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jueves, 15 de diciembre de 2016

¿Por Qué Tenemos Pesadillas?

¡Hola! Aunque muchos de mis cuentos deben ser de risa ¡Jaja!, alguno que otro puede haber causado una pesadillas. Desde hace tiempo tengo mi propia teoría sobre lo que son, y me parece correcto compartirla aquí por si alguien les da más importancia de la que merecen. Pero sí es un tema interesante y entretenido. Aprovecho para poner esto ahora que somos pocos los que andamos por aquí. De paso ya les deseo felices fiestas y un próspero año nuevo. Gracias.

En muchos lados dicen contestar esa pregunta pero a mí solo me ha quedado una cosa en claro; no saben por qué tenemos pesadillas. Sí se aportan muchos datos, que en los niños son más frecuentes, que disminuyen mucho en los mayores, que pasa en tal etapa del sueño... Pero todo eso no responde por qué sueñas con una horda de zombis que te persiguen. Pues bien, sin ser ningún experto, solo alguien que sueña MUCHO, se me ocurre una muy probable explicación.

martes, 6 de diciembre de 2016

El Matrero

Agustín se arrastró sobre su vientre por una loma y al alcanzar la cima espió hacia las sombras que había allá abajo. Solo las estrellas evitaban que aquella noche fuera completamente oscura. Delante de él, como a unos cien metros y en una parte más baja del terreno resaltaba por ser más oscura una franja de monte, y en ella se distinguía el paso que lo atravesaba, un sendero ancho abierto entre los árboles. El monte se alargaba junto a un arroyo que era bastante caudaloso pero que en ese sendero era angosto y bajo. Poco más allá de la franja de vegetación, del otro lado el terreno se elevaba de nuevo y en la cima se encontraba el caserío que buscaba Agustín. El hombre, acostado allí y sin despegar mucho la cabeza del suelo escudriñó y escuchó con paciencia. Ocultos en el borde del sendero se agazapaban unos hombres armados con carabinas. El paso era una trampa. Perseguidores y presa jugaban un juego de paciencia y silencio.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Realidad

El viejo Camilo se encontraba en el fondo de su terreno. Parado entre los naranjos bajó sus pobladas cejas grises y se llevó la mano a la nuca, después miró hacia un lado y hacia el otro. No podía recordar qué estaba haciendo allí.

Los Dueños De La Zona

Sentados en el portal de una casa vieja, los cinco muchachos se pasaban una botella, reían a carcajadas y se daban empujones en los hombros. Ya era más de media noche y en la calle no andaba casi nadie. Uno de los juerguistas vio a una pareja que caminaba por la otra vereda y le avisó al que tenía al lado dándole un codazo.

jueves, 1 de diciembre de 2016

¡Al Fuego!

Tom se arrimó al gentío creyendo que se trataba de algún tipo de espectáculo, nunca imaginó lo que realmente era. Aparentemente todos los moradores de aquel pequeño pueblo o villa apartada se había congregado en la única plaza del lugar. Mirando mejor advirtió que faltaban los niños más pequeños. ¿Qué hacían allí? Era de tarde y el sol brillaba como en cualquier día, pero lo que pretendían hacer en aquella plaza no era nada común. Abriéndose paso entre un público que le echaba miradas de desconfianza y desaprobación al notarlo, pudo ver que en el centro había una especie de tarima, sobre ella había varias personas, ¡y una mujer estaba fuertemente atada a una silla! ¿Qué le pasaba a aquellos pobladores, estaban todos locos?