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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

viernes, 27 de abril de 2018

Terror Rural Y Más

¡Hola! La tormenta es uno de los recursos más usados en los cuentos de terror, por lo menos en la literatura clásica, hoy en día ya no tanto. Yo uso mucho ese recurso, es ideal para crear rápido una atmósfera de terror. Pero lo uso más por experiencias que he tenido, no por haber analizado cuentos de terror o porque me lo hayan enseñado. Soy autodidacta, y se nota ¡Jaja! 

Sin mi experiencia en el campo y en el monte este blog sencillamente no existiría. Con el tiempo he escrito sobre ciencia ficción, sobre paisajes donde nunca estuve, ciudades, otra épocas y cosas así; pero empecé más que nada con terror rural, también con cuentos de humor ambientados en el campo la mayoría. Aún escribo mucho sobre ese género pero subo historias tratando de variar los temas. Prefiero ese tema pero desde el principio tuve en cuenta que ese ambiente no es parte de la experiencia de mucha gente, los que viven en ciudades muy grandes o que simplemente no les gusta la naturaleza, o no pueden ir hasta ella. El cuento ofrece “vivir” aventuras en lugares que uno no conoce, y eso es una de las cosas buenas que tiene; mas también es importante ambientar las historias en otros lugares, sobre todo en escenarios donde casi todos han estado: Escuelas, hospitales, edificios inquietantes, cementerios... Y en mis historias le pasan cosas sobrenaturales a gente común: obreros, personal de aseo, vigilantes, empleados de todo tipo de comercio, electricistas, plomeros, la lista es larga. 

Volviendo a lo que influyó más en mi literatura, las noches acampando, de pesca mayormente, o caminando por el campo en cacerías de armadillos, fueron fundamentales. Muchas veces he intentado describir lo que se siente en la pampa uruguaya, sobre todo de noche. Solo el silencio sé que inquietaría a muchos, y después están los ruidos lejanos, o no tan lejanos pero que pueden resultar misteriosos para los que no conocen bien los lugares así. 

Las clásicas lechuzas chistando en algún arbusto, o los búhos, y más inquietante puede ser el sonido que emiten en algunas épocas los ñandúes. Una oveja tosiendo parece una persona, o algunos gritos de zorros, que a veces suenan a un tipo gritándote ¡Ahh! O se parecen a una carcajada. Un tatú (tipo de armadillo) roncando en una cueva puede parecer algo mucho más grande, y enojado, y así otras tantas cosas. Muchas veces escuché sonidos de ese tipo pero sabía qué eran. Cuando empecé a escribir fui usando todo eso pero cambiándolo, agregándole elementos sobrenaturales. Me di cuenta a su vez que podía usar el asunto de las sombras y las cosas que confunden la vista de noche, que en mis cuentos son cosas reales, monstruos asomando la cara en una enramada ¡Jaja! Me sirvió un montón conocer a gente asustadiza, y algún escaso susto que tuve yo mismo ¡Jeje! Y en el campo se ven o se oyen cosas que uno no puede explicar (aunque sí tengan explicación). He visto luces en el cielo que no parecen meteoritos, satélites ni nada de eso, he visto luces en el campo que no sé qué eran, solo intuyo que debía ser gente con algo luminoso, aunque no linternas ni faroles. Una vez en el monte, desperté de noche y escuché que cantaban ranas o sapos, y juro que el sonido parecía decir: Jorge, Jorge, Jorge... ¡Jajaja! En serio. Nunca más escuché ese canto, y no estaba soñando. 

