su órbita vieron que hasta los continentes eran iguales y eso ya era demasiado sospechoso. Como no se les ocurría nada todos voltearon hacia Robin. Este les dijo:

—Como sospechaba, esto no es un planeta cualquiera que por casualidad es parecido al nuestro. Es una réplica, o el nuestro lo es, pero como sea tiene que ser algo construido. ¿Será una especie de trampa? ¿Tiene dueño y no es para nosotros? Bajemos y averiguarlo. Señores, recuerden a aquellos adelantados que hasta perdieron sus vida por la ciencia. Este es nuestro momento de arriesgarnos por la ciencia. Los humanos tienen que saber qué es esto.

Todos estuvieron de acuerdo. Por recomendación del capitán se mantuvieron en órbita un par de días mientras seguían sacando datos del lugar para ver su podía ser hostil. No encontraban nada, no había fuentes de energía que no fueran naturales ni ningún indicador de tecnología avanzada. Los científicos y algunos tripulantes de la nave descendieron en una más pequeña. Todo indicaba que el aire era respirable pero debido a las normas igual iban con sus cascos espaciales, aunque apenas salieron de la nave Robin se quitó el casco y respiró hondo. 

—Es el aire más puro que he respirado en mi vida, muy fresco —dijo Robin. 
—Pero señor... —intentó detenerlo un oficial que había bajado con ellos, pero al ver que los otros también se quitaban los cascos solo se encogió de hombros.

Habían descendido en una pradera hermosa. Es pasto verde era exuberante y se mecía suavemente con un viento que venía cargado de olor a hierbas. De frente tenían unas montañas con picos nevados, y al rodear la nave descubrieron los brillos de un lago enorme. En el cielo cruzaban bandadas y bandadas de pájaros. No era una Tierra primitiva, era una actual pero sin humanos. Embelesados por el paisaje finalmente todos se quitaron los cascos y disfrutaron del aire puro. Hacía varios años que estaban viajando en una nave por el espacio negro y frío, por eso aquello era una delicia. Finalmente uno de los científicos salió de su encanto para preguntarle a Robin:

—¿Qué cree de todo esto? ¿Qué será este planeta?
—Ahora creo que es una segunda oportunidad.
—¿Dada por quién?
—Por alguien que desde hace un tiempo tenemos un poco olvidado.       

5 comentarios:

Belén Duran dijo...

Me encanto... esa sensaçion de alivio... y luego de fatalidad

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Belén. Te confieso que pensaba liquidarlos ¡Jaja! Después les perdoné la vida. Menos mal porque siempre abogas por los personajes ¡Jaja! ¡Saludos!

Raúl dijo...

Justo imagine que no la.contaban...muy bueno!

Ongie Saudino dijo...

Espero que en un futuro los humanos puedan ser como en la historia, que podamos ir mas allá y seamos gentiles con las especies que no conocemos. El capitán actuó bien, ya que a mi tampoco me habría gustado enemistarme con una criatura así, es bueno pensar con cabeza fria en todo momento, por algo es el capitan. Me parece bastante buena esa pregunta final, si esa cosa enorme puede moverse en el espacio de esa forma y tiene una gran boca, ¿como seria su depredador?. Seria algo mas grande, ágil y fuerte, con dientes lo suficientemente preparados para romper su dura superficie. Hay muchas cosas que no conocemos fuera de la tierra, espero que los viajes espacies y otras operaciones ya no sean ficcion en el futuro. Una asombrosa e increíble historia amigo!. Me gustó bastante. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Anónimo dijo...

Interesantes aunque de ser realidad algún día seguro los humanos lo arruinan.

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