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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cumpleaños De Terror

Fue un cumpleaños inolvidable, sí, pero no por los motivos que yo quería. Sentí tanto terror que bien pudo ser el último.
Había llegado a mis manos una plata que ya creía irrecuperable, y fue una buena sorpresa y regalo de cumpleaños; pero ya era un poco tarde para organizar una fiesta como dios manda. Pero podía festejarlo al otro día, si conseguía algún salón. Llamé a mis parientes y amigos para avisarles que ese día no iba a hacer nada, pero que al otro sí y probablemente en un salón de fiestas, que estaba a confirmar dónde sería. 

Salí a buscar un salón, en moto, y debo haber recorrido media ciudad, no exagero. Nada disponible, todo alquilado. Era de esperarse porque justo caía un fin de semana. Ya estaba entregado, pensando que tendría que hacer algo en mi casa nomás, cuando me acordé de un lugar. Era en las afueras de la ciudad pero no muy lejos. Conocía al lugar desde lejos, pero sabía que era un viejo club de polo, de ricos seguramente, pero había escuchado que alquilaban un salón para fiestas y a un precio razonable. 

Las luces de la ciudad ya estaban por encenderse cuando se me ocurrió ese lugar. No iba a llegar antes de la noche. Dudé, ¿qué hacer? Decidí probar. Si no veía luces ni nada me volvía y ya. Salí de la ciudad, tomé una ruta por unos kilómetros y doblé en un camino de tierra pero parejo. En esa zona conté solo tres casas, lo demás era campo y algunos bosques chicos, y a esa hora ya eran casi todo sombra. En mi recuerdo el lugar estaba más cerca; el camino me demostró lo contrario. Doblé en otro camino y enseguida vi una luz que resaltaba entre unas partes más oscuras que la oscuridad del campo. Era el club rodeado de árboles. Paré frente a un portón grande. Detrás había un camino empedrado que en los costados tenía lo que parecían ser naranjos; después de estos había un patio con césped, otros árboles más grandes, y allí, dentro de los límites de una luz, un hombre barriendo hojas. Seguramente me había notado, pero hasta que no golpeé las manos no levantó la cabeza. Se acercó caminando lentamente, y hasta se detuvo un par de veces para apartar algo con su escoba para hojas.

—Buenas noches —lo saludé—. Ahí alquilan salones para fiestas, ¿no? ¿Ya está reservado para este fin de semana?
—Buenas noches. Se alquila, sí, como no. Que yo sepa no hay nada, está libre.
—¿Y hay que reservar mucho tiempo antes? Preciso uno para mañana.
—No soy el encargado de eso —me dijo aquella figura oscura—. Yo solo cuido aquí, pero he visto que alquilan de un día para el otro, sí, eh visto.
—¡Ah, menos mal! ¿Y con quién tendría que hablar entonces?
—Con Núñez, que es el encargado de esa parte, yo no tengo nada que ver. Núñez viene mañana de mañana.
—Mañana vuelvo entonces. Don, esto queda un poco lejos. Me gustaría ver el salón así me decido antes de volver. Si pudiera echarle un vistazo nomás.
—¿Ahora de noche? Puesss... puede verlo mañana mismo.
—¿Y ahora no? Sería un vistazo, como para tener una idea de las dimensiones, porque si es muy chico no vale la pena.
—Pero ahora de noche... Lo que pasa es que no puedo encender las luces de adentro así porque sí. Son órdenes, porque esas luces gastan mucho.
—Lo veo por la ventana igual. Veo que tiene ventanales grandes y bajos, y con la luz del patio da para que me haga una idea.
—Bueno, si lo ve así, desde afuera, y rápido. Ya le abro.

“Que viejo más complicado”, pensé mientras lo seguía por el camino de los naranjos. Más allá había otros edificios, como unas casas, pero el salón era lo más cercano. Por el marco de la puerta, la altura y otros detalles se ve que era muy viejo, aunque parecía bien conservado. Tenía ventanales grandes, y la pared me llegaba hasta la cintura cuando mucho. Recosté la cara al vidrio y miré. Primero no distinguí nada, después vi vagamente el otro extremo del salón. Era grande, de hecho más de lo que necesitaba, pero era lo que había. Aparté la cara del vidrio y estaba por agradecerle al tipo cuando escuché que alguien lloraba, una mujer, y venía de adentro del salón. El viejo retrocedió como espantado; yo miré hacia adentro de nuevo y escuché con más atención. No había dudas, era una voz de mujer, un llanto más bien, y estaba allí dentro.

—¿Quién está ahí? —le pregunté al viejo volviéndome hacia él.
—Nada, no hay nadie —se apuró a decir. 
—¡Como que no hay nadie si ahí la escucho!
—Sí, pero no es nadie.
—No, alguien está llorando ahí, una mujer. ¿Quién es, porqué llora, usted le hizo algo?
—¡No, yo no! Ahí no hay nadie. Ahora váyase, que no puedo tener a extraños aquí.
—No hasta que vea que esa mujer está bien —afirmé, y grité hacia adentro—. ¿¡Señora, está usted bien!? ¿¡Quiere que llame a alguien!? ¡Venga hasta aquí! ¿Señora? 
—¡No la invites! —gritó entonces el viejo apartándose más.
—¡Cállese, viejo! Y suelte esa escoba o se la quito y se la parto en la cabeza —lo amenacé en serio volviéndome hacia él.

Entonces el viejo abrió la boca y la cara se le torció en un gesto de terror, pero no me miraba a mí, desviaba un poco la mirada. Primero la vi de reojo y eso me hizo voltear rápidamente. Era una mujer con un vestido antiguo y negro, era mucho más alta que yo, flaca, en la cabeza tenía como un moño enorme hacia arriba, y en la cara pálida se le notaban todos los signos de una persona muerta que ya se está descomponiendo; pero esta se encontraba allí, parada contra el vidrio y con una sonrisa macabra enorme, y mirándome. 

Intenté apartar el cuerpo tan rápido que caí hacia atrás. Por el propio susto rodé, me paré y salí corriendo en un instante. Recuerdo que volteé para ver al viejo, y este se había apartado más y se persignaba a toda velocidad. Al instante donde vi a la aparición puedo describirlo como un golpe de terror. ¡Fue espantoso! El camino se me hizo larguísimo, y el resto de mi cumpleaños lo pasé temblando. 

7 comentarios:

  1. Wow que jodido pasar un cumpleaños macabro como ese,ojala no hayas pasado asi tu cumple la vez pasada tocayo jeje..saludos..W💪

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    1. Este fue mi cumpleaños, es verídico. Bueno, no, fue más tranquilo, y sin tanto terror ¡Jaja! Gracias Willy. Saludos!!

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  2. Vaya forma de pasar un cumpleaños!! Ni modo, se echó a perder la fiesta, Jajajajaja!! Buen cuento Jorge, solo que sentí que se cortó muy rápido el momento cúspide, pero en fin son cuentos cortos. Saludos! -Randy

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    1. Gracias Randy. Si le agregaba algo más al final no le iba a aportar nada. Saludos!!

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  3. muy buena la historia, citando al autor la puedo publicar en mi grupo?

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    1. Hola Jorge. Lindo nombre tienes ¡Jaja! Si, claro, también podrías pasarles la dirección del blog. Gracias. Saludos!!

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