¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 8 de agosto de 2016

Premonición Cumplida

¡Hola! Este cuento no es de terror, es sobre sueños. Para los que gustan de este tema, que veo que son unos cuantos, aquí hay una historia que seguro les va a gustar, es de terror: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2016/06/en-el-otro-mundo.html  Pero primero lean este, para entrar en clima.



La ruta era complicada y Roberto sentía que no estaba muy concentrado. Él era camionero desde hacía muchos años e iba por una ruta que conocía bien, sin embargo se le complicaba dirigir el camión en cada curva.
En esa parte la franja asfaltada siempre desaparecía después de un tramo corto, ya fuera en una loma o al doblar por el costado de un bosque, pero nunca veía un tramo muy largo. Sabía, aunque no recordaba haber visto la cifra en los papeles, que llevaba una carga muy pesada. Detrás de la cabina se alargaba un enorme remolque con una carga muy alta de grandes troncos prolijamente apilados. En las cuestas además de presión le ponía voluntad al acelerador para poder subir. Entonces el motor rugía más y más lastimosamente. Llegaba a la cima con la velocidad justa, apenas, y tomaba más velocidad en la bajada para enfrentar la próxima cuesta que enseguida se mostraba altiva e insuperable. 

Roberto tuvo un problema con la palanca de cambios que lo dejó muy sorprendido y preocupado, y después empezó a echarle algunos vistazos de reojo. “¿Pero qué diablos pasó?”, pensó, era extraño. Y el paisaje por donde cruzaba era terriblemente desolado. Allá cada varios kilómetros había alguna vivienda pero todas parecían abandonadas, no tenían puertas ni ventanas, solo aberturas que enseñaban un interior oscuro. Extrañamente, en ninguna se veía persona alguna sin embargo en todas las casas había ropas tendidas en cuerdas, y esas ropas se agitaban de una forma que a Roberto le pareció anormal porque más que mecerse se agitaban como temblando. Dejó de mirarlas porque le causaban una impresión muy fea. Que paraje más desolado y triste, y estaba tan lejos de su hogar, y aquella ruta que se seguía escondiendo en las curvas que rodeaban a los bosques o detrás de las subidas para aparecer más adelante en otro tramo retorcido. En algunas partes, entre los bosques sombríos o las plantaciones tristes, se veía un sol mortecino apenas suspendido sobre un horizonte que creaba vastas sombras en la soledad.

Roberto se armó de valor al ver un cartel bien conocido que advertía sobre una cuesta muy pronunciada. Esa subida ya lo había hecho sudar frío antes, y ahora traía una carga tan pesada, y el motor se quejaba tanto... Pero era su trabajo y tenía que intentarlo. Temió que la palanca se le saliera al rebajar el cambio. “¿Pero como diablos la palanca se salió hoy y pude ponerla de nuevo?”, pensó extrañado. Por un momento toda la situación lo hizo dudar pero como ya empezaba la subida solo se concentró en pasarla. Cuando iba por la mitad pensó que le daba bien, pero al aumentar la inclinación empezó a desesperarse. Tenía que bajar otro cambio y se le escapaba la carga lo iba a tirar hacia atrás sin remedio, y en los costados de la ruta prácticamente no había banquina, si caía por allí se iba a desbarrancar varios metros. Al intentar meter otro cambio, ¡la palanca se soltó! El pesado vehículo se detuvo in instante y después empezó a irse hacia atrás. El freno solo sirvió para hacer que las ruedas chirriaran horriblemente. Lo único que podía hacer ahora era bajar hacia atrás sin perder el control. Demasiado tarde, cayó hacia un costado. Sintió una sacudida horrible, espantosa, y se enderezó con un grito en su cama; como sospechaba, solo era un sueño. Roberto se pasó la mano por la frente. Para él era una pesadilla muy fea porque era algo que podía pasarle. Su esposa se movió y estuvo a punto de despertarse pero no lo hizo. Roberto volvió a acomodar la cabeza en la almohada. “Maldita pesadilla”.

Temprano por la mañana cuando se levantó ya ni pensaba en el sueño. Desayunó con su familia, con sus tres hijos pequeños intentando armar un alboroto. Él los miraba con cariño. Sus retoños. No mucho después partió rumbo al trabajo. El encargado de la empresa le dio la guía (los papeles de la carga). Roberto silbó al leer el peso que debía llevar, era una carga de troncos de árboles. El encargado, sentado detrás de un escritorio abarrotado de papeles, entendió lo que significaba aquel silbido pero se hizo el desentendido, por eso el camionero tuvo que decir directamente:

—Pesadita la carga. ¿Me van a dar otro camión?
—No, los otros no están disponibles.
—Bueno, mientras no sea por una ruta muy complicada supongo que aguanta. 
—Es por la cincuenta y seis —le dijo con aplomo el tipo detrás de las pilas de papeles—. Hasta la planta de celulosa, de vuelta vienes vacío.
—¿¡Por esa ruta!? —exclamó Roberto—No se puede, tiene demasiadas subidas muy empinadas. Con ese camión no.
—Tiene que ser en ese, es el único disponible.
—No, no le da la fuerza, no da.

