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lunes, 26 de septiembre de 2016

Esperando

El dueño de la mina, Ramos, mostrándose bastante misterioso se arrimó a Leonardo para decirle: 
—Venga conmigo, tengo algo que mostrarle.

—¿Tiene que ser ahora mismo? Ya casi termino de cortar esta geoda.
—Déjelo para después. Esto puede ser algo grande.
—¿Otra geoda gigante de amatista? —le preguntó Leonardo.
—No, es... Bueno, con Víctor no estamos muy seguros de qué es, por eso queremos que nos dé su opinión. Desde ya le pido discreción, porque hay muchos nuevos... —le susurró por último el dueño del lugar mientras miraba con algo de desconfianza y disimuladamente hacia los otros obreros.

Leonardo fue de mala gana. Tantos años trabajando allí, tantas geodas de amatista gigantes que habían descubierto gracias a sus conocimientos y su intuición, y cuando el viejo capataz se retiró  Ramos lo reemplazó por un tipo que sabía mucho menos que él pero que era su amigo. Pero cada tanto le pedían ayuda para no andar excavando en lugares con pocas piezas. Ahora Leonardo se sintió un poco intrigado porque Ramos estaba muy misterioso. Los dos hombres caminaron por unas zanjas que habían cavado las máquinas. En los costados de las zanjas había entradas a todo tipo de túneles: algunos tan cortos como una cueva, otros extensos y negros que parecían galerías hechas por enormes gusanos, y habían algunos que era prácticamente superficiales. La zanja por la que iban doblaba hacia un lado y hacia el otro como si fuera algo hecho para desorientar, pero ellos conocían bien el lugar, sobre todo Leonardo. Al llegar a una parte nueva divisaron a Víctor. Estaba frente a una pila de tierra y rocas que parecía haberse desprendido de la pared de la zanja. En el hueco que había quedado resaltaba una parte de un objeto ovoide que parecía bastante grande porque solo lo que asomaba medía más de un metro de diámetro.

—¿Y para vos qué es esto? —le preguntó Víctor a Leonardo—. Para mí que es un tipo de geoda de cuarcita, probablemente. Es más, estoy seguro.
—¿Y si estás tan seguro por qué me llamaron? —le preguntó secamente Leonardo mirándolo directamente a los ojos.
—Yo no fui, fue él —le contestó Víctor mirándolo con algo de odio.
—Bueno, bueno, tranquilos, tranquilos —intervino Ramos—. Víctor, apártate un poco mientras él examina esto, ¿sí?
—Va a ser inútil. Ya te dije lo que es.
—Veremos, pero apártate.

Víctor se apartó unos pasos sonriendo y negando con la cabeza para dejar en claro que no creía fuera a ser útil. Su opinión era solo por enemistad, porque uno y otra vez Leonardo había demostrado tener más conocimientos. Con su rival apartado Leonardo se arrimó e inclinó un poco sobre aquella cosa redondeada que sobresalía de la tierra. Sus ojos entrenados inmediatamente fueron identificando lo que eran sedimentos o inclusiones minerales en la corteza de aquello. Por su cabeza empezaron a pasar un montón de datos y cálculos. Observó la tierra que lo rodeaba, tomó una roca del montón de tierra que había bajo aquello y después levantó la vista examinando aquel costado de la zanja. Volvió a examinarlo muy de cerca. Tomando otra roca con la mano dio unos golpecitos a la cosa al tiempo que escuchaba atentamente. Hizo esto varias veces escuchando cada vez con más atención. Era algo que había desarrollado con la práctica y que ya era como un sexto sentido. Su rival lo miraba con los brazos cruzados y sonriendo. Estaba por decir algo pero Víctor habló primero:

—No, no es una papa. Intenta con otra cosa ¡Jajaja!
—Me harté. Me voy, renuncio —dijo enfadado Leonardo.
—¿Renuncias a decir qué es eso o al trabajo? —le preguntó Ramos. 
—Al trabajo. Que te lo diga él si lo crees más calificado. Me cansé de hacer su trabajo ganando menos. Solo una cosa les voy a decir. Yo en su lugar clausuraría esta parte y taparía esto con varias toneladas de tierra.
—¿Por qué, que crees que es? —le preguntó Ramos un poco preocupado.
—No es nada peligroso —le dijo Víctor—. Confía en mí. 

Leonardo se alejó enfadado. Cuando estaba por doblar en una esquina y perderlos de vista se detuvo y volteó. Bajó la mirada y se tomó la cintura con las manos, después su mano izquierda fue hacia el mentón. Estaba luchando contra una idea. Parte de él quería advertirles más pero otra parte quería mandarlos al diablo. Finalmente giró y se marchó para no volver. Atrás, frente a aquella cosa incrustada el la tierra, Ramos quedó más serio todavía y a Víctor se le borró la sonrisa del rostro. Ahora iba a tener que buscar los mejores lugares solo y podía quedar en evidencia que no sabía tanto; Ramos pensaba que debía haberle dado el puesto a Leonardo. Pero enseguida olvidaron sus errores y como intentando darse la razón decidieron desenterrar aquello ellos mismos. Regresaron con palas y una excavadora pequeña. Querían mantenerlo entre ellos porque a Víctor se le ocurrió que la roca podía contener algo más valioso que las amatistas, y ellos no tenían permisos para explotar otras cosas. 

