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martes, 24 de mayo de 2016

Seres De La Noche

Raúl deseaba que pasara algún vehículo aunque sabía que ninguno lo iba a levantar. Estaba resignado a caminar toda la noche pero deseaba algo de luz, que aunque fuera por un momento aquel camino se iluminara alejando las tinieblas que parecían meterse en sus ojos.
No se detenía porque sentía frío y este podría acentuarse al estar quieto, y aunque podía hacer un fuego presentía que al contemplar las llamas le iba a dar más hambre y en el bolso ya no le quedaba ni un pedazo de pan duro. Y estaba tan lejos de su destino, una cosecha donde tal vez ni lo aceptarían; pero seguía porque era su única esperanza. No tenía otro plan. Si se enganchaba en esa cosecha tendría comida durante por lo menos un mes y medio, y como no pensaba gastar nada mientras durara, cuando terminara iba a cobrar lo que para él ahora era buen dinero. Si podía los fines de semana se iba a quedar en el establecimiento aunque trabajara solo por la comida, si eso no se daba los domingos iba a acampar en la orilla de un arroyo de la zona que tenía fama de tener buena pesca. Si se le daba aquel trabajo tenía todo resuelto, si no se daba, ya iba a ver qué hacía.

Su preocupación ahora, además del hambre que le retorcía el estómago, era aquella oscuridad tan angustiosa que dominaba la noche ocultando todo el paisaje. Por sus ropas oscuras hasta él era invisible y se mantenía en el camino gracias a que en el comienzo de la banquina había una franja de arena clara que era lo único que resaltaba allí y le daba un punto de referencia. Podía sentir la parte asfaltada bajo sus pies pero no veía ni un indicio de ella porque no tenía la raya blanca que normalmente tienen, solo era un camino rural asfaltado. Por esos sus pasos eran vacilantes aunque confiaba que el terreno era parejo. Arriba ni una estrella a la vista y en la vastedad ni una luz de vivienda. Cuando pasaba cerca de alguna arboleda podía deducirlo por el ruido de las ramas que agitaba el viento. Cada tanto escuchaba algún mugido o un relincho lejano, y algunos pasos apagados en el pasto eran las pocas evidencias que demostraban que no estaba solo en aquella región de tinieblas. Él quería creer que era ganado lo que andaba en la oscuridad. En tres ocasiones escuchó ruidos en el alambrado y se imaginó a una persona trepando por los hilos de acero o metiéndose entre ellos, pero después no escuchó pasos. Luchaba contra esos pensamientos para que no surgieran pero igual le aparecía la imagen de alguien moviéndose hacia él agazapado después de cruzar el alambre. Mas otra persona tampoco podría ver nada, solo que no fuera realmente una persona. Apenas se le ocurrió eso empezó a sentirse observado.

No quería tomar acciones en base a esos pensamientos pero igual sacó la única protección que tenía, un cuchillo que ocultaba en su cintura. Pensó que su próxima inversión iba a ser en una linterna; cuánta falta le hacía en ese momento. A su encendedor apenas le quedaba gas y encenderlo allí solo serviría para que lo vieran mejor a él. ¿Pero que lo viera quién o qué? Se detuvo, volteó y hasta disminuyó su respiración para escuchar mejor. El cuerpo se le tensó en un instante y su mano derecha apretó la empuñadura. Sintió que había algo muy cerca de él. Tenía el bolso colgado en el hombro izquierdo y sujetaba la correa con la mano de ese lado. Estaba cansado pero en ese momento su energía aumentó por el susto. En un rápido movimiento aventó el bolso sin soltar la correa y escuchó como este golpeaba contra algo. Enseguida abanicó el cuchillo hacia el lugar donde sonó el golpe y después salió corriendo en dirección contraria. Ahí supo que no era solo una cosa. Varios pasos se apuraron hacia él desde el costado de la ruta. “Que rápidos”, llegó a pensar Raúl cuando ya los tenía casi sobre él. 
Ahora estaba seguro de que no era gente. Se sintió perdido porque eran varios y podían verlo y él no, pero se dispuso a vender cara su muerte para que tuvieran que liquidarlo rápido. Ahora más que el ser humano era su animalidad la que se defendía. Empezó a aventar el bolso con movimientos circulares alternando cuchilladas a la oscuridad al tiempo que giraba y gritaba. De pronto surgió una luz, se hizo más potente y lo encandiló; pero antes de la ceguera momentánea y de la fea sensación por la rápida dilatación de la pupila que le causó la luz, llegó a ver a varias criaturas humanoides que eran muy flacas y no tenían ropa. Sus cabezas eran como la de los murciélagos pero sin las grandes orejas, y no tenían pelos. En aquella confusión de luz azulada le pareció verlos echar humo mientras huían corriendo a los chillidos. Después escuchó el ruido de un vehículo y la frenada de este, y cuando todavía no podía ver bien una voz femenina le preguntó:

