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viernes, 5 de mayo de 2017

Ciencia Ficción

Mark se sentó a comer lo que había preparado en el convertidor de alimentos. Sabía que en aquel plato había todo lo que necesita el cuerpo humano, que el convertidor de alimentos había mezclado proteínas y vitaminas con una fibra de crecimiento rápido que generaba el ultramoderno aparato; pero no recordaba cómo había adquirido aquel conocimiento. ¿Un convertidor de comida?

Estaba en la sala de su casa, mas esta se encontraba muy cambiada, lucía futurista. Delante de él había un televisor enorme. Lo encendió con la voz y buscó noticias en los canales. Como la comida no tenía gusto la dejó a un lado y prestó toda su atención al televisor. 

Una periodista, con el rostro muy serio, comunicaba una noticia alarmante:  “Seguimos recibiendo denuncias. Aparentemente los inmortales han comprado a la policía y al ejército, y muchos policías y militares ahora también son inmortales y, según muchas denuncias, están secuestrando gente para consumirla, repito: están secuestrando gente para consumirla. Por lo que sabemos, y esto fue corroborado por científicos amigos, los inmortales necesitan ADN fresco para que sus cuerpos no se deterioren. Esto está llevando a una situación… -en ese momento la periodista recibió información por su auricular-. ¡Telespectadores, los inmortales están invadiendo las calles! Me informan que hay un caos ahí afuera…”. 

Y en ese punto la transmisión se cortó. Todos los canales se cortaron. Mark se levantó y fue hasta la ventana. La abrió con un comando de voz y se replegó una persiana metálica. 
Los inmortales, ya luciendo como muertos andantes pero uniformados, entraban a la fuerza a las casas y sacaban a la gente de arrastro. Sorpresivamente un inmortal apareció frente a la ventana de Mark y empezó a golpearla con su cachiporra; Mark gritó y, ahora estaba en su laboratorio: se había quedado dormido y aquello era un sueño. Suspiró y se enjuagó el sudor de la frente. 

“Que sueño tan aterrador, pero por lo menos era de ciencia ficción; un convertidor de comida… no es una mala idea. Tal vez algún día sea realidad”, pensó Mark mientras se desperezaba. Pero algo lo inquietaba. Él y un colega estaban investigando cómo alargar la vida humana. ¿Sería aquel sueño un presagio, una visión del futuro? entonces abrieron la puerta de golpe y su compañero de investigación irrumpió eufórico, con unos papeles en la mano: 

-¡Creo que encontré un camino para alargar considerablemente la vida! -exclamó su compañero.   
-Déjame ver esos resultados -dijo Mark, asombrado y algo confundido aún por el sueño. 

Examinó los resultados y le pareció que estaban bien. Pero enseguida recordó su sueño, mas no podía detener una investigación por una pesadilla absurda.
Unos días después, leía una revista científica, cuando una noticia lo impresionó: Alguien había hecho grandes avances que ayudarían a desarrollar un aparato para convertir alimentos.  

2 comentarios:

  1. Muchas gracias, Esther. Puede ser inquietante, sí, más si se tiene en cuenta todas las cosas que surgieron como ficción y ahora son reales ¡Jaja! Saludos!!

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