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lunes, 22 de agosto de 2016

Hacia Un Mundo De Terror

La noche estaba muy linda para dar un paseo pero estaban sucediendo cosas muy extrañas por todas partes. Una familia, un matrimonio y su hijo pequeño, un niño de un año y medio, salieron de la casa a la noche oscura que dominaba la zona en donde vivían. No estaban muy lejos de la ciudad pero como había muchas arboledas y pocos vecinos, apenas anochecía la tranquilidad llegaba con largas sombras y el silencio característico de las regiones poco pobladas.

—¿Crees que se podrá seguir saliendo así? —Le preguntó Rosario a su esposo cuando atravesaban el patio del terreno.
—Pienso que sí —le contestó Alejandro—. Para mí que casi todo es histeria colectiva nomás. Se presagiaba tantos desastres con la inversión de los polos y como no hubo nada de eso, ahora salen con todas esas historias de terror; que vieron esto, lo otro, fantasmas, que tal cosa cobró vida... cuentos nomás. Tantas veces anduve en lugares apartados y nunca vi nada raro.
—¿Pero y si antes eran escasos pero ahora la inversión de los polos aumentó los casos paranormales, y si de alguna forma alteró esas fuerzas? —le planteó Rosario.
—Bueno, esperemos que no haya pasado eso. Ahora ya no estoy seguro de nada, tiene mucha lógica lo que dices —reconoció Alejandro echando un vistazo en derredor.
—Vamos igual. Seguramente tú tienes razón y solo son cuentos de la gente —lo animó ahora Rosario—. Carga a Marco. Ve con tu padre.
—Si hay cucos les pego —dijo de pronto Marco con su vocecita infantil.

Sus padres se rieron. No dejaba de sorprenderles lo inteligente que era. Los tres se alejaron por un camino que era refrescado por una brisa agradable que disipaba el calor que había agobiado durante todo el día. Esos paseos nocturnos se hicieron parte de su rutina cuando nació Marco porque a él le costaba mucho dormir, algo que los preocupó bastante, también les parecía que dormía muy poco o que tenía el sueño muy liviano; más los médicos le aseguraron que era muy sano y que no tenía nada malo. Alejandro y Rosario siguieron su caminata pensando en todas las cosas malas que escuchaban desde hacía casi dos años. Y todavía no lo hablaban entre ellos pero tenían ciertas sospechas sobre su hijo. Marco era muy bueno y tranquilo, en ese aspecto no les daba ningún trabajo, pero les parecía raro que no le temiera a nada, además varias veces había demostrado ser muy intuitivo, demasiado. Los dos se preguntaban si no tendría algo que ver con todos los cambios que aparentemente estaban ocurriendo en el mundo, pero no estaban seguros de la veracidad de esos cambios. Sin razonarlo mucho pensaban que era mejor así; él era un niño bueno y fuerte, y en un mundo que se estaba tornando más hostil eso lo iba a ayudar.  Los alcanzó el aroma de algunas flores silvestres y eso los animó a seguir. 

Alejandro iba más atento que lo de costumbre porque las palabras de su esposa seguían rondando por su cabeza. ¿Y si realmente estaban pasando todas aquellas cosas malas, y si no exageraban? Al pasar frente a un maizal le llamó la atención a Rosario poniéndole la mano en el hombro, y acercándose a su oído le susurró:

—Para y demos vuelta, por las dudas. Creo que hay un hombre parado allí, pero tú tranquila.
—Creo que no es un hombre, es un espantapájaros —le susurró Rosario—. Ilumínalo, y si es un hombre que sepa que ya lo vimos.

Alejandro llevaba una linterna en el bolsillo. Sonrió al ver que ella tenía razón, solo era un espantapájaros. Pero como ya habían caminado bastante igual se volvieron sobre sus pasos.

—Muñeco malo —dijo Marco, que iba mirando hacia atrás sobre el hombro de su padre. 

En ese instante Alejandro escuchó que aquello corría hacia ellos. Al alumbrar hacia atrás, el espantapájaros caminaba rápidamente tambaleándose hacia todos lados con cada paso tratando de alcanzarlos. Se movía de forma tan antinatural pero rápido que solo eso causaba terror, pero más lo hacía su cabeza porque tenía una boca deforme que abría y cerraba como si dijera algo. A Rosario se le escapó un grito.

—¡Corre, corre! —le gritó su esposo, y apretando a Marco en los brazos empezó a correr también.

