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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

jueves, 26 de octubre de 2017

Golpes En La Puerta

Desperté de golpe, sobresaltado, sonaba el teléfono. Me sorprendí bastante al notar que había tormenta. Antes de acostarme anduve por el patio y la noche estaba estrellada. Ahora tronaba, llovía torrencialmente y entraba la luz de los relámpagos por la ventana. Habré dormido profundamente para no despertarme antes con aquella tormenta. “Que horrible noche de halloween”, pensé, pues justamente era esa noche, el último día de octubre. En esas circunstancias aquella llamada no podía ser nada bueno.
Sin levantarme, estiré el brazo sobre la mesa de luz, encendí la veladora y seguidamente levanté el teléfono, temiendo que se tratara de una tragedia.

No había salido como acostumbraba todos los años, porque hacía unos días atrás había tenido que apoyar a Saúl, un amigo que pasaba por una pérdida terriblemente dolorosa, la de su mujer. Tan fulminante fue para él la muerte de su esposa, que por varios días los más allegados y su familia lo vigilamos de cerca, temiendo que cometiera una locura. Cuando su estado empezó a ser más bien una especie de estupor y apatía, creímos que había pasado el peligro y que convenía darle espacio. Me enderecé en la cama, alarmado, cuando supe que era él quién llamaba:

—Soy yo, Saúl —me dijo después de que pregunté quién era, y siguió diciendo algo que me aterró mucho—. Ella está aquí, tocando a la puerta, en este mismo momento.

Pensé que tenía que ser una recaída, tal vez ocasionada por una pesadilla, pero me extremesí al pensar que Marta (así se llamaba su mujer), estaba del otro lado de la puerta de él, después de días de enterrada. Traté de sacar esa imagen de mi cabeza, y aunque era obvio de quién hablaba, le pregunté para que no quedaran dudas:

—¿De quién hablas?
—De Marta. 
—Amigo, estás confundido. Trata de aclarar tu mente y recuerda, ¿no recuerdas?
—Sé que la enterramos. Pero ahora está aquí, reconozco su forma de tocar. Me desperté con ese ruido en la puerta, y al reconocer la forma que ella tocaba fui corriendo para abrirle, porque esta tormenta es horrible, pero antes de abrir la puerta me acordé, y quedé como petrificado. Cuando hubo un momento donde solo se escuchaban los ruidos de la tormenta, creí que había sido mi imaginación, pero volvió a tocar —me dijo Saúl, extrañamente se lo escuchaba bastante tranquilo. 

Los relámpagos iluminaron varias veces mi cuarto. Me llevé la mano a la frente. ¿Cómo lidiar con algo así? Tomé bastante aire y le dije:

—No, sabes bien que no puede ser ella. No te tortures así. Lo que dices es algo aterrador, por favor, no lo pienses más. Si quieres hablar, hablemos, pero no sobre eso, no sigas.
—Pero está golpeando de nuevo, ¿no oyes? Voy a acercar el teléfono a la puerta. ¿No oyes ahora?
—Escuché un golpeteo, pero, ¿no eres tú?
—¡No, es en el lado de afuera! —me contestó enfadado.
—Clama. Analicemos esto; si estás seguro de que es ella, ¿por qué me llamaste a mí y simplemente no abriste?
—Porque presiento, no sé cómo, pero estoy seguro de que no está sola. Algo vino con ella.
—No digas eso, es de terror amigo. ¿En serio están golpeando? Como sea no abras, no a esta hora de la noche y con esta tormenta, ¡y menos siendo esta noche! Por si no te diste cuenta, es halloween. 
—Lo sé, pero no voy a perder la oportunidad de verla de nuevo, aunque sea lo último que haga. Le voy a abrir. Te llamé para agradecerte por todo tu apoyo, y para que le digas a todos que los quiero, especialmente a mis viejos. No los llamo porque se vendrían con tormenta y todo. ¡Adiós, gracias amigo! —exclamó finalmente y colgó. 

Intenté llamarlo pero no pude. Me comuniqué con su padre, le conté la situación y convenimos ir hasta la casa cuanto antes. Me apronté a toda prisa, con aquellas luces colándose por todos lados y los ruidos de afuera, y salí enseguida. La vivienda de Saúl estaba bastante lejos y en una parte despoblada. Un torrente de agua resbalaba por el parabrisas de mi coche, y las calles ya estaban medias anegadas. Ya casi llegaba cuando me crucé con un vehículo que resultó ser el de su padre. Desde la entrada del terreno vimos que la puerta se encontraba completamente abierta, y que delante de ella había alguien tirado. Saúl estaba muerto y con los ojos muy abiertos, todavía con cara de horror. Infarto fulminante, dijo el médico, aparte de eso no se pudo esclarecer más nada. 

6 comentarios:

  1. Buen cuento master. Yo que Saúl ni me arrimaba a la puerta, jaja, espero que sigas sacando más cuentos buenísimos, saludos desde Argentina.

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    1. Gracias Nahuel. Saúl ya no estaba muy bien de la cabeza, por eso lo atraparon. Saludos!!

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  2. No caigan en eso: amar a una mujer hasta la muerte porque despues se vuelve vampira jeje saludos tocayo..Willy

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    1. Willy el romántico ¡Jajaja! También puede ser una bruja en vida ¡Jaja! Saludos!!

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  3. Que buen cuento amigo soy del chaco argentina rica en leyendas del lobizon y pombero exelentes cuentos espero alguno del pombero saludos braian de Chaco

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    1. Hola Braian. Muchas gracias. Ahora me hiciste acordar que desde hace mucho estoy debiendo algunas historias sacadas de leyendas. Es que me olvido, mi memoria es complicada ¡Jaja! Si te gustan las de lobizones en el blog hay muchas. Busca en la categoría "cuentos de terror de hombres lobo". Saludos para el Chaco desde mi Uruguay!!

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