¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 3 de mayo de 2016

El Segundo

Gastón iba en el asiento trasero de un helicóptero y sobrevolaban la selva. Ni el ruido del aparato ni lo que se movía lo desconcentraba de unos mapas que estaba estudiando. Para vencer el ruido y porque tenían puesto un casco usan intercomunicadores, y el piloto tuvo que repetirle una frase por él:
—¡Ingeniero! ¿Qué cree que sea aquello?...

—¿Qué? ¿Dónde? —preguntó Gastón al ser arrancado de su contemplación de los mapas.

El piloto señaló con el dedo. El ingeniero se inclinó hacia la ventanilla para divisar lo que había allá abajo.  En la espesura de la selva había como un sendero de árboles aplastados que resaltaba con bastante claridad. Gastón no le contestó, solo quedó mirando aquello y como se les perdía de vista el piloto cambió el rumbo para pasar de nuevo por el lugar y además descendió un poco más. Aquella devastación que seguía una línea tenía como cincuenta metros de ancho. Los árboles estaban caídos en el mismo sentido y muchos de ellos eran gigantescos. ¿Qué cosa podía haber causado aquello? Gastón finalmente le dijo al piloto:

—Lo que sea no es hecho por máquinas. Esos árboles no fueron cortados, los derribaron y aplastaron y no hay ninguna máquina que haga eso, no en esa escala. 
—¿Y qué será entonces? ¿Un fenómeno natural, una corriente de agua?
—De ninguna forma. Fueron derribados en ese sentido, y fíjate en aquella zona más hacia tu izquierda, es en subida. No fue el agua y el viento tampoco podría hacer eso. ¿Tienes combustible suficiente, podemos seguirla un momento?
—Hay de sobra.

Los dos sentían una enorme curiosidad. Observando bien aquella sucesión de fronda caída Gastón notó que el estrago de naturaleza no solo dibujaba una línea, sino que también había zonas aplastadas en los costados de esta a intervalos bastante regulares. Intentando descifrar eso recordó las huellas que dejaban los lagartos al pasar por la arena, una raya en medio, la de la cola, y en los costados las marcas de las patas. Después creó con su mente un animal que pudiera encajar con aquella huella y se estremeció al hacerlo porque era una explicación muy acertada aunque inverosímil. Si existiera algo como un lagarto pero de un tamaño absurdamente grande aquella marca se explicaría fácilmente, pero eso era algo completamente absurdo, porque hasta la cabeza del animal sería varias veces más grande que el mayor de los dinosaurios que pobló en planeta. Planteándose eso le vino a la mente algo que había escuchado, la historia de unos arqueólogos que decían haber despertado o importunado a un animal colosal que estaba casi completamente enterrado en el suelo. Tal vez no había pruebas fósiles porque podía ser una especie que no moría.  Gastón sacudió la cabeza como intentando quitarse esas ideas locas que le surgían. No podía ser eso, tenía que tener una explicación más racional, aunque en el momento no se le ocurría ninguna.

—Ya fue suficiente —le dijo al piloto—. Tomemos rumbo nuevamente hacia el lugar de la exploración.
—Ingeniero, aunque nos desviamos un poco siguiendo esto, desde hace un rato vamos derecho hacia nuestro destino.
—¿Cómo? ¿Entonces esto conduce a...?
—Sí, más bien diría que sale de ahí. 

Siguieron volando mudos los dos y al llegar a destino vieron el horror. Toda una sección enorme de la selva que habían despejado ahora era un hueco espantoso. Habían despertado a otro gigante. Las huellas de este iban hacia el mar. 

5 comentarios:

  1. Hum, Gastón. Tenía tiempo sin leer ese nombre en tus cuentos amigo, era un personaje recurrente que utilizabas, jaja!. Creí que te habias olvidado de el. A veces se presenta que algunos reptiles quieran descansar y venimos nosotros a molestarlos, y ¡pum!, los despertamos. Entonces causan destruccion, problemas... Y dicen que hay que matarlo, cuando fueron ellos quienes lo despertaron. Pero al menos, parece que solo va hacia el mar. No creo que vaya causar mas destruccion de la que dejó en la selva y en la excavacion...o quizas no?. Jeje, seguramente son macho y hembra o talvrz son mas y solo ha. despertado a dos, quien sabe. Una asombrosa historia amigo, quien sabe si de verdad habrán seres prehistóricos ocultos esperando regresar para sembrar el terror. Tambien regresó Gastón. Muy interesante!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

    ResponderEliminar
  2. ¡Jaja! Personaje recurrente no, será que usa ese nombre seguido nomás. También me han comentado lo mismo de otros nombres. A veces no es casualidad que repita alguno, pero la mayoría de las veces es porque en las historias le doy poca importancia a los nombres, los elijo cuando ya empiezo a escribir. Además la mayoría de estos cuentos ya tienen varios años, no es que los escriba uno tras otro, aunque hay un montón nuevos. Como sea, ten en cuenta la cantidad de cuentos entre este y el otro blog. Gracias. Saludos!!

    ResponderEliminar
  3. Otro cuento mas que tiene potencial para ser una película. Ha sido excelente te juro que la vi en mi mente...

    ResponderEliminar
  4. Que tal amigo?recuerdo el cuento el coloso o algo asi donde los arqueologos despertaron a la bestia..esta es su continuacion entonces..estubo entretenido y tal vez lo sigas? jeje de todas maneras esta muy bueno el blog me estoy leyendo los que no lei aun..saludos..Willy

    ResponderEliminar
  5. Continuación no, pero tiene que ver con aquel cuento. Gracias Willy.

    ResponderEliminar

¿Te gustó el cuento?