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jueves, 15 de septiembre de 2016

Los Cazafantasmas

Claudio no se animó a preguntar por temor a que sonara poco profesional.
Aunque el programa podía causarle terror a muchos porque se suponía que era real, no pasaba de ser una producción de ficción barata. Pero los lugares a donde iban eran reales, y eso despertaba cierto temor en Claudio. Él era camarógrafo e iba a trabajar junto a unos supuestos “cazadores de fantasmas”, cuatro tipos que en realidad eran actores de cuarta. Iban a lugares con fama de embrujados y los recorrían un poco y cada tanto decían: “¿Qué fue esto? ¿Escuchaste ese ruido?”, y cosas así, la misma técnica que usaban otros programas. Esos antes trabajaban con otro camarógrafo, por eso tuvieron que explicarle a Claudio cómo funcionaba el asunto. Ahí fue cuando el sintió ganas de preguntarles si alguna vez habían experimentado algo real pero no se animó. Más cuando estando de noche estacionaron el vehículo frente a un vetusto hospital abandonado él no aguantó más. Les preguntó mientras estaban bajando los equipos:

—Sé que esto es solo un programa de entretenimiento pero, ¿andando en alguno de esos lugares embrujados vieron alguna vez o escucharon algo real? ¿O por lo menos algo extraño?
—Mira, nosotros aquí somos escépticos —empezó a explicarle uno de los tipos mientras se ajustaba una linterna de casco en la cabeza—. Los que creen en fantasmas no hacen programas como estos, créeme, e conocido a varios “investigadores” que están en la misma, ninguno cree realmente ¡Jeje! Ahora bien, a veces en verdad se escucha algún ruido pero serán de ratas, gatos, cosas que caen como el revoque de las paredes, el viento entrando por alguna ventana rota... Pero obviamente no son fantasmas. No me digas que tú crees en eso, ¿o sí?
—No, claro que no, solo pregunté por curiosidad —se escudó Claudio.

Después de tener todo listo entraron. El lugar estaba en muy malas condiciones. Cada tanto pisaban alguna madera o sobre un plástico y una rata salía chillando de allí. Claudio enseguida se olvidó de los fantasmas. Si había algún peligro allí era el de agarrarse alguna enfermedad. Recorrieron un poco el abandonado edificio haciendo su rutina y después cortaron sin ningún inconveniente. Parte de la “investigación” la iban a hacer otro día y en otras locaciones y luego vendría el trabajo de edición. Luego de ese hicieron otro capítulo en una casa donde tampoco ocurrió nada, y a ese lo siguió uno en una escuela. Ahí escucharon varios ruidos y la filmación estuvo bastante inquietante. Pero apenas salieron se echaron a reír de ellos mismos y festejaron lo espectacular que les iba a quedar ese programa. El siguiente era en otro hospital abandonado.
 Creyeron que en este iba a ser más fácil que en el anterior porque no hacía tantos años que estaba abandonado. Mas cuando estuvieron frente al lugar todos se impresionaron bastante aunque no supieron por qué, por eso no lo comentaron entre ellos. Cada uno supuso que era solamente impresión de él. Una vez que estuvieron listos entraron. Esperaban sentir olor a humedad, a basura, a ratas o cualquiera de los otros olores a los que acostumbraban soportar en lugares así; pero en vez de eso sintieron el característico olor a esterilizantes, el olor a hospital. ¿Cómo podían sentir eso si hacía varios años que estaba abandonado? Entonces se cruzaron varias miradas de extrañeza y suspenso. El que era el productor del programa decidió que iban a seguir. Empezaron con su rutina. Los cuatro actores iban por el corredor, cada uno haciendo que medía esto o lo otro y Claudio los filmaba. De pronto uno señaló para un costado, le llamó la atención a sus colegas y dijo:

—Un momento, ¿escucharon eso? 

Los otros iban a seguir el diálogo pero quedaron callados porque en ese momento se escuchó un ¡Sssh! Que vino de detrás de una puerta. Uno de ellos abrió la boca para decir que probablemente sería el viento cuando de aquel lugar salió una voz áspera y aguda: ¡Sssh! ¡Hagan silencio! Entonces ahora se miraron con terror. A Claudio le empezó a temblar la cámara. Después el productor pensó: “No puede ser, alguien debe estar jugándonos una broma”. Y decidido a descubrir a los bromistas abrió la puerta y la empujó de golpe. La luz de la cámara y la de los otros enfocaron a una enfermera fantasmal muy vieja y gorda, encorvada, que sostenía una jeringa enorme en la mano; a su lado estaba el fantasma de un niño pequeño que lucía aterrado. Se notaba que no eran personas porque no tenían piernas y eran algo traslúcidos. Cuando la enfermera fantasmal volteó hacia ellos aquel grupo de escépticos salió disparado por el corredor. No se tranquilizaron hasta que llegaron a un café que por casualidad todavía encontraron abierto. Allí empezaron a hablar de lo increíble que fue aquello y pasaron a estar tremendamente emocionados. Entonces Claudio, que estaba mirando la cámara, les dijo algo que les cayó como un balde de agua fría:

—Muchachos, no se filmó nada, algo descompuso la cámara. Supongo que habrá alguna especie de electricidad estática muy fuerte o algo así. Miren.

