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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

viernes, 8 de diciembre de 2017

En La Tele

Ronaldo salió del mundo de los sueños a la vigilia. Abrió los ojos para ver que una figura se encontraba parada al lado de su cama. El cuarto estaba oscuro pero inmediatamente supo que era su primo, Ignacio, y que este lo estaba llamando:

—Ronaldo, levántate y vamos. Escucha, se viene algo feo. La casa no es segura.
—Vamos, no me gusta como suena eso —lo apoyó Ronaldo. 

Ronaldo hacía unos día que se encontraba allí, visitando a su primo. Cuando llegó, ya desde la calle empezó a sentir mucha nostalgia, porque aquella era la casa donde había pasado casi toda su juventud. También quedó un poco preocupado por su primo, porque la vieja vivienda tenía no pocas grietas, y las maderas del techo parecían no querer soportar mucho más. Ignacio le restaba importancia al estado de la vivienda, aunque reconoció que un par de albañiles conocidos le habían dicho que ya era mejor derrumbarla que arreglarla, porque estaban muy mal los cimientos. Este tema acarreó una pequeña discusión entre los primos. Los dos eran veteranos y tercos.

—Cualquier día de estos quedas aplastado bajo esto —le decía Ronaldo mientras observaba una gruesa grieta que corría por todo el ancho de una pared.
—No, no es tan así. Esta casa nos va a sobrevivir, ya vas a ver. Son unas rajaduras, eso es todo.
—Sí, unas rajaduras que van de lado a lado. Cuando quieras, toma tus cosas y ve para casa. Desde que se fueron nuestros hijos estamos bastante solos con María. Hasta tienes una pieza para tu taller. O por lo menos ve a pasar un tiempo hasta que derrumben esto y te hagas otras piezas. Yo tengo unos ahorros por ahí si quieres.
—Muchas gracias, y sí voy a hacerles una visita dentro de poco, si dios quiere, pero yo sigo aquí nomás —porfió Ignacio, y tocó la pared como si fuera el hombro de un amigo—. Aguanta, además me costaría mucho mandar derrumbar la casa de los viejos, que también es tuya. No es por un tema de plata.
—Sí, yo sé. Claro que también lo siento como mi hogar. Cuando iba entrando me inundaron los recuerdos.  
—Se te notó en los ojos. Vamos al fondo. Seguro el viejo níspero te trae recuerdos. Ahora las frutas maduran y se pudren, porque solo a vos te gustaban. Ah, y tienes que ver cómo tengo mi taller, mucho más equipado.

Los primos recorrieron el fondo de la propiedad, recordando cosas de su infancia y adolescencia. Cuando entraron al taller que Ignacio había construido separado de la casa, lo primero que Ronaldo notó fue un enorme televisor de los viejos.
—Ignacio, dime una cosa, ¿vos venís aquí a hacer tus artesanías o a mirar tele? ¡Jaja!
—Ah, ese, no anda. Lo encontré en la calle, lo habían dejado para que se lo llevara el basurero. Como yo reciclo todo y siempre necesito cobre y otras cosas me lo traje para sacarle lo que me sirviera. Pero tan bien lo vi, y como estaba frente a una casa de ricos, se me ocurrió que todavía podía andar aunque lo hubieran tirado. Lo enchufé y andaba; pero esa misma noche se le fue la imagen y quedó solo con "nieve" y una pantalla gris, así como quedaban los televisores más viejos. Entonces lo traje para aquí para desarmarlo pero no he tenido tiempo. Y en ese rincón no molesta, tengo espacio de sobra. 

Y así pasaron unos días los primos, entre recuerdos y largas charlas. Una noche llegó una tormenta muy fuerte. Ignacio despertó primero, y al escuchar un ulular que iba creciendo fue a avisarle a su primo. Se acercaba un viento fuerte y ahora no daba para porfiar; la vivienda no era segura. Cuando Ronaldo comprendió que venía viento fuerte siguió a su primo. Ya se había cortado la luz, pero Ignacio tenía una linterna. El taller del fondo era más seguro porque estaba construido fuertemente con gruesas maderas, y el techo era firme y liviano a la vez. Cuando salieron de la casa el viento rugía y sacudía árboles en toda la zona, y en el cielo nocturno pasaban rápidamente unas formaciones extrañas de nubes.