La sorpresa del camionero y su negación eran principalmente porque esa era la ruta de su pesadilla. Hacía tiempo que no cargaba troncos, pensó que era una casualidad muy grande que justo le tocara una carga así y ir por el mismo lugar del sueño, era demasiada casualidad. ¿Y si era un sueño premonitorio? 

—Roberto, se lo pido a usted porque sé que tiene mucha experiencia, sé que no es una carga fácil, pero yendo con cuidado... —objetó el tipo.
—Ni con todo el cuidado del mundo. Ese camión no puede con ese peso en aquellas subidas, en esas no.
—Tiene que intentarlo, esos troncos no se pueden quedar aquí un día más.
—No es mi problema –le dijo Roberto encogiéndose de hombros. 

Él sabía que sí era su problema pero de todas formas no quería ir. Sabía que muchas veces los sueños se cumplen y no quería arriesgarse porque sentía que era como desperdiciar una oportunidad. En su oficio podía pasarle una fatalidad en cualquier momento, era un trabajo peligroso y él lo aceptaba; pero una cosa era salir al camino con esa conciencia de peligro y otra era salir después de aquella premonición, porque a esa altura ya estaba seguro de que era una premonición. Si quedaba sin aquel trabajo no le iba a costar mucho conseguir otro, antes nunca había rechazado una carga e igual iba a quedar con buenas referencias.

—Pero hombre, ¿cómo es eso de que no es su problema? —insistió el otro.
—Como lo oye. En estas condiciones y por ese lugar no voy –afirmó negando rotundamente con la cabeza.
—Si pensara que es algo demasiado arriesgado no se lo pediría. Si quiere considérelo un rato. 
—No da para considerar. Si no tiene alguna otra cosa para que yo haga me voy para mi casa.
—Si hace eso tendría que despedirlo.
—Haga lo que tenga que hacer.
—Roberto, en serio, piénselo un poco. Salga y dé una vuelta, revise el remolque...
—Ni que fueran la única empresa —comentó Roberto para que aquello terminara de una vez.
—Bueno... lamentablemente entonces, voy a tener que prescindir de sus servicios. Vuelva mañana a arreglar lo suyo. Le voy a decir al contador que deje listo su dinero.
—Bien. Paso por aquí mañana entonces.
—Sí, lo lamento. Sabe, todo esto me resulta bien raro, se lo tengo que decir.
—¿Por qué? —preguntó Roberto ya caminando hacia la puerta.
—Es porque esta noche soñé justamente con esto, con que lo despedía por negarse a llevar una carga como esta, e increíblemente tenía que ir por la misma ruta. 


10 comentarios:

  1. super bueno Jorge!!! muchas veces los sueños te dan avisos d elo que va a pasar!!, saludos...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Así es, de hecho, ayer soñé que ibas a comentar eso ¡Jaja! ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Yo soñé que iba a comentar. No mentiras muy bueno el cuento he tenido sueños premonitorios.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Oh! Y se cumplió también, que increíble ¡Jaja! Gracias por soñar que comentabas y después hacerlo. Saludos!!

      Eliminar
    2. Muy bueno. Yo de verdad creo en los sueños premonitorios, he tenido varios. Y siempre se cumplen tarde o temprano. Felicitaciones Jorge!!

      Eliminar
    3. Gracias. A mí me gustaría soñar que gano la lotería y que se cumpla ¡Jaja! Saludos!!

      Eliminar
  3. Muy bueno! Sus sueños estaban conectados así como sus premoniciones! Una vez una persona X que me gustaba mucho me comento que soñó paso algo entre nosotros, increíblemente a mi me había pasado lo mismo! Ya nos enteramos de eso después de cumplida la premonición :) besos! Stefy . Muy buen blog!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Stefy. Así que como suele decirse, sus sueños se hicieron realidad ¡Jeje! Y como hablas en pasado supongo que después se volvió una pesadilla ¡Jaja!
      Hablando en serio, sí, a veces se cumplen, es algo bastante común. Gracias por compartir tu experiencia. Saludos!!

      Eliminar
  4. jajaja yo soñé que regresaba al blog y leía este cuento jejejeje muy bueno, me gustó mucho ☺

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad no regresaste al blog, sigues soñando ¡Jajaja!
      Yo seguido tengo sueños dentro de sueños. A veces apestan; crees que despertaste de una pesadilla y cuando te confías, otra vez empieza.
      Gracias. Saludos!!

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?