Y las tormentas, ¡ah! Una tormenta en la naturaleza es fea, sobre todo de noche, con relámpagos o viento. Es que es un peligro real. En mi país son muy comunes las tormentas con intensa actividad eléctrica. En el campo es un peligro grande, bien pude haber muerto por un rayo varias veces. Y el viento fuerte en un bosque de eucaliptos, peligro y medio, vuelan ramas por todos lados y los árboles caen rápido. Incluso en mi hogar que, bueno, siempre viví en lo que aquí se le llama rancho, que es una construcción con techo liviano de paja, o chapa y paja, el viento no era broma. Pues sí, no vivía en una casona ni en un castillo ¡Jaja! Las noches atento a la tormenta si habrán generado cuentos. Todo eso hizo en gran parte a mi literatura, aunque ahora puedo hacer un cuento con cualquier cosa. Si a nadie le importa esto, bueno, este es un blog personal y subo lo que se me da la gana, y tenía ganas de escribir sobre esto. ¡Saludos!

8 comentarios:

  1. Hola Jorge, tiempo sin escribir en esta tú maravillosa página, creo que entiendo lo que dices, las experiencias vividas son las mejores para influenciar lo que haces, lo que amas hacer, entiendo mucho lo que sientes por el campo, yo crecí en zona rural y pues, con el tiempo tuve que dejarlo por la comodidad de la ciudad, en parte me arrepiento preciso por esas experiencias, las cosas que aprendí a hacer como joven aventurero, ahora quisiera conocer más el campo y el bosque pero ya no tengo como ni con quién, solo espero que aun quede algún vestigio de mi espíritu aventurero jajaja, saludos desde Colombia!!

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    1. Hola. Sí, la experiencia es irremplazable en muchas cosas. Su tuviste tus correrías por el campo, alégrate de haberlas vivido. Algunos nunca tienen esa oportunidad. Y después de haber vivido algo eso ya es parte de nuestra vida y nos acompaña hasta el final. Muchas gracias por pasar por aquí y comentar. Vuelve pronto que tengo pensado publicar todas las semanas. Saludos!!

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  2. Lo que contas son cosas muy interesantes,al menos para mi,porque algunas cosas no sabia,aunque sean de la fauna de mi pais tambien,pero no en la region donde vivo..me veo a mi mismo cuando hablas de campamentos o el monte.Justo ayer fui de caceria pero no cayo nada jeje..saludos tocayo..W

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    1. ¡Willy, tanto tiempo! Me extraña que haya algo que no sepas, ¿será lo de los ñandú? Los zorros y sus gritos es algo súper común, aunque puede que por ahí sea otro tipo de zorro. Nos leemos por aquí. Saludos!!

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  3. Justamente sobre los ñandus jeje..el habitat de esa ave queda en la región occidental de mi pais casi a 900 de donde estoy,ese lugar se llama Chaco paraguayo es limite con Bolivia.Al ñandu solo lo vi en el zoológico o en algunas granjas aqui cerca

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    1. Los ñandú en celo hacen un ruido fuerte como de trompeta o bocina grave. Lo menos que uno se imagina, si no conoce, es que es el grito de un ave. Y además de ese grito misterioso que puede asustar, también te pueden patear cuando defienden los huevos, aunque no son tan aguerridos como muchos creen, puedes espantarlos si les haces frente. Si corres sí se te viene arriba. Acá se juntan mucho los huevos, pero igual hay a montones porque no se los caza, y de los nidos no se sacan todos los huevos. Saludos!!

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  4. Hola Jorge. A mí en lo personal me gustan mucho tus cuentos que incluyen tormentas. De hecho, cuando son así, me gusta algunas veces ponerme mis audífonos y escuchar un audio con sonidos de tormenta mientras los leo. Eso le da un toque espectacular a la narración!! Recomiendo a los amigos lectores de este blog probarlo. Saludos. -Randy

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    1. Mejor todavía sería si los leyeras durante las tormentas eléctricas, porque además de alguna emoción que pueda dar la lectura, se sumaría el peligro de estar manipulando un aparato electrónico ¡Jaja! Hablando en serio, los días tormentosos me dan muchas ganas de escribir cuentos de terror pero casi nunca lo hago porque es peligroso para mi compu y para mí, aunque sí me siento a pensar mucho y siempre sale algo. Gracias. Mañana publico otro. Saludos!!

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