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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

martes, 28 de noviembre de 2017

Un descanso En El Camino

Ya no era seguro seguir en la ruta. Era de noche y los kilómetros pasaban iguales unos tras otro. Mi abuelo dormía hacía rato, y yo luchaba para mantenerme concentrado mientras manejaba el  camión. Por esos años siempre íbamos juntos porque yo tenía poca experiencia como camionero, y mi abuelo tenía demasiada. Juntos hacíamos un buen equipo, pero esa vez traíamos una carga desde muy lejos.
Nos habíamos retrasado por un problema mecánico, y ahora intentábamos recuperarnos alargando la jornada. Pero de noche y si uno está cansado eso es peligroso. Y en los caminos uno puede encontrarse cualquier cosa. 

En una parte muy recta la ruta se hizo tan monótona que empecé a perder la concentración, y el sueño empezó a acosarme. De todas formas no pensaba rendirme, pero como presintiendo algo, mi abuelo despertó y me preguntó:

—¿Cómo vas? La verdad. Si sientes mucho sueño paramos en el primer lugar que encontremos.
—Hasta hace un rato iba bien, ahora ya me cuesta concentrarme —le dije, y bostecé.
—Vamos más despacio entonces, y ve atento a algún lugar donde parar. ¿Qué kilómetro es este? Ah, por ahí adelante hay un buen lugar, si mal no recuerdo, aunque nunca paré en él.

Las luces del camión nos mostraron parte del sitio. Era como una playa grande pero con pasto en el suelo. Doble lentamente porque podría haber pozos o barrancas escondidas por el pasto. Resultó ser un suelo bien plano, y al acomodar al camión iluminé a otro que estaba estacionado. Más alejado todavía de la carretera, había una luz que era de una fogata, y había gente en torno a ella. En el camino es una práctica común compartir una fogata con otros camioneros. Sin dudas nos habían visto llegar, pero para no aparecer como dos sombras en la noche, fuimos con las linternas encendidas aunque la noche estaba bastante clara y el suelo era parejo. Eran dos hombres y se encontraban sentados en torno al fuego. Lo habían encendido en el límite de esa playa y una zona de pastos más altos con algunos arbustos. 

Saludamos como corresponde en una ocasión así, y les preguntamos si podíamos calentar agua allí. Tan seguros estábamos de que iban a compartir el fuego, que ya habíamos bajado con una caldera y otras cosas. No solo dijeron que sí, también dijeron que si lo que queríamos era café, ellos ya tenían bastante pronto. Ese lugar era el único adecuado para estacionar con seguridad en muchos kilómetros, y ellos ya calculaban que alguien se iba a arrimar. Por eso un momento después ya estábamos sentados sobre unos rolos de troncos, y sorbiendo un rico café. Ese lugar seguido era usado por personas que volvían a él, camioneros principalmente, eso explicaba las piedras que rodeaban la fogata y los rolos de madera que servían de asiento. Yo quedé de espaldas a la ruta, y frente al pastizal con arbustos que la luz de la fogata mostraba a unos metros de nosotros. La conversación fluyó enseguida. Los tipos eran dos veteranos de la ruta, y se alegraron al saber que yo seguía los pasos de mi abuelo, aprendiendo de él el oficio. 

—Que bien, muy bien —dijo uno de ellos—. Yo salía con mi padre. ¡Si habré recorrido caminos junto al viejo! Que tiempos esos. Ahora este es mi socio. Vieron que de a dos es más seguro.
—Seguro, es justo lo que le digo a él —dijo mi abuelo—. Los que manejan para empresas van solos, pero eso es cosa de los patrones, para ahorrar plata.
—Ah sí, eso fue y será así —dijo el otro tipo mientras agregaba otra rama al fuego.
—Y si, por eso no hay como trabajar para uno —reflexionó el primero, y después de echarse otro trago de café nos preguntó—. ¿Ustedes han venido muchas veces aquí?
—Eh pasado por aquí varias veces —le explicó mi abuelo—. Hace varios años ya de la última, pero nunca había parado. Nosotros más bien trabajamos por el norte.
—Claro, allá por el norte. Yo antes siempre paraba aquí, pero ahora hacía quince años que no lo hacía, ¿ustedes pueden creerlo? Sí, lo que pasa es que... me pasó una desgracia aquí. Tremenda desgracia, mala suerte, más para la mujer que choqué. Sí, choqué a una mujer. Quise meter el camión hasta aquí cerca, y cuando maniobraba... una desgracia. No la vi en ningún momento. Por aquel lado, casi escondido se podría decir, había un auto que no vi. Era una pareja y la señora parece que andaba buscando leña por aquí ella sola. No entiendo como ella no se apartó, porque maniobraba a baja velocidad, obviamente, no sé, parece que intentó apartarse pero cayó. No la vi en ningún momento.Desde entonces ni miraba para este lado cuando andaba en esta ruta.

El hombre terminó de decir eso, y miró hacia un lado, como recordando, y de golpe se enderezó y levantó como un resorte. Quedó mirando hacia el pastizal, y cuando yo seguí su mirada, una mujer de ojos horriblemente saltones avanzaba hacia nosotros. Tenía una pierna doblada hacia adentro, le colgaba un brazo y en un costado de su abdomen asomaban unas vísceras. Atravesaba los pastos sin que estos se movieran, era una aparición. Yo escupí el café que tenía en la boca, mi abuelo también se levantó rápido cuando la vio, y un instante después todos corríamos; ellos hacia su camión y nosotros hacia el nuestro. Cuando fui a arrancar mi abuelo me detuvo:

—No creo que sea peligroso quedarse aquí —me dijo—. Seguramente esa aparición se presentó ahí por el hombre que la mató. A ese lugar lo usan seguido, y no sería así si esa aparición se le presentara a todo el mundo. Estamos muy cansado y más peligroso sería seguir. 

Y tenía razón. Nos quedamos allí, en el camión, y no volvimos a ver a la aparición. 

7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Linda. Si eres nueva por aquí, bienvenida. Saludos!!

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  2. Parecia que no seria de terror jeje pero dio un giro casi al final.Ah tocayo ahora lei y te envie el correo..saludos. W💪

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    1. El del otro día no era de terror, lo tenía casi olvidado, y aproveché para publicarlo. Olvidé aclarar que no era de terror. Gracias Willy. Saludos!!

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  3. Hola hace mucho te leo pero nunca había escrito dejame decirte ke eres estupendo escribiendo estos cuentos me encantan desde ke te encontre me acompañas cada tarde y tiempo libre ke tengo

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  4. Hola sabes hace mucho te leo pare ser exacta casi son cuatro años ya dejame decirte ke me encantan mucho tis cuentos acompañas cada tarde y tiempo libre ke tengo nunca había escrito pero ya sabes ke tienes a alguien mas ke te lee un abrazo para ti

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    1. Muchas gracias, Liz. Que bueno que el blog te sirva para entretenerte, ya que este es uno de los fines. Espero que sigas viniendo. Estos días estuve demasiado ocupado, pero a partir de mañana hay nuevas historias. A ver si me acompañan en navidad, porque de eso vienen las historias, navidades de terror. Anímate a comentar más, que de esa forma también le aportas al blog. Un abrazo, Liz.

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