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Te Hago Un Cuento Personalizado

¡Hola! Te hago un cuento personalizado, sobre el tema que quieras y el género que gustes, para gente grande o niños. Puede ser un boni...

sábado, 9 de junio de 2018

La Muñeca Vieja

Sabía que tenía mala suerte con los trabajos, pero esa vez me sorprendió. Fue en una pequeña recicladora de plásticos, y su fin fue increíble. Aunque agradezco que aquello se vengara solo contra el local, y no persiguiéndonos a cada uno de los que estábamos allí. Supongo que no tenía ningún poder para encontrarnos. Igual desconfío de la noche y a veces duermo intranquilo.

El local era poca cosa, derretíamos los plásticos en unos hornos casi caseros, pero era un trabajo fijo y en esos días no estaba para rechazar nada. La materia prima era, basura, literalmente. Hacía cinco días que estaba allí cuando pasó aquello. Ya estaba de noche y le quedaba poco a nuestro turno. Fuera del local, en un patio, había unos trabajadores que seleccionaban las partes plásticas, separando todo lo que fuera otro material. A veces, cuando no estaban seguros de qué era algo, iban a preguntarle al encargado. 

Esos trabajadores tenían más libertad en el patio, también ganaban menos, y casualmente todos bebían. No estaba permitido, pero los toleraban siempre y cuando no abusaran. Solo medio borracho, uno de esos tipos pudo animarse a tomar del brazo a aquella cosa que parecía ser una muñeca. 
Todos volteamos hacia él cuando lo vimos entrar, impactados, porque al ver aquello nos pareció que era un ser humano. El tipo la traía colgando de un brazo, y la levantó un poco al preguntarle al encargado:

—Señor, mire esto. ¿Es de plástico o de goma? Allá no nos ponemos... ¿cómo se dice? De cuerdos, no, de acuerdo. Unos dicen una cosa otros otra. 
—¿¡Pero qué es eso!? —exclamó el encargado—. Deje eso ahí, con cuidado. Muchachos, vengan a ver.

Varios nos inclinamos sobre aquel cuerpo. Tenía el tamaño de un niño pequeño. No tenía ropa, y parecía ser una muñeca pero no representaba a una niña ni una joven, era la representación de una anciana gorda y horrenda, con enormes busto flácido, vientre abultado y muchos pliegues por todos lados. Pero solo las características de la vejez no eran lo que la hacía horrenda, era algo más, algo difícil de explicar, la energía que la rodeaba, tal vez. 

Tenía los ojos grises y estaban muy abiertos, y la cabellera revuelta y enrulada era blanca. La cara tenía muchas arrugas, y era anatómicamente correcta, completa, lo descubrió uno de mis compañeros y se asqueó. Todo aquel cuerpo era malsano, era como una concepción de todo lo grotesco. De qué material era no se distinguía, pero observando bien, a pesar de mi repugnancia, estuve seguro de que no era un cuerpo humano, y se lo dije al encargado:

—No es una persona. Mire esta parte que está más limpia, no tiene poros.
—Es cierto, no es piel, es una muñeca, pero no sé de qué material, y ahora no importa —me dijo, y viendo a los otros comentó—. No sé con qué fines pudieron hacer algo tan feo, pero yo digo que si quemamos esto le vamos a hacer un bien al mundo, aunque solo cause repugnancia. Aunque a mí también me asusta bastante.

