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miércoles, 18 de mayo de 2016

Seres Del Bosque

Esteban se detuvo de pronto y con un gesto le indicó a Rómulo que hiciera silencio. Ellos eran primos y estaban paseando por el bosque que había en la propiedad de Rómulo. Los primos no podían ser más diferentes: Rómulo era un hombre de negocios rurales y su mundo giraba en torno a las cosechas, el precio de algunos productos y la tierra; Esteban era aficionado a lo que muchos llamarían ficción, era un investigador de lo paranormal y todo lo que no cayera dentro de lo común, y vivía de una revista de ciencia ficción que él y unos amigos escribían. Para Rómulo su primo desperdiciaba su inteligencia, mientras Esteban consideraba aburrida la vida de Rómulo. Mas si discutían sobre esos temas era siempre con respeto y cada uno tenía esperanzas de inclinar al otro hacia su mundo.
A veces se reunían en la ciudad, otras en la propiedad del empresario agrícola. En esta ocasión se encontraban dando una caminata por el bosque luego de almorzar.

Después de detenerse y hacer que su primo guardara silencio Esteban sacó una libreta de su abrigo, buscó el sol con la mirada, consultó un GPS, anotó algunas cosas y después, haciendo un nuevo gesto para que se mantuviera en silencio, le mostró a Rómulo parte de lo que había escrito, y era esto: “El árbol que tengo detrás de mí ayer no estaba en este lugar. No lo mires directamente, mira en derredor como si buscaras algo en el bosque”. Su primo siguió sus instrucciones y tuvo que hacer un esfuerzo para no demostrar que se había impresionado. Si Esteban no se lo hubiera hecho notar él no se hubiera dado cuenta, pero al tener aquel dato enseguida supo que efectivamente aquel árbol antes no estaba allí. Siguieron como si nada, disimulando, y así volvieron a la casa. Apenas cerraron la puerta Rómulo le preguntó:

—¿Qué era esa cosa? Me pareció que hasta le vi un ojo, y ayer no estaba ahí.
—Creo que se trata de una especie de troll. Tienen el mejor disfraz porque la gente no le presta atención a los árboles. Yo me di cuenta porque siempre voy atento a eso, y no es el primero que veo.
—¿Y si ya los has visto por qué no lo demuestras y así te haces famoso?
—Y de qué me sirve eso —le dijo Esteban encogiéndose de hombros—. No me interesa demostrarle al mundo que existen, solo quiero saber más sobre esos seres. Demostrar que existen sería liquidarlos a todos.
—En eso tienes razón. Y bueno, ¿este es peligroso o no?
—No... pero podría serlo. Si por accidente lo descubrieras al darle un hachazo o algo así seguramente sería tu fin, de hecho, por eso ser leñador sigue siendo uno de los trabajos más peligrosos del mundo; hay muchos “accidentes” con ramas que caen desde lo alto. Pero si no se los molesta no te hacen nada.
—¡Vaya, que increíble! —se asombró Rómulo mientras se servía un trago para calmarse y le ofrecía uno a su primo—. Y yo que creí que te pasabas la vida persiguiendo cosas que no existen. Vaya, un troll en mi bosque...
—Y probablemente también haya otros seres --afirmó Esteban al tiempo que le aceptaba el vaso--. Por la actividad del hombre se mudan de un bosque a otro en grupos variados. 
—Si hay más de esos seres raros quiero verlo.
—¡Ah! Ahora te interesa. Disculpa, ¿qué era lo que opinabas sobre estos temas?
—Estaba equivocado, lo reconozco, tenías razón.
—Es bueno escuchar esas palabras de un escéptico. Esta noche va a salir la luna llena. Con paciencia y surte tal vez veamos algo. 
—Que emocionante. Me gustaría contárselo a Sofía.
—¿Quién es Sofía?
—¿No te hablé de ella? La conocí el otro día en el camino. Cuando la veas se te va a caer la mandíbula. Es bellísima, es radiante, exuberante... Nos cruzamos varios días en el camino, cuando doy mis paseos. Es algo que está en la primer fase pero va bien encaminado.
—Como que te pegó fuerte. Y en la familia decían que el enamoradizo soy yo ¡Jaja!
—Todos caemos tarde o temprano. Brindemos por eso, y por ver más seres del bosque.
—Que así sea. 

