¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 28 de noviembre de 2016

Rescatando Tesoros

De noche, en el fondo de un terreno, un perro grande ladró ronco rumbo a la oscuridad. El dueño, que se encontraba despatarrado en un sofá mirando un partido de fútbol, apartó la mirada de la pantalla y escuchó; pero como el relator le puso emoción a una jugada volvió a mirar el televisor. Mas como el perro siguió ladrando ronco se levantó a ver qué era. Abrió la puerta y le preguntó al perro qué pasaba como si fuera a contestarle. El can solo movió la cola, giró hacia la oscuridad y lanzó otro ladrido, este más corto. El tipo pensó que era un gato y le ordenó que no fastidiara más. El perro bostezó abriendo una boca enorme y después desapareció en la entrada de su casa. Ya había cumplido con su trabajo. Más allá del fondo del terreno, en uno baldío, acababan de cruzar tres siluetas, una mucho más pequeña que las otras. Esas siluetas eran las de José, Manuel y su hermano menor, Tony. Los tres iban por la oscuridad porque no tenían buenas intenciones.


—Te digo que en esa casona hay cosas que valen plata, y si viste que una puerta está abierta... —susurró Manuel al tiempo que apartaba unas malezas.
—Espero que sí —deseó José, y volviéndose hacia el niño que se enredaba con las plantas atrás de ellos agregó—. Pero ojalá no hubieras traído a tu hermano. ¿Cuántos años tiene este melenudo?
—Tengo, tengo nueve, y todos están usando el pelo así —le contestó Tony, y seguidamente escupió varias veces porque una rama le había azotado la boca al hablar. 
—Lo traje porque mamá me dijo que no lo dejara solo —contestó a su vez Manuel—. Además no quiero que este cuente todo, es mejor traerlo.
—Si, si mamá se entera señora paliza te va a dar —le dijo Tony. 
—Cierren el pico, que ahí enfrente hay casas con perros.
—La, la de allá tiene un señor perro, uno, uno como un caballo de grande —comentó igual Tony.

José se volvió para regañarlo con la mirada pero se dio cuenta de que era inútil en aquella oscuridad. Solo las estrellas iluminaban los baldíos llenos de malezas que atravesaban. Sus tres siluetas, casi confundidas con cualquier sombra, entraron a una arboleda donde empezaron a delatarse con cada paso por las hojas secas que se desparramaban en el suelo. Cada rama que crujía bajo sus pies les crispaba los nervios. La arboleda era angosta pero por la oscuridad y lo delator que era el suelo les pareció que era un tramo largo. Salieron en el costado de un camino que apenas si le quedaba algo de asfalto. Delante de ellos se erguía una estructura oscura y grande que era la casona donde pensaban rescatar algo. Para ellos no era robar porque se encontraba abandonada, era rescatar las cosas útiles. José quiso atravesar el camino dando unas zancadas largas (el día anterior había mirado una competencia de salto largo), y tropezó en la última y cayó de boca sobre los pastos del costado del camino. Manuel y Tony se taparon fuerte la bocha para no lanzar una carcajada. José se levantó escupiendo pastos, levantó un puño y se los mostró a los dos amenazante, lo que solo sirvió para que los hermanos se inclinaran hacia adelante sintiendo que iban a reventar en carcajadas. 

Los hermanos entraron al terreno con las dos manos sobre la boca y dejando escapar una risa ahogada por la nariz. Pero enseguida la negrura y el tamaño de la fachada los impresionó y pudieron bajar las manos. Entonces José sonrió porque se creía más valiente. Fueron por un costado de la ruinosa vivienda y después doblaron buscando la puerta del fondo. José ya sabía que estaba abierta por un reconocimiento que había hecho durante el día unas jornadas atrás. Había llegado la hora de meterse allí. José le dio una linterna a Manuel, Tony había llevado una por su cuenta. Como no pudieron decidir quién entraba primero los tres formaron una línea y a la vez dieron un paso hacia el misterioso interior del lugar. Los haces de luz descubrieron que era una cocina. Empezaron a revisar esa pieza. Había una gran mesada que era de piedra lisa, que abajo tenía varios compartimientos con puertas destartaladas. José y Manuel se emocionaron al descubrir una olla. Era chica pero pesaba bastante, era de hierro, la tapa le calzaba perfectamente. Sin decirlo los dos pensaron en un mismo potencial comprador para la olla, un veterano que salía mucho a acampar. Sobre un estante de madera que se había inclinado encontraron una cuchara grande. De pronto Manuel se acordó de su hermano. No se encontraba en la cocina. Había abandonado la cocina por un corredor, lo decía la claridad que salía de allí. Manuel fue en su busca y casi chocó con él.

—Vi a una señora, a una señora... —le dijo Tony. Los ojos del niño parecían enormes.
—¿Qué dice, qué vio? —preguntó José desde el otro lado de la habitación.
—Dice que vio a una mujer. 

Para José esas palabras fueron como un disparo de largada. Apenas se imaginó a una mujer fantasmal salió corriendo rumbo a la salida; los hermanos lo siguieron. Abandonaron el terreno, cruzaron el camino y con oscuridad y todo no disminuyeron mucho su huida en la arboleda. Se detuvieron recién en los baldíos llenos de maleza.  José resopló buscando aire y después le preguntó a Tony:

—¿Cómo era la mujer que viste, muy fea? 
—¿Qué, qué mujer? Lo que yo vi fue a una señora, a una señora rata. Grande así, como un gato era. 

7 comentarios:

sharoll dijo...

Jajjajajaj jajjajajajaja tremendo miedo de la señora rata ajjaaananans

Jorge Leal dijo...

Menos mal que entendiste, porque decir, señora esto o aquello para referirse a algo grande o importantes creo que es un regionalismo, no estoy seguro, y normalmente no uso regionalismos. Gracias, Sharoll. Saludos!!

Frank Tenrou Gonzalez dijo...

Era una reina, pero de la coladera pinche ratona peluda. Un genial desenlace, no se ve venir para nada.

Anónimo dijo...

jajaja

Jorge Leal dijo...

Gracias Frank. No estoy seguro de que no se vea venir pero a mí me gusta ¡Jeje! Saludos a ti y al anónimo que le causó gracia!!

NEWSODOM dijo...

Jajaja muy bueno en mi país también se usa decir señora o señor tal cosa a algo descomunal

Jorge Leal dijo...

Sí, parece que se usa en varios lados. Menos mal sino a nadie le iba a parecer gracioso ¡Jaja! Muchas gracias. Saludos!!

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?