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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

domingo, 3 de septiembre de 2017

Sobre El Muro Del Cementerio

Marco iba pasando al lado del muro del cementerio, de noche, cuando una voz que venía desde lo alto del muro lo llamó:
—¡Psss! ¡Marco!

El hombre era consciente de donde se encontraba, por eso no volteó, solo salió corriendo. Pero se detuvo a unos metros y giró al escuchar de nuevo la voz:

—¡Marco, no te asustes! ¡Soy yo, el Hugo!
—¡Hijo de p... casi me matas del susto! ¡Hijo...! —exclamó Marco volviendo sobre sus pasos—. ¿Qué haces ahí arriba? ¿estás sobre una escalera o algo?
—¡Jajaja! Obvio, no voy a estar volando, flotando —le contestó Hugo—. Estuve haciendo unos remiendos en el revoque del muro, y seguí hasta de noche para mañana no hacer nada ¡Jaja!

Hugo era un veterano que trabajaba en el cementerio y los dos se conocían de casi toda la vida. Hugo solo asomaba la cabeza y una mano, y lo miraba desde allí arriba muy sonriente.

—Así que estabas ahí, me viste y decidiste darme el susto de mi vida, ¿no? —le reprochó Marco.
—No, no pensaba asustarte. Pero sí fue divertido ¡Jaja! Te llamé para invitarte un vaso de un vinito que tengo ahí, y está muy bueno, probablemente, el mejor que he probado, y he probado muchos ¡Jeje!
—¡Ah! Así que era eso, que me vas a invitar un vaso de ese vino tan bueno —le dijo Marco entrecerrando un poco los ojos, desconfiado.

Acto seguido metió la mano derecha en el bolsillo, y con un movimiento rápido arrojó tres monedas hacia la cabeza de Hugo que lo miraba más sonriente desde el borde del muro. Dos de las monedas pasaron por el costado, pero una le dio justo en la frente.

—¡Ay! ¡M...a! —rezongó Hugo llevándose la mano a la frente recién golpeada—. ¡M...a! ¿Qué fue eso? ¿Por qué me tiraste eso?
—¡Jaja! Tranquilo, solo me estaba asegurando que fueras realmente vos y no un fantasma o algo así haciéndose pasar por vos.
—¿Estás loco, y si me da en un ojo? Años trabajando acá en el cementerio y nunca vi un fantasma. 
—Bueno, solo quería asegurarme. ¿Todavía me vas a convidar o no? —le preguntó Marco, muy divertido.
—Sí, sí, pero no te lo mereces. Dejé el portón abierto. Ya voy rumbo a la casilla —le contestó Hugo muy malhumorado y frotándose la frente.

Marco se fue caminando rumbo al portón. La cabeza de Hugo lo vio alejarse. Del otro lado del muro, lo único que sostenía la cabeza de Hugo, era la mano fantasmal de un Ente que la manejaba como si fuera un títere. También manejaba un trozo del brazo de Hugo. El Ente, que lucía como un payaso desgarbado y aterrador, había estirado sus brazos hasta arriba para interpretar su trampa. Ahora los retrajo sonriendo diabólicamente, y mientras se deslizaba hacia el portón arrojó a un lado los restos del pobre Hugo.      

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias. Espero que haya quedado bien sí. Me dio algo de trabajo porque creé esta historia como guión de cómic, un guión muy corto. Saludos!!

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  2. Jorge, con todo respeto, usd si que me hace temerle a los cementerios XD.

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    1. Traspaso mi miedo en estos cuentos ¡Jaja! Fuera de broma, a mí me gustaría, cuando muera, tener un panteón propio en un terreno, o morir en la naturaleza, en el monte (y que no me encuentren); porque detesto los cementerios. Probablemente igual termine en uno, que se le va a hacer... Descansar en la naturaleza estaría estupendo, en alguna gruta entre los cerros. Muchas gracias por comentar, Nahuel. Saludos!!

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  3. Geniallll!!!!!!!!😊

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    1. Muchas gracias. A este cuento lo hice primero como guión de cómic, y creo que hubiera salido una linda tira, si se hubiera dado las condiciones. Saludos!!

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  4. Me encanto! Tus cuentos son adictivos! Jajaja saludos

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