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En el fin del mundo (cuento de zombies)

Comparado con los cuentos que normalmente publico en el blog, éste es bastante más largo. Por eso lo publico en una página aparte. El cuento:




En la oscuridad de su provisorio refugio, Álvaro escuchó atentamente, con el mango del hacha bien apretado entre las manos.
Sin electricidad, apenas caía la noche  la ciudad quedaba a oscuras, a excepción de las zonas donde aún ardían algunos incendios.  
Álvaro acercó la oreja a la puerta. El sonido de pasos lentos y torpes, rengueando o arrastrando los pies, le indicó que por la calle avanzaban unos zombies; y el olor que llegó hasta él hizo que se tapara las narices: nadie se acostumbraba a aquel olor nauseabundo.
En la calle, uno de los zombies giró hacia la puerta, y tras empujarla torpemente comenzó a golpearla con manotazos.

Los otros zombies, como atraídos por un imán, se fueron acercando, volteaban hacia la puerta y avanzaban lanzando gemidos al aire nocturno infestado con su olor. Álvaro encendió una linterna, ya no tenía caso permanecer en la oscuridad, lo habían
descubierto.    Ya había previsto esa situación. Iluminando su camino, se desplazó por una serie de corredores y habitaciones. Detrás de él, la puerta había cedido y un tropel de zombies avanzaba por el corredor entre empujones y gruñidos.
Cerca de su salida de emergencia, vio una puerta que antes no había notado aunque había revisado el lugar varias veces. La puerta se abrió y una luz  lo encandiló, luego una figura se recortó en el umbral, una figura humana, en apariencia. 

-Venga aquí. Aquí va a estar seguro -le dijo la figura, que ahora se veía más como un humano.

Álvaro dudó, ¿de dónde había salido aquella puerta? ¿Acaso había enloquecido? Había visto a tantos perder la razón. Iba a seguir de largo pero escuchó que detrás de la salida de emergencia también había zombies e intentaban derribar la puerta; los otros ya estaban cerca. No podía ser peor que lo que le esperaba si lo alcanzaban los muertos vivientes. Apenas entró cerró la puerta, e inmediatamente esta desapareció convirtiéndose en un muro.

-¿¡Qué es esto!? -preguntó Álvaro sorprendido.
-Esto no es nada, sólo un pequeño truco -le respondió el hombre.

Álvaro le echó una rápida ojeada a la habitación. No había mucho que ver; las paredes, el piso, el techo, todo era blanco.  En el centro resaltaba una mesa y sobre ella había todo un festín: varios tipos de carne y frutas frescas, pan, podía oler el olor al pan recién horneado; algo que no probaba desde hacía un buen tiempo.
El hombre vestía un traje blanco, impecable. Aparentaba unos treinta y algo de años, tenía el pelo negro y prolijamente peinado. Su rostro era bastante corriente, lo único que resaltaba en él eran los ojos. Cuando Álvaro lo notó retrocedió a la vez que levantaba el hacha: Los ojos del hombre eran amarillos y su pupila era una delgada línea vertical. El hombre sonrió al ver la actitud de Álvaro, y señalando el hacha dijo:

 -¿Intenta atacarme con esa cobra?

Sintió que el mango del hacha se retorcía en sus manos, y al mirarlo estaba sosteniendo una cobra.  Álvaro la arrojó, y cuando cayó al suelo nuevamente era un hacha.

-¿¡Qué es esto!? ¿Quién es usted? -preguntó Álvaro.
-Permítame presentarme: Tengo muchos nombres, pero prefiero que me llamen Diablo.

En otra circunstancias seguramente hubiera dudado más, pero todos los días veía  gente muerta caminando por las calles, y todo lo que acababa de ver : la habitación que surgió de la nada, la puerta, la cobra, y la mirada de aquel hombre, le indicaba que estaba ante el famoso Rey De Las Tinieblas. Si bien no quería morir, no le temía a la muerte, y aunque se consideraba un hombre bueno, era
consciente de que había hecho cosas que no lo iban a llevar al cielo; y ya estaba algo cansado de luchar, era el fin del mundo, qué otra cosa podía esperar.
Resignado, sonrió levemente, y hasta sintió algo de curiosidad.  Estaba ante un personaje mítico, ¿qué se traería el Diablo entre manos? ¿Qué quería de él?

-Se pregunta qué quiero de usted -comenzó el Diablo-. Primero, lo invito a que tome asiento y disfrute de la comida, sé que estos días no comió mucho, y va a necesitar  energía.

Ahora junto a la mesa había dos sillas. Álvaro miró la comida con desconfianza.