Cuando se abocaron a la tarea ya estaba muy avanzada la tarde y como resultó ser más grande de lo que especularon la noche los encontró allí, una noche oscura como pocas. La excavadora tenía luces potentes y por eso siguieron trabajando. El resto de la mina era una desolación oscura y silenciosa. Aunque en ese silencio a veces había algunos ruidos que venían del interior de las galerías. Algunas rocas que caían y hacían algo de eco, suponían, o podían ser los sonidos de algún animal que las cavernas amplificaban y distorsionaban. Se sabía que algunos murciélagos colonizaban las más viejas. Explicaciones había pero de todas formas nadie quería andar por allí cuando se hacía noche. Ni los amigos de lo ajeno iban porque a las piedras valiosas que sacaban durante el día se las llevaban enseguida a otro lugar, por eso y lo lo inquietante del lugar. Por esa razón por las noches no había ni un vigilante allí. Y aquellos dos siguieron porfiando en aquel laberinto de zanjas y túneles. Víctor trataba de tener cuidado con la excavadora pero de todas formas golpeó al objeto que intentaban desenterrar, y el golpe hizo que se quebrara una parte. La porción rota cayó en el suelo y en el objeto quedó un gran hueco. Ramos sacudió la cabeza y Víctor se disculpó.

—Por lo menos ahora sabemos que es hueco —dijo Ramos—. Vamos a ver qué tiene adentro.
—Era una geoda nomás, lo dije, lo sabía. A ver qué tiene ese bebé adentro —dijo a su vez Víctor acercándole una linterna. 

Esperaba que la luz se refractara en montones de hermosos cristales de cuarzo, pero lo único que brilló allí fueron dos ojos rojos que tenían una pupila amarilla y larga. No tuvo tiempo ni de retroceder del susto. Un brazo negro salió proyectado de allí y una mano inmensa le agarró toda la cabeza. Después se escucharon los gritos de Ramos hasta que la noche volvió a quedar silenciosa. En su hogar Leonardo pensaba que tenía que haberles dicho de todas formas. No tenía dudas de que aquello venía del espacio y, aunque le resultaba increíble, también supo que la roca era hueca pero que dentro de ella había algo, una cosa que cambiaba de posición, que se movía. Por la mañana encontraron apenas algunos restos de aquellos dos. La mina cerró mientras se investigaba y después fue de forma definitiva. Al meteoro lo dejaron en el lugar, creyeron que solo era una roca. Tiempo después, por casualidad Leonardo conoció a uno de los investigadores. Él estaba seguro de que aquellos dos habían roto la cápsula de la cosa que los mató; pero cuando le preguntó el investigador dijo que ellos la encontraron entera, aunque sí habían notado que estaba un poco marcada. La cosa se había ocultado de nuevo y la había vuelto a cerrar. Leonardo quedó pensando en cuántas de esas cosas podía haber bajo tierra y por qué seguían ahí, esperando. 

11 comentarios:

  1. Este esta genial! Cuanta imaginación y talento!

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    1. Si te gustó que bien, muchas gracias. Pero este es medio pelo nomás. En esta época me conviene publicar bastante ¡Jeje! Un abrazo.

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  2. Ohhh mi Dios...pensar eso de estar invadido ya desde hace tiempo y sin saberlo es escalofriante ...y pues merecido lo tenian esos dos ese final por mala onda

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    1. Es escalofriante y me gustó tanto que me dejó pensando y se me ocurrió una historia que podría ser una novela pero, ahora no tengo tiempo y es mejor que no se me ocurran cosas así ¡Jaja! Ya tengo demasiadas ideas y proyectos sin terminar. Gracias. Saludos!!

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  3. Vaya que si escalofriante pensar que todas esas cosas podrian estar ocultas justo debajo de nosotros. Pero, no lo se. Pienso que lo mas probable es que esten esperando una especie de señal u orden de algo superior para poder salir y acabar con nosotros. Ya que de ser asi, por que otro motivo permanecerian tanto tiempo ocultos?. ¿Por que no salio cuando pudo y solamente decidio acabar con Ramos y Victor y despues ocultarse?. Obviamente aqui hay un plan mayor, una probable invasion masiva. Tal como dijiste amigo, esto seria un buen material para una novela de las tuyas, seria genial!. Leonardo se ve que esta preparado, pero fue muy imprudente al no hablar con gente que sepa del tema... Una magnífica y aterradora historia amigo!. ¿ Que tendran planeado esos seres?. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

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    1. Sí hay material aquí pero no tengo tiempo y hay otras que están primero. Y si surgiera algo no tendría nada que ver con estos personajes, sería otra historia. Ahora que lo pienso, puede ser que salga un cuento donde presente esa idea, por lo menos en parte. Todo está por verse, dijo un recién operado de las vistas ¡Jaja! Gracias Ongie. Saludos amigo!!

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  4. Muy interesante y podrían ser Muchas las teorías, acerca de lo que se encontraba en esa cápsula, gracias Jorge por ponerle un poco de misterio a mi aburrida existencia

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    1. Era de origen espacial, o sea que era un extraterrestre. Lo que sea que esperan van a tener que seguir así nomás ¡Jaja! Gracias a ti por visitar el blog. Un abrazo.

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  5. Que chevere y cómo quedó la frase al final de cuántas de esas cosas estarán aguardando a otro Victor o a otro Ramos o inclusive a un JORGE no mentiras. Muy buena historia gracias Jorge

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    1. Si hubiera de esos escondidos en geodas seguro que caigo en sus garras, porque veo una me tiro de cabeza ¡Jaja! Me gusta juntar cuarzos. Gracias. Saludos!!

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  6. Con cuidado siempre Jorge jejeje 😂

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