Bastante avanzada la noche caminaron bosque adentro. Para que no quedaran dudas volvieron al lugar exacto donde estuvieran por la tarde, y como Esteban esperaba, el troll se había movido del lugar. Después se alejaron de esa zona y siguieron explorando el bosque que se mostraba iluminado y sombrío a la vez. Avanzaban sin hablar y procurando no hacer ruido. Cada metro era emocionante porque iban atentos y llenos de expectación. ¿Qué seres iban a ver, con qué se iban a encontrar? Pasaban de las zonas iluminadas por la luna a zonas llenas de sombras. Esa competencia entre la claridad y la oscuridad le daba un tono fantástico al lugar. Al alcanzar un manantial que surgía en un claro se escondieron entre unos arbustos a esperar. Esteban le había dicho que los lugares así atraen a varios seres, y que si tenían paciencia tal vez verían a algunos. Habían llevado unos ponchos para soportar el fresco de la noche, y esos abrigos también los camuflaban. Empezaron una larga espera sentados entre los arbustos. La luna llena fue cruzando por todo el cielo hasta que quedó sobre sus cabezas.

Rómulo empezó a bostezar y a amodorrarse cada vez más. Había perdido contra el sueño cuando la mano de su primo le movió sutilmente el hombro para despertarlo. Cerca de ellos había risas femeninas. Sonaban muy alegres, divertidas y delicadas a la vez. Rómulo se sorprendió pero Esteban solo sonreía. La algarabía venía del manantial. Los dos espiaron entre las ramas. Cinco mujeres increíblemente bellas se deslizaban por las aguas o sacudían los pies sentadas en la barranca. Eran ninfas del bosque. Rómulo le apretó un brazo a su primo y giró el rostro hacia él muy pálido. Esteban comprendió inmediatamente. Una de aquellas ninfas era Sofía. La sorpresa de los dos las alertó, y cuando ellos volvieron a mirar habían desaparecido.     

7 comentarios:

Ongie Saudino dijo...

Parece que Romulo fue victima de uno de los seres del bosque, jaja!. Con razon decia que era tan bella, y al final, no se equivoco cuando le dijo a Esteban que se le caeria la mandibula en cuanto la conociera. Porque de verdad, que los dos quedaron bastanre sorprendisos. Hay muchos misterios en el mundo que todavia la ciencia no ha podido explicar. Quien sabe, talvez si haya uno que otro duende, troll o ninfa por allí y nadie o muy pocos los han visto y saben de su existencia. Es curioso, porque esa ninfa se habra mostrado frente a Romulo tan facilmente, será que se enamoró o quiere algo con el, ¿no?. Mientras no ocurra algo malo, todo esta bien, aunque dudo que, despues de enterarse de que Sofia es un ser del bosque, Romulo quiera seguir intentando con ella. Pero, bueno uno no conoce bien a una persona hasta el final. Un magnífico cuento amigo!. Romulo se quedara con la ninfa?. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Anónimo dijo...

Saludos, Jorge. Pobre Rómulo al menos se enteró antes que fuese algo más serio. Este cuento ha estado muy interesante y por alguna razón este Esteban me hace pensar en el Esteban de Cazador de fantasmas aunque aquel es fantasma, ¿es posible que sea una precuela de aquella historia?

Stephanie

Jorge Leal dijo...

Ongie, yo no apostaría por la existencia de esos seres, por lo menos por estos no ¡Jeje! Aunque la idea de que un ser grande se camufle como un árbol no es tan disparatada, porque los animales que fingen ser plantas no son pocos. Muchas gracias por comentar. Salu2!!

Stephanie, la verdad es que cuando hice este ni recordé a el otro Esteban, pero ahora que lo mencionas, sí, son parecidos, pero por casualidad. Y el Esteban de la otra historia era experto en fantasmas nomás; este es en otros seres, aunque también podía saber de fantasmas. Gracias. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Yo no dudaria de andar con una ninfa si pase gran parte de mi vida con brujas y arpias jaja con respeto a las lectoras un poquito de broma..entretenido y divertido el cuento maestro,esperando mas..Willy

Jorge Leal dijo...

¡Jajaja! Y quién no Willy, de esas sobran. Y si hubiera ninfas me anoto también ¡Jaja! Gracias por el buen humor. Saludos!!

Maria Cruz Montiel dijo...

De pequeña viví en un lugar selvático y siempre pensé que podía haber este tipo de seres,como siempre gracias Jorge por hacer volar mi imaginación

Jorge Leal dijo...

Gracias a ti por leerme, Maria. Saludos!!

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