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lunes, 9 de mayo de 2016

Experimentos

El campo ya se estaba tiñendo de gris por las sombras que bajaban de las zonas altas. El Jeep se abría camino por el campo y uno de sus dos ocupantes, el más joven, Sebastián, iba negando con la cabeza y sonriendo. Al conductor, un veterano bigotudo llamado Franco, parecía no gustarle eso e iba serio. De pronto el motor del vehículo se apagó y aunque iban lento se sacudió con fuerza...

—¿¡Y esto qué fue!? —preguntó Franco, que era el dueño del campo por donde iban.
—Se apagó. Puede ser un problema eléctrico —le contestó Sebastián, y volvió a sonreír al decirle—. No me diga que también va a culpar a los extraterrestres ¡Jajaja!
—Ríete nomás. Si andan por aquí quién sabe lo que pueden hacer esas cosas. Voy a revisar el motor. Maldita máquina. No me gustaría llegar de noche pero tengo que mostrarte eso. Tú aguarda ahí.
—Sí, mejor, porque lo mío son las cosas vivas solamente, y las de este planeta ¡Jaja! 

Sebastián era veterinario y solía trabajar para Franco, quien era amigo de su padre y lo conocía desde que nació. Por eso Sebastián bromeaba así, aquel no era solo un cliente más. Mientras el veterano se encorvaba sobre el motor el veterinario miró en derredor. Al día le quedaba muy poco y ya empezaba a imponerse la quietud que llega con la noche en las praderas. Después de un momento largo de silencio Sebastián le preguntó:

—¿Y qué tan lejos está esa vaca, o lo que queda de ella?
—Falta un buen trecho —le contestó Franco sin enderezarse—. Pero creo que ya solucioné el problema. Vamos a ver. Sí, encendió. Ahora vas a ver de qué te hablo. 
—Si espera sorprenderme lo voy a desilusionar. Ya e visto estos supuestos casos de experimentos en ganado por parte de extraterrestres. Todos son fácilmente explicables. Lo único que tengo que resolver es de qué murió la vaca. ¿No será mejor si enciende las luces? Ya está bastante oscuro. Como le decía, todos son casos explicables. 
—Pues te aseguro que ahora sí te vas a sorprender. Es detrás de aquella loma.

Franco detuvo el vehículo y los dos salieron de él. El veterano se rascó la cabeza y empezó a girar. Después enderezó hacia un lado y nos cuarenta metros más allá se detuvo, volvió a girar y eligió otro rumbo. Sebastián lo seguía mirando hacia todos lados para localizar él mismo los restos del animal. Aún en la oscuridad creciente tenía que distinguirse su bulto sobre el pasto, pero no hallaron nada. El veterano pareció extrañado y de pronto lanzó una exclamación, sacudió la cabeza y dijo que se había equivocado de lugar. Volvieron al vehículo. El veterinario volvió sobre el tema:

—Don, si existieran los extraterrestres que pueden viajar distancias enormes, ¿por qué iban a venir hasta aquí a examinar vacas? Pero bien, supongamos que sí quieren analizarlas, bueno, no son ningún animal exótico, hay mucha bibliografía sobre su anatomía, yo mismo soy un experto, aunque suene pretencioso; ¿por qué arriesgarse haciendo experimentos que dejan evidencia si pueden obtener información de otra forma? 
—¡Jajajaja! —se echó a reír Franco y detuvo el vehículo—. Casualmente eso que dices es lo mismo que yo le argumenté a mis compañeros.
—¿De qué habla?
—Que les dije que era más fácil capturar a un humano experto en estos seres y extraerle la información de su cerebro. 
—¡No! ¿¡Quién es usted!? ¿¡Qué es usted!? ¡Oh, no! ¡Maldito extraterrestre...!   

5 comentarios:

Ongie Saudino dijo...

Jaja!, a Sebastian le salio caro su incredulidad, aunque de todas maneras no se hubiese salvado elde ser capturado por los extraaterrestres. Una pregunta master, ¿Franco tambien fue secuestrado?. Ya que uno de ellos tomo su apariencia o se alojo en el para ir a buscar a Sebastian y seguidamente extraerle informacion sobre los animales que querian estudiar. Pensaron bien sus opciones esos extraterrestres, ya que les salio mas facilmente avun veterinario, que por regla debe tener un amplio conocimiento e informacion sobre los animales. Pobre Sebastian. Si que me tomo por sorpresa ese final master, Franco resulto ser otra cosa y el pobre Sebastian ya no pudo burlarse de la "inexistencia" de los extraterrestres. Es difici no imaginar que no estamos solos en el universo, y Sebastian lo aprendio a la mala, a lo super malo. Jaja!. Una asombrosa historia, me gusto bastante y su desenlace fue bueno!. ¡Espero la proxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

Del texto se deduce que sí, y también le robaron el Jeep ¡Jaja! Saludos!!

Anónimo dijo...

Jaja que bueno estubo entretenido..pense que pasaria otra cosa jeje que seria un hombre lobo o algo no un et..saludos amigo..Willy

Jorge Leal dijo...

No todo son hombres lobo. En este caso eran extraterrestres, a veces son osos hormigueros... ¡Jajaja! Saludos!!

Anónimo dijo...

Saludos, Jorge. Pobres hombres esperemos que esos extraterrestres no continúen usurpando a más personas y terminen por apoderarse del planeta...

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