Todos opinábamos igual. Hasta el tipo que la trajo la miraba ahora con asco, y se limpió en el pantalón la mano con que la tocó, y dijo que no la había visto bien. Creo que hasta la borrachera se le pasó.
Uno de los hornos funcionaba con leña y otros desperdicios que había en la basura, tenía una puerta baja y era lo suficientemente grande como para meter entera a la muñeca, o lo que fuera aquello. Uno arrimó una pala grande, pero ninguno se animaba a cargar a la muñeca. Entonces tomé la pala, y otro, con cara de asco y susto (la misma expresión que debía tener yo), la empujó hacia ella con una escoba. No pesaba mucho, como si realmente fuera una muñeca

Abrieron la puerta del quemador, que ya estaba encendido, y la arrojé allí. Apenas cerraron y trancaron la puerta, aquella cosa empezó a chillar y maldecir con una voz chillona y agria, rasposa, ¡horrible! La carrera hacia afuera fue inmediata. Nos detuvimos en el patio, mirándonos unos a otros llenos de terror. Entre los chillidos escuchamos que dijo que iba a quemar todo el lugar y a nosotros. De pronto, silencio. Al rato me atreví a asomarme. La puerta del quemador estaba abierta y desde allí se marcaban unos pasos de pies pequeños que se alejaban hacia la puerta del fondo, que estaba abierta. Las huellas eran algún material derretido. Se había escapado, y esa misma noche, por la madrugada (por suerte cuando no había nadie), incendiaron la planta perdiéndose todo. 

14 comentarios:

  1. De hoy en más, prohibido derretir muñecas, las de plástico al menos xD
    De terror lo del incendio!

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    1. Sí, la muñeca se vengó. Pero no te preocupes por el personaje, enseguida él agarró otro trabajo, como cuidador nocturno en un cementerio ¡Jaja! Gracias Armín. Saludos!!

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  2. Woow magnífico me encanta.
    .Rixy

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    1. Gracias, Rixy. Ando con ganas de hacer uno pero bien aterrador con muñecas. Hace poco, en mi hogar critiqué, porque no me gustó (aunque bien puede ser una obra de arte magistral e inmortal), a una película de terror muy famosa sobre una muñeca muy famosa. Entonces me dijeron que por qué no escribía algo mejor, si es que podía, obviamente creyendo que no puedo (aunque esa persona no me lee). Yo dije que sí, que voy a hacerlo. Veremos qué sale y cuándo la publico, y dónde. Este cuento es para ir calentando. Bueno, saludos!!

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    2. Estaré esperando ansiosa. Saludos Jorge.

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    3. Gracias. Una lectora va a tener por lo menos entonces. Vamos a ver si puedo asustar con muñecas. Saludos!!

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    1. Muchas gracias, Liz. Te hago una pregunta: ¿Cuando eras niña jugarías con una muñeca así? ¡Jajaja! Saludos y vuelve pronto!!

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  4. Ese tipo debe mudarse a Irlanda pa ver si tiene mejor suerte, en cuanto a la muñeca (o sea lo que sea) ya se fue a buscarlo al Tito pa toma unos mates y salir a espantar xD. Psd : Que vuelvan las novelas cortas che! (de zombis esta vez plis)

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    1. ¡Jajaja! Me alegraste el día. No creo que Tito le acepte un mate, no es tan corajudo ¡Jaja! Che, Nahuel, ¿somos compatriotas? Si se puede saber.
      De zombies estoy haciendo un cuento que se me está alargando bastante, aunque ahora no me conviene hacer cosas así. Tal vez lo divida en partes pero no sé cuándo lo publicaría. Pero cuentos cortos sí van a ir saliendo en estos días. La plaga zombie nunca se extermina del todo en este blog, siempre vuelve. Es, como dije otras veces, un género que nunca muere del todo ¡Jaja! Saludos!!

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  5. Jajaja ni loca lo bueno es que ya no tengo ni una muñeca las he tirado todas por las dudas

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    1. Abandonaste a tus muñecas, Liz, pero igual ellas no te olvidan ¡Jaja!

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  6. Y no compatriotas pero si vecinos, vivo en argentina. y ya quiero ver mas de la plaga que siempre vuelve, los politic...digo, los zombies...

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    1. O eras uruguayo o argentino, calculé, porque son los únicos que nos conocen bien a los yorugua. La plaga real del blog en realidad son los copypasteadores. Ahora mismo deben andar por aquí arrastrando los pies ¡Jaja! Saludos vecino!!

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