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miércoles, 26 de abril de 2017

Una Cena Rápida

Acostado en la oscuridad de su cuarto, Gustavo escuchaba los pocos ruidos aislados que llegaban desde el campo. Era de madrugada, una noche fría y clara, con todos sus encantos y sus misterios. Él estaba quieto sobre la cama pero su mente viajaba por la zona rastreando el origen de cada sonido. Cuando se hace eso siempre se escucha algo que no se identifica bien. Gustavo dudó si había escuchado la tos de una oveja, o si era un mugido cortado, tal vez de un ternero, o si... era un grito humano.

La gente que no ha pasado noches en el campo, no se imagina lo lejos que viaja el sonido cuando no encuentra obstáculos en los paisajes silenciosos. La mente de Gustavo viajó hasta la casa de los Sánchez. Los perros ladraban furiosamente. Los ladridos atravesaban no menos de tres kilómetros de soledad, praderas de pastura y aisladas arboledas. Los pensamientos del hombre que escuchaba volvieron a su casa: “No hubiera tomado ese café triple”. Así le llamó a un café que se preparó en un jarro grande. Era un viejo jarro esmaltado que entre otras cosas había heredado de su madre. Hacía tiempo que no lo usaba y se le ocurrió, para recordar más mientras bebía, llenarlo hasta arriba con un café que cargó mucho. Mala idea; ahora no podía dormir. Su reciente vuelta a la soltería que tanto había festejado ahora ya no parecía tan gloriosa.
 Seguramente su mujer no lo hubiera dejado tomarse aquello, ni comer el kilo de chorizo asado en la parrilla que cenó acompañado con pan de chicharrón, aros de cebolla, ají dulce, mayonesa, miel, y un poco de una salsa que había hecho para una pizza hacía unos días. Pensando en eso supo que no solo el café era lo que no lo dejaba dormir.

Pero ya estaba hecho. A partir de esa noche iba a dejar de improvisar comidas. Siguió rastreando los sonidos que lo alcanzaban para así tentar al sueño. Los ladridos habían parado. Por un rato no escuchó nada. Volvió a sentir algo, pero no venía de afuera, era algo que salía de su cocina. Eran unos tintineos mezclados con sonidos metálicos y otros más apagados. Se imaginó a algo pequeño andando en la pileta de la cocina, donde dejó un par de platos sucios y los cubiertos. Supuso que era o una rata grande y ruidosa o una comadreja. Se tiró de la cama y buscó su arma en el cajón de la mesa de luz. No estaba. Le pareció muy raro. “No importa, igual no podría tirar aquí adentro. Más útil va a ser la escoba”, pensó mientras se desplazaba hacia la cocina. Por lo menos la escoba sí estaba en su lugar. El ruido salí de donde se había imaginado. Moviéndose con mucho sigilo tanteó el interruptor de la luz, y cuando la encendió se precipitó hacia la pileta de la mesada. No era una rata ni una comadreja, era una masa informe, gelatinosa y movediza de un color amarillento-rojizo repugnante.

Era evidentemente, un sueño. Despertó sintiéndose muy mal y tuvo que ir apresuradamente al baño. Cuando volvió a dormirse, de nuevo soñó con aquella cosa, que era una representación repulsiva de su cena. Pero ahora la masa era mucho más grande y había tomado forma de monstruo, y naturalmente, lo persiguió por toda la casa, y sintió mucho terror porque aquella cosa era rápida. Se levantó tarde y sintiéndose horrible. Ya cerca del mediodía todavía no podía ni pensar en comer. De pronto sonó el teléfono; era su ex:

—¿Para qué me llamaste? —le preguntó él.
—Para ver si estás bien, porque... No sé, tal ves para vos no sea nada, pero fueron seis años juntos... —le dijo ella—¿Acaso a vos te importa un comino como ande yo?
—No quiero que te pierdas en un pozo, si eso te sirve de algo.
—Ah, que considerado eres, gracias —le dijo ella con sarcasmo, pero después cambió el tono—. En serio, ¿estás bien? ¿Estás comiendo bien o estás comiendo porquerías? ¿Qué hiciste de cenar anoche?
—Estoy bien, gracias. Anoche... anoche hice una cena que después hasta soñé con ella, con eso te digo todo ¡Jejeje! Adiós. 

2 comentarios:

  1. Buena cena,a mi me caeria liviano eso jejeje.Justo cene dos milanesas con huevo y de postre dos cocidos (mate cocido) con leche,pan y dulce de guayaba jaja..me parecio bien directo lo cortante que fue con su ex,asi mismo era yo jeje.. saludos tocayo

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  2. ¡Jajaja! Mejor le hubiera agregado algo más, pero digamos que la salsa fue lo que lo jodió ¡Jaja!
    Pero como el personaje, seguro que en algún momento pensaste que te sería útil de nuevo, aunque fuera para lavar los platos ¡Jaja! Gracias. Saludos!!

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