¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

jueves, 3 de mayo de 2018

Perseguido Por El Mal

La vi por primera vez en una calle de mi nuevo barrio, y enseguida sentí que tenía algo extraño. Ella vestía una ropa que podría haber estado de moda muchas décadas atrás, y que además era muy abrigada para la época y el calor que hacía. Caminaba hacia mí y me sonrió cuando la miré a la cara. Mayormente era bonita, aunque tenía una nariz bastante larga, y el mentón también era fino y largo. Parecía ser bastante joven pero tuve la impresión de que era solo una apariencia engañosa. Como no le correspondí la sonrisa, borró inmediatamente la suya y en un instante me miraba de forma altanera, y hasta vi algo de odio en aquellos ojos negros. Intrigado por aquella mujer, volteé para verla alejarse, y vi que empezó a caminar más lento al pasar al lado de un terreno donde jugaban unos niños.
Se detuvo, los saludó, le dijo algo que no alcancé a oír, y mientras metía la mano en su cartera miró hacia todos lados, y al notar que la observaba se fue con bastante prisa. ¿Qué era esa mujer extraña?
Poco después, no recuerdo bien cuánto, en uno de mis diarios paseos descubrí dónde vivía. Era en una vivienda muy vieja y grande que tenía un rosal en el frente. La vi ocupada, encorvada sobre la tierra y plantando algo entre las rosas mientras murmuraba o cantaba no sé qué. Cuando me notó se irguió, se tomó la cadera con las manos y me miró de arriba a abajo con un aire de superioridad. Desde un principio lo había presentido; ahora cada vez me convencía más. Aquella extraña mujer debía ser una bruja. 

Sé que existen, las brujas no son un mito, son reales. Y cuando desapareció una niña de la zona estuve seguro. Pasé de nuevo frente a su vivienda. Era una casona grande, seguramente con un sótano como el que yo tenía en la mía. Afuera tenía una camioneta grande pero muy común. Conozco todo el lugar que ofrece un vehículo así, y alguien con malas intenciones puede aprovecharlo. Supuse que la había transportado en algún compartimiento que fabricó bajo el asiento o algo así. Mientras miraba la fachada me imaginé cómo lo había hecho. En la zona había varias arboledas grandes, muchos terrenos daban a ellas, y no eran pocos los terrenos que limitaban con un bosque grande. Acechar sería fácil, y después de localizado el objetivo, con una buena apariencia fácilmente podría inventar algún ardid para atraparla. Al imaginarme lo que podría haberle hecho a aquella inocente, por poco no me descompongo, por que la imaginación me mostró cosas con mucha claridad. ¿Pero qué podía hacer? No era posible presentarme en una comisaría y decir que sospechaba de aquella mujer porque la creía una bruja.

La segunda desaparición fue a los pocos días. Aunque todo el barrio se conmocionó y alertó, igual pasó un tercer caso. Pensé en hacer una denuncia anónima, esperando que después los policías encontraran algo; mas supuse que esa bruja debía cubrir muy bien sus pistas. Con suficiente cuidado y planificación nadie la descubriría. Creía que no podría hacer nada, pero se me presentó una oportunidad de casualidad. Andaba cazando en el bosque grande que limita con el barrio. Al atravesar un camino noté un vehículo. Enseguida recordé el de la bruja, porque este era uno igual, pero enseguida pensé que lo más probable era que se tratase de otro. Por las dudas me acerqué a comprobarlo. Reconocí una abolladura en un costado. ¡La bruja estaba por allí! Observé en derredor y vi un sendero que supuse la ruta más probable de la bruja, pues por algo había estacionado la camioneta allí. Avancé por un costado del sendero, tratando de no hacer ruido y con los sentidos muy alertas. Un ruido me hizo mirar hacia un claro, y allí estaba ella. Vestía otra prenda pasada de moda, caminaba encorvada, con los brazos colgando, y ahora la cara era la de una bruja horripilante. Movía la cabeza con rapidez y olfateaba el aire con asquerosos movimientos de su larga nariz. Se inclinó más y arranco una planta del suelo y la olisqueó pasándola por la nariz. En ese momento yo la observaba por la mira de mi rifle. Dejó de olisquear la planta y giró hacia mí de golpe. Entonces presioné el gatillo. No sabía qué podría hacerle esto a una bruja, y me sorprendió que el efecto fuera inmediato. Le di en la cabeza y cayó inmediatamente hacia atrás. Me acerqué con extremo cuidado, porque podía ser un truco. Ahora su cara era normal. No había soltado la planta que arrancó, y esta resultó ser una muy común que supuestamente es buena para la digestión. Eso me extraño un poco, pero qué sé yo de pócimas o conjuros de brujas, aquella planta podría servirle para cualquier cosa. Parecía bien muerta. De todas formas junté montones de ramas, les prendí fuego y arrojé la bruja a las llamas. 

Cuando creía que le había hecho un enorme servicio a la comunidad, desapareció otra niña. ¡¿Cómo podía ser eso?! ¡Aunque el balazo no la hubiera matado, el fuego lo tendría que haber hecho! Y no sé si era la misma u otra bruja, pero de nuevo imaginé claramente cómo lo había hecho. Imaginaba todo lo que le había sucedido a aquellas pobres inocentes. Por eso no lo soporté y me mudé nuevamente. Tal vez algún día deje de tener tan mala suerte y brujas y asesinos dejen de cruzarse en mi camino.     

2 comentarios:

  1. Que giro inesperado al final: era un loco,un maniatico? Pobre vieja muerta..saludos tocayo..W

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada uno puede sacar su conclusión, pero sí, era un loco ¡Jaja! Gracias. Saludos!!

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?