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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

jueves, 26 de abril de 2018

Desaparecido

La oscuridad había tomado todo el bosque y los muchachos todavía no lograban encender una fogata. A un lado tenían una laguna que se había vuelto completamente negra, y solo algún que otro reflejo de estrella delimitaba pobremente lo que era el cuerpo de agua de las demás cosas: orilla , pastizal y bosque. Cuando se nubló todo desapareció detrás de una oscuridad pareja que se metía hasta en los ojos de los muchachos cuando la llama del encendedor se apagaba.
Jonathan, inclinado hacia el suelo y apoyado en sus manos y rodillas, soplaba un montón de ramas que solo humeaban y no querían encender. Fastidiado ya por su fracaso, enderezó el torso y le dijo a Martín:

—No puedo prender este fuego de m...a. Mejor no sigo porque tengo miedo de romper el encendedor, porque ya medio se trancó un par de veces.
—No sigas entonces —le dijo Martín—. No vaya a ser que nos quedemos sin nada para iluminarnos, y nunca se sabe cuándo vamos a necesitar una luz por alguna mergencia. Si no te hubieras olvidado de la linterna...
—O si vos hubieras traído una —lo cortó Jonathan—. Porque dos linternas no están de más, si somos dos.
—Querías dos, aquí tienes dos. Como no lo ves, te digo que te estoy mostrando los dedos medios ¡Jajaja!
—¡Pfff! Ahí está el chistocito de la clase ¡Jajaja! Fuera de broma, que oscuridad que hay, no veo nada de nada.
—Yo tampoco. Es como el dicho, porque no me veo ni las manos. Mejor nos quedamos aquí porque si no vamos a, romper el encendedor por usarlo mucho, o a mandarnos de cabeza en la laguna. Sé que son los últimos días de la luna llena, tiene que salir en algunas horas.
—Sí, y mejor seguimos hablando porque no me gusta nada este silencio.
—¿Que no eras tremendo montaraz, o como Tarzán o algo así según vos? ¡Jajaja!
—¡Jaja! Ríete nomás. He acampado montones de veces, pero andaba con papá. 

Los amigos siguieron hablando, invisibles en aquella oscuridad. Como dos horas más tarde el paisaje empezó a mostrarse de nuevo. Una luna desgastada se elevaba desde el horizonte y su luz se había desparramado por el campo y ahora se entreveraba entre los árboles del bosque. Un rato más e iban a poder pescar. Mirando en derredor Jonathan divisó algo que lo impresionó terriblemente. Resaltando entre un marco de troncos, se estiraba el cuerpo de un hombre ahorcado que tenía los pies muy por encima del suelo. Cuando pudo hablar se lo dijo a su amigo con voz entrecortada y señalando con el brazo:

—Martín.. allí hay un hombre... colgando.
—¿Qué? ¡Ahh! ¡La p...a madre! 

Los dos no querían mirar aquello porque les daba terror, pero tampoco podían apartar la vista. El ahorcado tenía la cabeza un poco ladeada y los hombros estaban en un ángulo extraño porque habían bajado mucho. ¿De dónde había salido? Cuando llegaron al lugar todavía estaba de día, y los dos recordaban haber mirado hacia aquel lugar, que estaría a unos veinte metros de donde se sentaban, y no habían visto nada. Y no podía haber llegado hasta allí después del anochecer sin alguna fuente de luz que ellos inevitablemente notarían. Tampoco podría haber llegado sin hacer bastante ruido porque el suelo estaba lleno de ramas, era algo muy improbable. Un muerto en el lugar ya era algo bastante aterrador, y la presencia de aquel sugería algo sobrenatural, lo que es más aterrador todavía. Como habían mantenido casi todo en las mochilas levantaron rápido el campamento. 

El instinto de supervivencia no siempre nos impulsa a correr, a veces esto puede ser peor, y ahora los dos presentían eso. Se alejaron apartándose lo más posible del ahorcado, pero sin que esto los alejara mucho del sendero. La luz lunar se metía entre todos los árboles y las sombras se inclinaban hacia el mismo lado. Cuando creían que ya lo habían perdido de vista, apareció en otro lugar, desapareció enseguida para después dejarse ver más adelante, como si los persiguiera. Lo vieron por aquí y por allá, siempre entre el marco formado por dos troncos de árbol, el follaje de más arriba, y por debajo el suelo. Cuando ya no cruzaron por sombras y llegaron al despejado del campo se sintieron más seguros. 

Muchos años atrás, un hombre cruzó aquel bosque con el rostro sin expresión y una curda en la mano. Su atención abandonó momentáneamente la maraña de problemas que lo agobiaban, y levantando la mirada y girando la cabeza buscó una rama gruesa que sirviera para su fin. Halló una que parecía que había crecido para eso. Desde allí se veía casi toda la laguna, y como a unos veinte metros, en la orilla, estaba un lugar donde la gente solía acampar para pescar. Le pareció que era un buen lugar, porque quería terminar con su vida en un sitio donde lo encontraran enseguida, y sabía que allí la gente iba muy seguido. No pudo adivinar que estaba a punto de llegar una época muy lluviosa seguida por un frío adelantado y que por eso nadie fue hasta la laguna por mucho tiempo. La naturaleza hizo su trabajo de reciclaje rápido, y las aguas crecidas de la laguna arrastraron hasta el fondo todo rastro. Solo la cuerda quedó intacta pero nadie la notaba entre las ramas. 

5 comentarios:

  1. Hola Jorge!! A estos chicos les hubiera servido mucho pedirles consejos sobre cómo acampar y encender fogatas a Cristian y Guille de tu cuento "Una Historia Increíble" (30/Nov/17). Como siempre, muy buen cuento!! -Randy

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    1. Sí, los otros personajes tenían más experiencia, pero en las lagunas embrujadas igual todos se terminan asustando. Me gusta escribir sobre lagunas embrujadas porque, además de ser un tema clásico, pesqué muchas veces en una laguna así. No digo que estuviera embrujada, pero sí decían que lo estaba. Hace poco pasé cerca, por una ruta, y me pareció que la habían tapado. No quise mirar bien, me dio tremenda lástima. No estaría embrujada pero si me pasaron algunas cosas media raras, curiosas al menos, y ahí vi un pez, una tararira creo o un antepasado prehistórico enorme de esta especie, pero enorme. Enseguida entendí que nadie me iba a creer lo grande que era ¡Jajaja! Ahora que lo pienso, tal vez sí estaba embrujada, y lo del pez fue una jugarreta que me hizo ¡Jaja! Escribiendo esto ahora se me ocurrió hacerle un homenaje a la laguna. Y por lo menos en el mundo de mis cuentos va a seguir como antes, quieta, oscura y misteriosa. Que pena si la taparon. Durante años planeé comprar esa propiedad, solo me faltó plata nomás, toda la plata ¡Jaja! Saludos!!

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    2. Y será que cuando no va nadie, el espectro se baja de la soga y se pone a pescar pa no aburrirse? jaja

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    3. ¡Jaja! Yo lo haría. No puedo estar cerca de un cuerpo de agua sin intentar pescar, aunque sea con una bolsa si no ando con más nada, ¡Jaja! Y no me desagradaría que la muerte me encontrara por ahí, en la naturaleza, y que no hallaran mi cuerpo. Que la naturaleza me integre y ya de paso seguir asustando ¡Jeje! Gracias Nahuel. Saludos!!

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  2. Bueno y como se le daria descanso a esa alma atormentada

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