—¿¡Te mordieron!? 
—No, estoy bien —le contestó Raúl, y ya deduciendo que aquellas cosas eran alguna especie de vampiro, giró levantando su abrigo y remangandose para que viera que decía la verdad. 
—¡Está bien, entra! —le gritó la mujer. 

No había terminado de acomodarse cuando el auto arrancó velozmente. Raúl miró hacia atrás pero ya no se veía a ninguno. La mujer lanzó una carcajada, medio de victoria, medio de nerviosa, y cuando volvió a mirarlo le dijo:

—Chamusqué a esos malditos vampiros. Sabía que la luz ultravioleta iba a funcionar. Y tú le diste un buen tajo a uno, mira tu cuchillo.

Él no lo había notado, la hoja estaba cubierta de una sustancia oscura. La mujer le alcanzó un paño que sacó de la guantera y él lo limpió mientras trataba de asimilar aquello. Alcanzó a estremecerse al pensar que aquellas criaturas tan horribles lo habían acechado y llegado hasta tan cerca. Pero como él siempre decía que las cosas pasan o no pasan y que de nada servía afligirse por lo que casi fue, respiró hondo y al expulsar el aire trató de relajarse. Miró a la conductora. Era una mujer bastante joven, calculó que de menos de treinta, y era muy bonita. Pensó que había tenido mucha suerte, su salvadora había llegado en el momento justo. La conductora lo miró de reojo y él sintió que tenía que presentarse y agradecerle:

—Me salvaste la vida, muchas gracias, es como que acabo de nacer. Soy Raúl González, a tus órdenes.
—María... Acuña —se presentó ella un poco vacilante, y explicó por qué—. Es mi apellido de soltera, y ya estaba más acostumbrada a decir el otro. 
—Un gusto. Esas... cosas de allá atrás, ¿eran vampiros? 
—Sí, hace unos años que andan por estas regiones. Por eso mi marido se fue y ahora estoy sola. Nadie nos creía, y hay otra gente de por aquí que los ha visto pero es lo mismo, las autoridades solo se ríen o te miran raro. Yo no me voy nada. Nací en esa propiedad y voy a morir ahí defendiéndola si es necesario. Esas cosas son más bien como animales, aunque supongo que antes fueron gente. No voy a abandonar mi tierra por culpa de esas bestias, no señor.

Al decir eso ella demostró mucho orgullo y valor y Raúl no pudo menos que admirarla profundamente. Sin dudas aquella era una mujer de esas que se encuentra una entre mil o menos. Después él se sintió pequeño y derrotado. La corrupción de sus compañeros policías, de toda la policía, en unos pocos años le había quitado todo y empujado hacia la calle; y aquella mujer se estaba enfrentando a vampiros... Pensó que tal vez él le había dado demasiado valor a su vida. Ahora, en su vagar por el mundo buscando el sustento, seguido pensaba que tenía que haberse ido metiéndole unos plomos a algunos de aquellos corruptos. Sintió que ahora se le presentaba otra oportunidad para darle sentido a su vida. Dependía de ella, pero si lo quería él la iba a ayudar. Mientras pensaba en todo eso hubo un largo silencio que a ella evidentemente la incomodó, y por eso volvió a hablar:

