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martes, 19 de julio de 2016

Otra Realidad

A Jaime le costó un poco más enderezarse en la cama. Como había pasado varios períodos con parejas y sin ellas sabía que aquella pequeña dificultad extra al levantarse hacia un costado de la cama implicaba que no estaba solo; pero en esa ocasión no podía ser eso porque sabía que no había nadie con él. Se sentó en el costado de su lado para terminar de despejarse y al apoyar una de sus manos sintió el leve declive del colchón, como si hubiera un peso en él.
Experimentó como una especie de alarma por todo el cuerpo. No quiso voltear, solo siguió deslizando la mano. Cuando esta chocó con un bulto se levantó con un grito y giró para quedar más sorprendido todavía. ¡Había una mujer en su cama y no tenía ni idea de cómo había llegado hasta allí ni quién era! La mujer se mostró sobresaltada con el grito como si este la hubiera despertado, entonces ella fue y le preguntó:

—¿Qué pasó, Jaime? Me pareció que gritaste. ¿Y por qué tienes esa mirada, qué ocurre?
—¿Quién... quién es usted? —le preguntó Jaime con lo poco que le salió de voz.
—¿Qué quién soy? Mi amor, dime que estás bromeando —le dijo ella con bastante preocupación en la cara—. Esto no es gracioso, en serio. ¿Te sientes bien? ¿No te estará dando una de esas cosas que da en la cabeza? ¡Ay Dios, que no sea eso!
—No, estoy bien, yo solo... no me desperté bien.
—Menos mal. Que susto me diste. ¿Seguro que estás bien? Bueno, me levanto y dentro de un rato te preparo el desayuno.

Jaime le contestó eso porque a pesar de su confusión por no tener idea de quién era aquella extraña que despertaba a su lado, igual sintió que debía tranquilizarla, porque cuando la mujer es muy hermosa puede sacarle fácilmente el lado más dulce y protector a un hombre. Ella se levantó, mirándolo con un poco de preocupación todavía, y salió de la habitación. Él tragó saliva al verla marcharse. ¿Cómo podía olvidar a una mujer así? Buscó aquel cuerpo y aquella piel perfecta en sus recuerdos, no los encontró. ¿Estaría sufriendo algún ataque al cerebro como supuso ella? Movió la cabeza hacia los lados y hacia atrás como haciendo ejercicios para el cuello, nada, ni un dolor ni una molestia. Miró hacia abajo para ver si se mareaba, dio unos pasos por la habitación, todo bien. Después probó su mente haciendo algunas cuentas matemáticas sencillas y recordando la letra de algunas canciones, no sentía ni una dificultad. Pero al querer recordar lo que había hecho el día anterior las cosas no le llegaron con claridad, tenía una laguna. Eso lo alarmó un poco. En ese momento su mirada dio con una foto que estaba en la mesa de luz. Era él y ella en un paisaje que no recordaba conocer. “La cosa es grave”, pensó. 

Mas en ese momento de alarma quiso tranquilizarse y su intelecto fue el encargado de eso. No recordaba bien lo del día pasado pero sí lo de los días anteriores a este, y aquella mujer no estaba en ellos. Levantó la foto para examinarla. Tenían puesta ropa de invierno y ahora era verano, una prueba de que la conocía desde hacía un tiempo. Pero su intelecto volvió a la carga. Un infarto al cerebro o un derrame podrían borrarle recuerdos en el momento pero no crearlos, y él recordaba bien lo que hizo ese invierno, y en el otro anterior tenía otra pareja. Acercó la foto a sus ojos. No tenía errores evidentes pero le daba la impresión de que era falsa. Dejándola sobre la mesita echó una mirada en derredor y después fue a revisar el ropero. Otra prueba que lo confundía: había ropa de mujer. Se llevó una mano a la cabeza y respiró hondo varias veces mientras se revolvía el pelo. Si realmente le estaba pasando algo estaba perdiendo un tiempo valioso, ¿sería mejor decirle a ella que lo llevara al hospital? Enseguida negó con la cabeza rechazando esa idea. Ni loco iba a dejar que una persona que no recordaba, o más bien, que recordaba que no conocía, lo llevara a un hospital. De pronto se le ocurrió algo y le pareció muy obvio; tenía que llamar a sus padres, estos vivían cerca. Aquella extraña podía confundirlo a él con aquella actuación y aquellas supuestas pruebas pero a ellos no, por otro lado, si la conocían inmediatamente lo iban a llevar al hospital y él iba a ir con gusto. El teléfono estaba sobre aquella misma mesa de luz. 

Antes de marcar el número se le ocurrió que era mejor cerciorarse si aquella mujer todavía continuaba allí. Salió del cuarto y fue rumbo a la cocina; ella ya estaba entretenida haciendo el desayuno. Al verla de espaldas Jaime pensó en lo bueno que sería aquello si era real. Ella le había hablado con una voz como de locutora y se movía con mucha gracia y elegancia, y aquella piel que dejaba ver el camisón corto que usaba, y la tonicidad que parecía tener todo en ella... “Esta tipa es una modelo, o actriz, probablemente las dos cosas”, pensó entonces él. Bastante experiencia tenía como para saber que el común de las mujeres no se ve así por las mañanas. Allí había una vida entera yendo al gimnasio, aquella piel había sido cuidada en Spas, allí había horas invertidas en belleza. Mientras la observaba ella lo notó, se volvió hacia él sonriendo y le dijo que ya casi estaba listo el desayuno. “¡Te tengo!”, pensó Jaime “Le dije que no la recordaba, lo que es algo muy grave, y un rato después está como si nada aunque solo le di una explicación tonta. Buena actuación pero eso no cuadra en la historia”. Pero entonces la cosa se le figuró realmente fea. ¿Qué hacía ella allí, qué pretendía, por qué todo aquel montaje? Llamar a sus padres seguía siendo una buena idea, pero ahora no para sacarse la duda sino para enterar a alguien más de aquella extraña situación. Volvió al cuarto con esa intención pero resultó que el teléfono no tenía línea. Pensó que estaba en aprietos. Mas no iba a huir de su casa sin interrogar a aquella extraña. Volvió a la cocina y le preguntó con tono firme:

