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lunes, 14 de noviembre de 2016

El Parásito

Me encontraba en el frente de mi hogar junto a mis viejos cuando nos llevamos aquella sorpresa. Me estaban visitando y como afuera la noche había llegado con una brisa muy agradable saqué unas sillas y nos sentamos en el patio. Conversábamos no me acuerdo sobre qué cuando al verla nos callamos. La mujer venía por la vereda empujando un cochecito de bebé. Impresionaba lo flaca que estaba la mujer, la cara se le había hundido y se le marcaban unas ojeras violáceas y los pómulos. Su cabellera negra y lacia parecía muy escasa y fina. Estaba más cerca de un esqueleto que de una persona viva y tenía una palidez extrema.
Empujaba el coche lentamente y llevaba puesto un vestido de manga larga aunque era verano. Pero lo más sorprendente era que anduviera con aquel coche, porque su bebé había muerto hacía un par de meses.

Ella era madre soltera y vivía sola. Un día noté que estaba algo panzona y poco después todos los vecinos comentaban que estaba esperando. No la conocía bien porque no hacía mucho que vivía en la zona pero parecía una mujer muy buena. Cuando tuvo a su hijo se la veía muy contenta y cuando iba al mercado se lo mostraba a toda persona que le prestara un poco de atención. Unas vecinas curiosas e inquisitivas habían averiguado que la mujer vivía gracias a un dinero que le mandaba su padre, y al parecer no era poco. Por eso cuando tuvo a su bebé se dedicaba completamente a él. Pero las desgracias le llegan a cualquiera y el bebé, que era un varón, enfermó y murió rápidamente. Una señora bastante parecida a ella, una hermana seguramente, la acompaño como por un mes. Al volver a quedar sola se la pasaba encerrada en la casa y atendía solo a los repartidores de comida. Por como apareció de nuevo dudé de que estuviera comiendo durante las últimas semanas. Mis viejos la habían visto muchas veces y estaban al tanto de su tragedia. La vimos pasar muy sonriente, nos saludó y siguió su paseo.

Antes de la tragedia solía pasear a su hijo en el coche, ¿pero ahora qué llevaba en él? Nos dejó con mucha pena y con un nudo en la garganta. Mi madre, casi llorando, dijo que la pobre estaba loca. La seguimos con la vista hasta que dobló en la esquina. La visita de mis viejos terminó allí porque no querían verla pasar de nuevo. Esos días estaba haciendo mucho calor pero de noche afuera se ponía agradable. Mi terreno tiene un muro bajo. Salía a tomar algo refrescante en el patio mientras veía a la gente pasar y saludaba a algún conocido. Agaché la cabeza cuando noté de reojo que la pobre mujer aparecía con su coche de bebé por la vereda. Como pasó volteando hacia mí tuve que saludarla de nuevo. Me partía el corazón. Creía que, como suponía mi madre, ella estaba loca y que el coche se hallaba vacío o que llevaba algún muñeco en él. Pero cuando la saludé algo se movió en el coche, la manta se levantó y asomó una mano muy pequeña que se abría y cerraba como buscando la atención de la mujer. Ella se inclinó, acomodó la manta y, para mi sorpresa, quitó la mano rápidamente y sonó un ruido que me hizo imaginar una dentellada que le daba al aire. La madre levantó la mirada hacia mí pero yo ya estaba mirando hacia un costado y sorbiendo un trago como si nada. No entiendo cómo pude actuar tan rápido porque aquello me impresionó profundamente. ¿Qué llevaba allí? No era un animal porque le había visto la mano. Era por demás extraño pero no daba para afirmar nada.

Unas noches después, ya era muy tarde cuando apagué el televisor y me quedé un rato sentado en la oscuridad. Tenía pereza hasta de levantarme. El calor del día había sido infernal y allí tenía un ventilador justo arriba mío. Aparte del zumbido del ventilador escuché otro ruido y este iba por la vereda. Era el ruido de las ruedas del coche de bebé. No resistí espiar a aquel misterio desde la ventana. Ella iba caminando más lento. Evidentemente se debilitaba día a día. Lo que iba en el coche estaba más activo y ella se inclinaba para mantenerlo tapado. Después de un nuevo intento de la mujer la manta cayó a la vereda y se asomó una cabeza pequeña y unos brazos que manoteaban frenéticamente el aire. La madre miró hacia todos lados. Temí que me viera pero parece que solo le echó un vistazo rápido al frente de mi terreno. De nuevo giró la cabeza hacia todas partes y se remangó un brazo. Vi que tenía varias heridas que se había vendado. Arrimó su mano a la criatura que se agitaba reclamando algo y, cerrando el puño le ofreció la muñeca a aquello. Terror, eso describe todo lo que sentí. Aquellos bracitos inquietos se aferraron a la muñeca de la madre y la cabeza se pegó a ella dando algunas sacudidas. La pobre se mordió la manga del otro brazo y siguió espiando en todas direcciones mientras aquello la desangraba. Con terror y todo estuve a punto de salir y liberarla de aquello, que de ninguna forma podía ser un bebé común, pero no lo hice porque intuí que ella no aceptaría mi ayuda. Cuando aquello terminó de succionarle la muñeca, ella, sin dejar de vigilar el entorno, volvió a envolverse unas vendas y se fue caminando más lentamente.

Esa fue la última vez que la vi. Debía estar muy débil ya. Unos vecinos de ella le avisaron a la policía sobre un mal olor y la encontraron muerta. ¿Y qué pasó con lo que iba en el coche y qué era exactamente? Probablemente nunca lo sabré. Aunque varias personas les dijeron que cargaba algo que se movía, al no hallar nada la policía pronto concluyó que debía pasear a algún animal o a un muñeco con movimiento. 

7 comentarios:

  1. QUE habrá Jorge ? PERO si fue bebe vampiro, como lo consiguió? O invocaria alaguna alma

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  2. Sharoll, ¿tú sabes todo lo que hace la gente de tu zona todo el tiempo, cada detalle? No creo ¡Jaja! Con el personaje pasa lo mismo. Imagínate que el personaje es un conocido tuyo que te cuenta eso. Sería muy difícil que supiera qué hizo la mujer.
    Como el autor te puede decir que era un vampiro porque es bastante obvio; pero como no di ni una pista de cómo la mujer lo consiguió, solo incluí que estuvo un tiempo fuera de la vista de los vecinos, si digo hizo esto o aquello, un lector podría pensar, pero yo me imaginé otra cosa, si era eso por qué no lo aclaró en el cuento. Y tendría razón ¡Jeje!
    Escribo muchos cuentos narrados en primera persona porque son más fáciles ¡Jaja!, y al género terror le vienen bien porque parecen historias reales. Y Sharoll, tu teoría es buena, tienes buena imaginación. Gracias. Saludos!!

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  3. Saludos igual! ! Jajaja p,algunas veces nos dejas con dudas

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  4. ¿Puedo usar algunas de tus obras para una antología?
    Es para un proyecto escolar. ¡Gracias! :)

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  5. Si el proyecto es online, un blog o página, prefiero que no. Lo que pasa es que si estos cuentos aparecen en varios lados google los considera de baja calidad y eso no es bueno para mi blog. Lo que puedes hacer es poner los enlaces a las entradas que quieras, que viene a dar casi lo mismo. También podría ser agregando a cada cuento la url original (la de cada cuento), porque así se supone que los buscadores identifican que no es solo contenido copiado; pero en la práctica está demostrado que también es malo. Mis hijos ya están muy vapuleados ¡Jaja! Te agradezco si solo pones las direcciones de cada cuento. Gracias.

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