El espantapájaros parecía que se iba a desbaratar con cada paso pero seguía andando y empezó a acortarles distancia. En su huida desesperada la mujer tropezó y cayó de cara al suelo. Cuando Alejandro se dio cuenta ya la habían dejado varios metros atrás. ¡Que momento de horror! Bajó a Marco y corrió a rescatarla. El monstruo la alcanzó y se estaba inclinando hacia ella cuando súbitamente se enderezó, abrió los brazos y las piernas y el cuerpo se le elevó en el aire como si lo estuvieran levantando. Seguidamente empezó a temblar con rapidez y sus brazos y piernas salieron disparados hacia los lados, una fuerza invisible se los había arrancado. En ese momento Alejandro ya había alcanzado a Rosario y la levantaba y alejaba en un mismo movimiento. Fugazmente había visto al espantapájaros hacerse pedazos, por eso se detuvo y al iluminarlo vio como se terminaba de partir y la cabeza se le estiraba para después salir volando también, de lo que quedaba caía una substancia parecida a la gelatina, era ectoplasma. Al volverse hacia su hijo e iluminarlo, Marco, muy serio, movía los brazos como si estuviera rompiendo algo. 

—¡Cosa mala! Cuando grande los voy a romper a todos.

Rosario ya se había recuperado del golpe de la caída pero ahora estaba muy sorprendida por su hijo. Regresaron rápidamente a su hogar. Marco llegó durmiendo tranquilamente. El mundo había cambiado e iba a empeorar, todo se venía abajo. El futuro los asustaba, pero ahora sabían que no todo lo que había surgido era malo, y que su hijo se iba a saber defender en aquel mundo de terror. 

12 comentarios:

Raúl Sesos dijo...

Bravo!Bravisimo! Eres un escritor muy talentoso. Uno al leer se adentra en el relato y siente como estando allí. Otro abrazo, pronto visitare tu patria,cuando me surgió ese plan a quien piensas que recordé.

Anónimo dijo...

Muy bueno mi buen Jorge, espero la segunda parte!!!

Ongie Saudino dijo...

Vaya, vaya, parece que tenemos un nuevo aliado y defensor del mundo contra los monstruos y fantasmas. Tiene poderes asombrosos, aunque puede que hayan mas cosas ocultas que el pequeño marcos pueda mostrarnos mas adelante. Seguro que protegerá muy bien a sus padres, espero que sea bueno siempre y no se vuelva malo. Alejandro y Rosario deben estar felices de tener un pequeñín tan particular, con esas cosas raras que ocurren, su hijo debe ser fuerte y obtener un buen control sobre sus poderes... Un excelente cuento master!. Ha nacido un nuevo defensor de la noche, espero que sea fuerte y bueno... ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Tania Yesivell dijo...

Como diría Quino, vienen bien aspectados. :P

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Gracias por comentar, Tania. Un saludo!!

Jorge Leal dijo...

Gracias Ongie. Este personaje es nuevo en el blog nomás. Ya escribí una novela sobre él. Es el alumno de los personajes que aquí se vieron por última vez en el cuento "El Circo". En la novela aparece siendo pequeño solo en una parte, cuando el grupo lo encuentra, después ya es adulto. Por eso quise hacer algo sobre su niñez, y como no encaja en las otras historias, bueno, lo puse aquí. Por cierto, cuando grande Marco no puede usar a voluntad todos sus poderes, solo surgen en casos de MUCHA emergencia, y el mundo está mucho peor ¡Jeje! Pero sabe pelear. Puede que más adelante publique alguna otra cosa de él. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Raúl. No sé a quién recordaste, ¿al Pepe Mujica? ¡Jaja! Seguro que te va a gustar. El interior del país no tiene nada que ver con la capital, pero en general es gente buena ¡Jeje! En el sur hay zonas muy buenas para veranear. Yo prefiero la quietud de los montes ribereños, ahí estoy en el cielo. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

Puede que publique algo más sobre este personaje (hice una novela con él) pero no sería una segunda parte sino alguna otra experiencia. Voy a ver. Saludos!!

NEWSODOM dijo...

Que cosas con estos niños de hoy en día no es como en mis tiempos

Jorge Leal dijo...

En mis tiempos tampoco tenían poderes, pero todo cambia ¡Jaja! Gracias por comentar. Saludos!!

N.A.M. dijo...

Jejej qué suerte que Marcó los defendió. Ya me imagino sus caras de sorpresa, emoción y ni que decir del sustote que les dio el espantapájaros. Me encantó el cuento ☺ saludos

Jorge Leal dijo...

Gracias. Si te gustó porque no murió nadie de los buenos, mejor que no sepas lo que le pasa a los padres después ¡Jajaja! Saludos!!

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