—¿Quién eres tú?
—Mi amor, vas a seguir con eso, ya te dije que no tiene gracia —le dijo ella mientras dejaba unos huevos revueltos en un par de platos. 
—Seguro que es la primera vez que cocinas —afirmó Jaime observando los movimientos de ella—. Seguramente te enseñaron un poco pero se nota tu falta de experiencia hasta en algo tan simple. Vamos, ¿quién eres y qué haces en mi casa?
—No sigas, empiezas a asustarme.
—No te lo voy a preguntar de nuevo. Si no respondes te ato de manos, te llevo hasta la vereda y hago que algún vecino llame a la policía. 
—No, no, tranquilo. Créeme, no quise hacerte nada, Jaime. ¡Esto se terminó! —gritó entonces ella mirando hacia la esquina de un armario, después se dirigió a él—. No es nada malo, solo es un experimento y tú estuviste de acuerdo. Yo soy una actriz, igual perdona el mal rato que te hice pasar. Ahí vienen a explicarte. Tranquilo. 

Varias personas habían entrado a la casa y manteniendo cierta distancia le explicaron la situación. Él siguió desconfiado y los hizo salir. Tuvieron que seguir su explicación en el patio. Él sabía que fue un montaje pero desconfiaba de sus intenciones. Él mismo se convenció, literalmente, de que no era nada malo. Le mostraron un video donde él explicaba la situación. Había accedido a hacer un experimento para ver qué tan fácil era convencerlo de aquella realidad falsa. Se sintió bien al saber que de todos los sujetos de prueba él fue el que tuvo más sentido común y que no aceptó aquello a pesar de lo tentadora que era aquella vida junto a una mujer escultural. Para que el experimento funcionara le habían dado algunas substancias y lo habían hipnotizado para que olvidara ciertas cosas. Los de la prueba habían instalado cámaras que quitaron enseguida y bajo su supervisión, también se llevaron otras cosas que habían montado. A lo último le dieron un jugoso cheque. Eso lo había motivado a participar de aquello, eso y que se había impresionado mucho con la actriz. Había salido bien parado del experimento pero cuán grande había sido la tentación. Para su sorpresa y alegría, dos días después ella apareció en su puerta disculpándose de nuevo y diciendo que quería conocerlo realmente. Encantado de la vida empezó a salir con ella, pero durante un tiempo revisó su casa buscando cámaras ocultas.  

12 comentarios:

  1. Buenisimo maestro!cada idea que tienes bien ahi te felicito. Pero estoy de acuerdo no hay nada mas terrorifico cuando la mente te hace una jugada asi..saludos.Willy

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  2. Muy bueno!!!!! El final fue impresionante, felicitaciones.

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  3. ¿En serio? Bueno, muchas gracias ¡Jaja! ¡Saludos!

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  4. Pero que suertudo es Jaime!. Una jugosa cantidad de dinero y una hermosa actriz para el solo. Bueno, aunque tiene sus desventajas, ya que quedó paranoico durante un periodo de tiempo. Pero por lo que parece, lo superó. A veces nos encontramos en situaciones que no podemos explicar y se nos olvidan algunas cosas, pero no con un desenlace tan extraño como lo que le sucediio a Jaime. Sinceramente, no se que hubiese hecho yo en su misma situacion, tu que hubieses hecho amigo?. Jaja!, creo que no lo sabremos. Un excelente cuento master!. Con un final muy bueno para laa vida de nuestro amigo Jaime. ¡Espero la próxim historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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  5. ¿Qué haría yo? En este caso creo que mi reacción no sería muy diferente a la del personaje, si estuviera también bajo los efectos de la hipnosis y alguna otra cosa. Pero ya estando seguro de que era un engaño, al aparecer otra gente les tiraría con alguna cosa de la cocina ¡Jaja! tendrían que someterme para después explicarme la situación ¡Jajaja! Eso si mi estilo de boxeo para la calle falla ¡Jeje! Saludos Ongie!!

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  6. Jajaja pillo tocayo 😂😂saludos. W

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  7. Saludos, Jorge. Yo seguiría desconfiada el resto de mi vida... Muy buena tu historia.

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  8. Daría para seguir desconfiando sí, Stephanie. También tendría que revisar los canales que pasen realities por las dudas ¡Jaja! Gracias. Salu2!!

    Tan tentadora, Belén, que estoy seguro de que la mayoría se dejaría engañar ¡Jeje! Gracias. Saludos!

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  9. Dinero, una mujer hermosa creo que valio la pena el experimento jajaja que mas puede pedir un hombre?

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    1. Más dinero y más mujeres ¡Jaja! Y salud, o por lo menos que todo funcione bien durante mucho tiempo ¡Jajaja! Gracias, saludos!!

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