—¿Hacia dónde vas? Ya estoy cerca del camino donde doblo.
—Mi destino está muy lejos todavía. Déjame donde quieras, ya me salvaste. Pero aunque soy un desconocido y ando en esta situación que sé que no inspira confianza en la gente, si pudiera ayudarte de alguna forma estaría encantado. Estoy en deuda y me conmueve que te estés enfrentando a esas cosas sola. Ahora no estoy en mi mejor estado pero puedo ser útil. Fui policía, de los buenos, quiero decir, no de los corruptos. De hecho, ahora estoy así por no ceder a toda esa porquería. 
—¿Policía? Bueno, supongo que lo que dices es cierto porque si no seguirías con ellos. Y sabes, no sé por qué pero me inspiras confianza. En la granja ya no doy a basto con las tareas y me vendría bien una ayuda, aunque tendría que advertirte, casi no tengo dinero. He perdido muchos animales por esos vampiros. 
—Te debo la vida. Me conformo con un plato de comida y un techo aunque sea de un galpón.
—Vamos hasta casa entonces.

Raúl no podía dejar de pensar en lo admirable que era aquella mujer. Doblaron en un camino y luego vieron la casa porque tenía algunas luces ultravioleta alrededor. Antes de entrar revisaron un galpón donde había unas vacas y rodearon un gallinero y otras jaulas. En el interior de la vivienda los dos se sintieron un poco incómodos y sonrieron sin saber qué decir. Finalmente ella fue la que habló:

—Si quieres darte un baño está por allí. Mi esposo se fue tan apurado que hasta dejó un bolso con ropa. Te debe quedar bien, tal vez algo floja pero de largo te quedarían perfectas.
—Tengo algunas limpias aquí y... no, la limpia es la que estoy usando —le dijo Raúl revisando su bolso.
—Usa las que tengo. Las había olvidado hasta ahora, sino las botaba. Voy a preparar algo para comer. ¡Ah! Puedes usar la máquina de afeitar que hay en el baño. El champú y el jabón son de mujer pero supongo que no te importa, ¿no?
—No, mi piel va a agradecer cualquier jabón ¡Jaja! Espero no tapar tu cañería ¡Jaja!
—No te preocupes, mañana la destapo —bromeó ella. 

Bañado, afeitado y con ropas limpias Raúl parecía otra persona. Cuando apareció en la cocina ella lo quedó mirando un momento y después volvió a lo que estaba haciendo. Lo hizo sentarse y le sirvió huevos revueltos con algunos vegetales salteados, un vaso de leche tibia y pan. Él tenía tanta hambre que tuvo que recurrir a su voluntad para no ponerse a comer hasta con las manos. Lo que no pudo evitar fue sonreír de contento todo el tiempo, estaba feliz por comer. Ella lo notó y empezó a sonreír también mientras contaba entre bromas cómo se desenvolvía sola. Era para que Raúl no se sintiera mal después por no poder contener su alegría por comer. Él a su vez comprendió por qué María actuaba así y se sintió más agradecido aún con ella. No podía dejar de pensar: “Que mujer más extraordinaria y buena”. No mucho después amaneció y Raúl quiso dar una vuelta por el lugar y ella lo guió. María había vendido algunas cosas para comprar generadores y electrificadores de alambradas. Había hecho un buen trabajo pero podía mejorarse mucho. Él era experto en seguridad. Teniendo en cuenta a qué se enfrentaban enseguida se le empezaron a ocurrir algunas trampas. Después de una necesaria siesta él se puso manos a la obra y empezó a diseñar un sistema de seguridad más letal para los vampiros. Ella hizo las tareas diarias sonriendo y volteando cada tanto hacia él. Los dos estaban felices. Lejos de allí, en unas cuevas oscuras, los vampiros se apretujaban inquietos esperando la caída de la noche.  

18 comentarios:

  1. Nació una nueva heroina..y seguro tiene continuaciom

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    1. Sharoll, tendrías que aliarte con Stephanie, ninguna gusta de los finales así ¡Jaja! Gracias por comentar igual. Saludos!!

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  2. Genial, como siempre, definitivamente muy inspirador que Raúl haya encontrado una salvadora tan valiente y que su destino haya dado un giro total. Como siempre los mejores cuentos! Igual que nervios en esa oscuridad absoluta!