No se había filmado nada, no tenían ninguna prueba. Quedaron cabizbajos y pensando. Claudio terminó de sorber su café y dejando la taza con bastante fuerza sobre la mesa les dijo: 

—Saben qué, no puedo dejar de pensar en aquel niño fantasma. ¿Será que está atrapado en un siclo donde sufre todas las noches?
—Puede ser —le respondió uno—. Aunque bien podía ser parte del mismo fantasma que mostró aquello para asustarnos más. No sé, he leído mucho sobre el tema para que me fuera útil en la actuación pero hasta ahora creía que todo eso eran tonterías.
—¿Pero y si realmente era un ser que sufría? —insistió Claudio—. Digo, ¿no habrá una forma de liquidar a un fantasma malo? No serán de carne y hueso pero algo los forma. Digo, hay gente que hasta abandona sus casas, ¿y si alguno de esos casos son ciertos? ¿No les parece que estaría bueno ayudar a esa gente, o liberar a los fantasmas buenos? Todos sabemos mucho de tecnología, ustedes más que yo. ¿No se podrá hacer algo?
—Como poder tal vez se pueda... —opinó uno de ellos—. Aunque sean de origen sobrenatural algo tiene que “sostenerlos” aquí, tienen que usar algún tipo de energía, si, solo habría que ver de cuál... Habría que ver...

Y aquellos ex-escépticos se quedaron planeando cómo atrapar fantasmas. 

11 comentarios:

sharoll dijo...

Continuación por favor!

Maria Cruz Montiel dijo...

Hola Jorge, te saludo y como siempre me encantan tus cuentos,

Jorge Leal dijo...

Hola María. Muchas gracias por leerme. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Ya me imaginaba que alguno la iba a pedir, probablemente tú.
A mí la historia no me pide continuación. De hecho, violando unas de mis reglas le cambié el final, no era este. Por cosas mías, si hiciera que unos personajes cazaran fantasmas usando tecnología tendría que explicar un poco cómo lo hacen, y nunca he pensado en eso. Guillermo, el de "Cazador de fantasmas" usa una linterna pero es solo para proyectar su propia energía. Sería un desafío interesante sí. Pero no con estos personajes, podría ser con otro que he estado desarrollando, aunque todavía me faltan hacer más experimentos para ver si gustaría. Por cierto, los "conejillos de india" para mis experimentos son los lectores ¡Jaja! Ya me fui por las ramas ¡Jaja! Gracias. Saludos!!

sharoll dijo...

Aaaww, yo pensé que tenía continuación. Pero ni modo :( . Jajajajaj y con lo de experimentos ahí estamos nosotros Jajajajaj soportando la tortura con personajes que tienen su final...saludos

Jorge Leal dijo...

Cuando experimento ni se dan cuenta. De los personajes solo pruebo algunas características a ver si gustan o no. Cuando uno aparece y no continúo publicando acá sus historias no es un experimento, yo lo veo como que lo presento en el blog, es como el nacimiento.

Anónimo dijo...

Hola jorge, saludos desde corrientes, me gusto el cuento, Hablando de fantasmas ....
¿Que paso con Santiago el exorcista y Guillermo el cazafantasmas, aun espero su trabajo en equipo dentro de la casa

Ongie Saudino dijo...

Estaba pensando igual que la amiga sharoll master.... Que esta genial historia deberia tener por lo menos una continuacion pequeñita para ver como les va a los personajes. Pero como explicas, seria complicado explicar como funciona y de que va la tecnologia que se emplearia. Seria algo asi de dificil si todavia no se inventa, jaja!. Aunque creo que ya lo hicieron. Ahora qie mencionaste a Guillermo, como le va?. Ah tenido mas aventuras junto a los otros?. Como con Francisco y Santiago?. Se te han ocurrido mas espeluznantes y siniestras aventuras para ellos?. Espero que no los dejes morir, jaja!. Ya se les extraña desde "Santiago y la casa embrujada". Una muy buena historia amigo!. Si Claudio se lo propusiera; seria un buen cazador con ayudsa de esos actores!. Se ve que tiene buen corazon y valentia!. ¡Espero la próxima historia!. ¡Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

Además de que sería complicado la historia no me pide continuación, no me da ganas; pero sí ya empecé a trabajar (en mi mente) en la historia de otro cazafantasmas. No sé cuándo tendré algo pronto. Te cuento que Guillermo, Francisco, Santiago y el grupo comando que ayudó a Guillermo en la historia que publiqué aquí ya liquidaron a los "Señores Poderosos", los vampiros viejos que eran sus empleadores. Mejor no acordarme de eso porque tengo pensada otra aventura para Gullermo pero ahora no tengo tiempo. Gracias Ongie. Saludos!!

Jorge Leal dijo...

Hola. Esa parte la terminé hace tiempo. Como le decía a Ongie, ya enfrentaron a los vampiros que usaban a Guillermo. Me súper entretuve escribiendo eso. Gracias a la energía que saco al escribir para mí es que puedo seguir publicando aquí, además me hace mejorar. Muchas gracias. Saludos!!

Xiu Amigon dijo...

Tambien me hubiera gustado una segunda parte y saber si podian ayudar al niño 😦 en fin pensare en que si, aun asi muy bueno como todos saludos

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