 También había algunos relámpagos. Entraron al taller. Cada uno se acomodó en una silla y esperaron. Como no se iban a mover Ignacio apagó la linterna. A ninguno de los dos los molestaba la oscuridad. Pero mientras afuera el viento sacudía y hacía temblar todo y volaban cosas, en el taller empezó a decrecer la oscuridad. Era la pantalla del televisor. Estaba gris y aumentaba y disminuía su brillo.

—¿La tele está enchufada? —preguntó Ronaldo. 
—No, medio se debe iluminar porque, pienso yo, el tubo de imagen debe entretener la energía electromagnética de los relámpagos, o la que hay en las nubes misma, creo, aunque nunca había visto que pasara esto, no así de fuerte, pero es eso sí.
—Y yo ni había escuchado de eso, pero si vos lo decís, que sabes de esto...

Ignacio no le dio mucha importancia; Ronaldo le echaba algunas miradas desconfiadas a la claridad de la pantalla. En el peor momento de la tormenta, cuando llovía torrencialmente y había truenos y relámpagos, Ronaldo miró hacia la pantalla del aparato y se levantó bruscamente, asustado. En aquel rectángulo de luz gris ahora se distinguía con claridad la forma de un busto humano.

—¿¡Y eso, qué es eso!? —preguntó Ronaldo muy asustado.
—¡Opa! ¿Pero qué diablos...? ¡Ah! Espera, es mi sombra en la pantalla —dijo entonces Ignacio, que también se había asustado mucho pero seguía sentado.
—¡No, no es tu sombra, porque atrás tuyo no hay ninguna luz!

En efecto, no podía ser una sombra. Ignacio ahora se levantó también alarmado. El busto no parecía una imagen típica de la tele, parecía algo real que estaba allí adentro. El busto empezó a mover la cabeza como si observara todo el taller, y también detuvo su atención en ellos. Cuando levantó una mano y la puso en la pantalla fue demasiado para los primos. Prefirieron arriesgarse en la casa a pasar un segundo más de terror allí. El viento fue fuerte mas la vieja casa aguantó. Al amanecer fueron a tirar bien lejos al televisor.   

5 comentarios:

  1. Muy buen relato. Con un final desasosegante

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    1. Gracias Esther. Sabes, este cuento surgió casi solo por algo que me pasó hace poco. Empezó a soplar mucho viento, vino una tormenta de madrugada y no me gustó como crujía el techo, entonces me levanté y fui a la cocina, que me parece más segura. Esa noche estaba solo. En un rincón de la cocina hay un televisor grande que ya no sirve, pero todavía no lo tiré (y sigue ahí). Me senté a esperar a que pasara el viento. Sentado en la oscuridad (había luz pero la apagué porque me daba lo mismo como a los personajes), vi que la pantalla estaba bastante iluminada. Hace años estudié electrónica y sé que eso no es raro, y ya lo había visto hacer eso; pero enseguida se me ocurrió una historia con eso ¡Jaja! Esa noche estuve como una hora más o menos, practicando un ejercicio de concentración mientras esperaba, pero cada tanto abría los ojos para mirar la pantalla, aunque no estaba asustado, y no vi nada. Saludos!!

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    2. Actualización: Hace unos días alguien estaba pidiendo por facebook si tenían televisores viejos. Era para sacarles partes y decía que los compraba, pero como era un conocido le dije que fuera a levantarlo nomás, que no le iba a cobrar, si solo estaba ocupando espacio nomás. Cuando fue a mi casa le comenté que la tele estaba bastante bien, y seguramente hasta seguía cargado el tubo de imagen, o que por lo menos estaba en buen estado, y le conté que cuando había tormenta eléctrica se iluminaba bastante la pantalla. Ayer lo encontré y le pregunté si le había servido de algo la tele. Me dijo que muy poco, y que el tubo de imagen estaba todo roto y parecía que hacía desde bastante tiempo. ¡Zass! Si estaba tan roto cómo pudo iluminarse con la tormenta ¡Jaja! Mi conocido bien pudo mentirme, ¿pero para qué?, si se lo dí regalado. Igual no debe haber nada extraño, pero me pareció algo curioso que tenía que comentar aquí. Al final lo que me pasó ya es casi un cuento de terror por si solo. Curioso.

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  2. Ummm, yo creo que ese televisor es de Porltergate "Juegos diabólicos" y que se lo toparon sin querer los viejos, ahora dios se apiade de los vagabundos que están en el basurero en el que ellos dejaron la tele XD

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    1. Hola Nahuel. Gracias por comentar. Pues sí, le dejaron ese clavo remachado a otro ¡Jaja! Saludos!!

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