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    1. Muchas gracias, Analia. Usar la oscuridad como atmósfera de terror tendría que salirme bien porque he vivido noches así en la naturaleza, pero claro, sin vampiros ¡Jaja! Saludos!!

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  3. Muy bueno el cuento, ya hacia falta otra mujer de acción jeje
    Saludos.
    Atte: Gerardo

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    1. Gracias Gerardo. Es cierto, no suelo incluir muchos personajes así, aunque algunas mujeres fuertes hay. Saludos!!

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  4. Saludos, Jorge. Me parece que Raúl y María terminarán en romance. Ha estado muy bueno.

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    1. Así es, ya están en eso. Al terror hay que mezclarle algunas cosas a veces. Muchas gracias. Saludos!!

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  5. Una excelente historia master!. Raul y Maria pueden ser una buena pareja de accion contra vampiros. Raul parece tener la fuerza y condicion suficiente para defenderse el y a Maria de esos vampiros, mira que cortar a un vampiro sin verlo en la oscuridad...Y Maria es valiente, fuerte y decidida, al no abandonar su tierra por causa de los vampiros. Parece que sabe todo lo necesario para defenderse y luchar contra los vampiros, la idea de proteger du hogar con luces ultravioletas los demuestra. Raul y Maria, una asombrosa combinacion de cazadores del mal. Vivir con aventuras y accion es lo de ellos. Con los conocimientos de Raul sobre seguridad y las ideas de Maria, les será facil sobrevivir a esa plaga de vampiros. Una mujer de accion muy pocas veces vista por aqui amigo. Podrian encontrarse algun dia con Ben, Alex y Christian?, los personajes de tu historia anterior " Entre Colmillos". Serian un quinteto genial!. Solo es una idea loca mia master, aunque no niego que seria genial que esos tres vivieran una aventura junto a Raul y Maria. Una magnífica historia amigo, llena de terror y un poco de romance para completar. Te quedó de lo mejor!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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    1. En "Cazador De Fantasmas" aparecen varias mujeres fuertes, y habría que contar también a las brujas, fantasmas y vampiresas ¡Jaja! Las que escasean son las heroínas. Tengo que probar con alguna otra para ver si las lectoras del blog responden ¡Jaja! Muchas gracias. Saludos!!

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  6. Interesante cuento maestro,lo tiene todo: miedo,suspenso y romance. .bien por la nueva pareja,yo en 3 meses ni beso gane y ya me abandono jaja seguro en una atmosfera asi con vampiros seria otra cosa jeje..buenisimo..Willy

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  7. Buenas noches maestro muy buenos tus cuentos, te saluda nuevamente tu admirador Julio César desde Acapulco México

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    1. Muchas gracias, Julio César. ¿Eres el emperador de Acapulco? ¡Jaja! Saludos cordiales desde Uruguay.

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    2. No tanto como eso jajaja pero aqui nos andamos leyendo jeje ;)

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  8. Una historia con unas grandes posibilidades para desarrollar, qué pena que creo que se va a quedar así jeje.

    Saludos.

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    1. ¡Jaja! Visitante, también escribo novelas; este es el comienzo de una. Como otras cosas que hago lo más seguro es que no la publique nunca pero eso no me importa. Soy un artista creador, cuando termino algo, ya está, me importa un comino que me lean o no, de hecho A ALGUNAS DE MIS OBRAS NO QUIERO PUBLICARLAS EN INTERNET Y NO LO VOY A HACER. Pero como también soy bloguero necesito lectores pero no porque quiera que me lean sino porque necesito comer ¡Jaja! Pero ojo, estoy muy agradecido con los lectores buenos (la minoría) y aprecio sus comentarios, también los tuyos, aunque cada vez me suenas más a que eres un troll o algo peor, un copypasteador ¡Jeje!

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    2. Troll o copypasteador? No entiendo por qué. Me lo tomaré a broma.

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    3. No es en broma. Puede que me equivoque contigo, pero créeme que aquí sobran los trolls y muchas veces son copypasteadores. Durante más de seis meses cerré el blog al público porque ya me tenían harto. Y si me he vuelto desconfiado es con razón. Por culpa de esos es que subo solo los principios de algunas obras, o publico algunos medio pelo nomás. Tómalo como quieras.

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