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domingo, 15 de enero de 2017

Policía De Extraterrestres

Rafael se sintió incómodo porque los pastos que eran su escondite crujían ante el menor movimiento. Al atardecer, cuando llegaron al lugar, le pareció buena idea esconderse allí, pero ya bien entrada la noche cuando quiso moverse se dio cuenta de que los pastos resecos lo delataban en el silencio del campo. Pensó que todo el plan era una idea muy mala. ¿Cuánto más iba a tener que esperar sentado en la oscuridad? Frente a él el terreno empezaba a bajar desde un gran semicírculo, probablemente una antigua laguna. En los extremos de ese semicírculo estaban ocultos dos de sus compañeros y espiaban hacia la oscuridad de allá abajo. Los tres pensaban hacer una emboscada pero no eran malvivientes, eran policías. Esperaban, en el mejor de los casos, atrapar a un loco; si no era eso ni se imaginaban de qué se trataba, más bien, no querían imaginarse.

En la región y desde hacía un buen tiempo habían aparecido vacas muertas. Que no se trataba de muertes naturales era obvio, y la evidencia sugería que los responsables no eran animales, mas tampoco se trataba de casos de faenas hechas por cuatreros. A los animales no les faltaba partes pero tenían cortes muy precisos y limpios en varios lados. La Policía no le había dado mucha importancia a esos casos a pesar de los reclamos de los ganaderos. Recién cuando alguien habló con un político conocido tomaron cartas en el asunto. Cuando el comisario encargado del operativo empezó a hablarle a sus subordinados, lo primero que dijo fue que no quería escuchar ni una palabra sobre platillos voladores ni sobre extraterrestres, y al decir eso miró a cada uno de los presentes. Junto a las denuncias habían llegado algunos rumores sobre extraterrestres pero estos no podían ser tomados en cuenta por la Policía.

La tarea de hallar al o los responsables no se vislumbraba sencilla porque tenían que sorprenderlos en el acto. A un cuatrero se lo puede interceptar cuando transporta lo robado, pero en este caso dejaban todo en la escena. Podían hallar a alguien con las herramientas pero en una zona rural eso no era prueba suficiente porque en el campo todos andan con cuchillo. Sorprenderlo en el acto implicaba vigilar el campo. Todos los casos se habían dado por la noche. Y allá fue Rafael y sus compañeros, a empaparse de rocía casi toda la noche. El campo donde se encontraban era mayormente plano, por eso hallaron más probable que si se iba a cometer algo sería en aquel bajo. Mientras esperaban, el firmamento se fue desplazando lentamente por todo el cielo. En el campo, por la falta de obstáculos y el silencio, pueden llegar ruidos desde muy lejos. A veces llegaba hasta el lugar el ruido de un vehículo que pasaba allá lejos donde había un camino, y más frecuentemente llegaba algún mugido. Rafael pensó, escuchando un mugido, que si pasaba algo y era en otra parte iban a quedar como unos tontos. Se le estaba durmiendo una pierna y no podía acomodarse mucho por el ruido. 

Fastidiado por la espera, deseó que terminara de una vez y pensando en esto miró hacia arriba, entonces notó aquello. En el fondo negro del cielo iban desapareciendo algunas estrellas. Era algo oscuro que cruzaba por el cielo, porque así como desaparecían algunas estrellas otras iban apareciendo detrás. Lo que fuera no hacía ningún ruido pero no era una nube ni nada natural. Rafael le habló a sus compañeros por el radio:

—Miren hacia arriba, justo sobre nosotros. Observen un momento. Cambio.
—Copiado, cambio —le respondieron los dos. 
Hubo un momento de silencio. Mientras tanto aquella cosa seguía atravesando el cielo. Finalmente uno de los policías habló:
—Lo veo, hay algo pasando por encima nuestro. ¿Qué hacemos? Cambio.
—Sí, yo también lo veo. Cambio —dijo el otro. 
—Nada, solo traten de no perderlo de vista para ver qué hace. Manténganse firmes. Cambio.

Y se mantuvieron vigilantes mientras aquello pasó y pasó. Cuando se alejó lo suficiente de ellos ya no pudieron verlo más. Decidieron que allí terminaba la vigilancia. Lo que le pasaba a las vacas no era obra de ningún loco, eran extraterrestres, y ellos eran policías de gente. Pero algo tenían que informar. Rafael era el que tenía más imaginación y tuvo que inventar un cuento. Resumidamente inventó que habían visto a una persona, y que tras la voz de alto esta había huido y que resultó ser alguien rápido, aunque así y todo le hubieran dado captura si hubieran usado fuerza letal, pero que le pareció que en esa ocasión y dada la naturaleza del delito incluso un tiro al aire era exagerado. También agregó que gracias a la persecución hallaba muy poco probable que volviera a sus fechorías. Dijo eso confiando en que los extraterrestres los vieron, y seguramente los escucharon, y que probablemente por eso ya no iban a volver a la zona. Y no se equivocó. Lo que él y sus compañeros nunca supieron fue sobre la pequeña discusión que se armó en la nave extraterrestre cuando los vieron. Unos querían experimentar con ellos y otros no. Al final, mientras la nave pasaba sobre los agentes, los visitantes votaron y ellos se salvaron por un voto.     

2 comentarios:

  1. Que suerte corrieron esos policías, seguramente no eran especímenes de interés para los extraterrestres. Saludos desde México.

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  2. Gracias Frank. Policías no sirven ni para estudiar ¡Jaja! Saludos!!

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