-No se preocupe,  es comida buena, no le voy a hacer daño, usted es mi invitado.
-Nunca creí que el Diablo fuera tan amable -dijo Álvaro mientras se sentaba.
-Normalmente no lo soy. La fama que tengo en realidad no me hace justicia.
-Pues eso no me tranquiliza.
-Esta no es una situación normal. Sírvase lo que quiera. Si lo deseo puedo hacer que se trague la comida contra su voluntad, pero no es lo que quiero; así que coma, necesitará la energía.

Álvaro se sirvió una pata de pollo, estaba deliciosa, la mejor que había probado en su vida.
 
-Así está mejor. Ahora a los negocios -continuó el Diablo-. Estoy rescatando sobrevivientes en todo el mundo, con la ayuda de colaboradores.  Quiero que usted sea uno de ellos.

A Álvaro le pareció algo gracioso ¡El Diablo rescatando gente!  Tras tragar un trozo de carne dijo:

-¿Rescatando? Acaso todo esto, el Apocalipsis, ¿no es obra de usted?
-No. No quiero que se extingan los humanos. Son los únicos seres con la capacidad de desviarse hacia el mal. Mi “negocio” sería aburrido sin humanos. Tengo las almas que ya están aquí, pero
uno siempre quiere más.
-¿Qué quiere decir con aquí? ¿Esto es el…? -preguntó Álvaro.
-Sí, es el infierno, pero usted no se preocupe. Siga comiendo -le aclaró el Diablo, y tras la interrupción siguió-. El Apocalipsis es culpa de ustedes, los humanos. Están solos por haber comido la manzana prohibida, de eso sí tengo parte de la culpa; me enorgullezco en decirlo, pero en lo de los zombies no tuve nada que ver.

Álvaro seguía engullendo los manjares mientras escuchaba atentamente a su anfitrión.

-Quiero que usted forme parte de un pequeño grupo que está rescatando sobrevivientes aquí en Nueva York. Usted es un hombre fuerte, va a ser de mucha ayuda. En las afueras tengo una ciudad protegida por un domo, ahí llevarán a los sobrevivientes.
-¿Y porqué no lo hace usted mismo, con sus poderes?
-Mis poderes se limitan en la tierra, es algo complicado.
-¿Y que va a pasar con esa gente?
-Seguirán con sus vidas, se reproducirán, y yo tendré mi suministro permanente de almas ¡Jajajajaja!
-¿Y que pasará conmigo?
-Si sobrevive, vivirá junto a esa gente. De cualquier forma usted va a terminar aquí.
-Creí que me iba a prometer algo tentador.
-¿Acaso me creería?
-No.  Está bien, lo haré por la gente. 
-Sabía que diría eso. Ahora termine de comer, los otros ya están cerca.

Un rato después, en el fondo de la habitación se formó una puerta y el Diablo la señaló.

-Salga por ahí, esa puerta da a la calle, los demás lo esperan.

Álvaro abrió la puerta, en la calle había un enorme vehículo blindado.

-Una cosa más -dijo el Diablo-, a los sobrevivientes no puede decirle para quién está trabajando, si lo hace volverá inmediatamente al infierno, y entonces no seré tan amable. Ahora váyase.
 
La puerta del vehiculo se abrió, un hombre con uniforme militar le gritó:

-¡Vamos, venga! ¡Que los zombies ya están cerca! -Álvaro dio unas zancadas y entró.

El blindado arrancó. Enseguida sintió las terribles miradas de sus “compañeros” sobre él. Al volante estaba un hombre grande de cabeza rapada y lleno de tatuajes. El tipo, con cara de pocos amigos, volteó para examinarlo de pies a cabeza, volvió a mirar
hacia adelante y preguntó:

-¿Eres latino? Tienes toda la apariencia.
-Lo soy. ¿Algún problema con eso? -contestó Álvaro. El hombre volteó de nuevo y esta vez clavó sus ojos celestes en los de Álvaro.
-¡Vamos Charly! No empieces. Concéntrate en conducir. -intervino el hombre vestido de militar.  Le estrechó la mano a Álvaro y siguió- Bienvenido al equipo. No le hagas caso a Charly, es un maldito nazi. Soy el Sargento Mackey, puedes decirme simplemente Sargento.
-Me llamo Álvaro.
-¡Álvaro! ¡Lo sabía, ¡Un latino! Puedo olerlos desde lejos -los interrumpió Charly.
-¡Charlie! Déjate de tonterías. Aplasta a esos que van por la calle ¡Arróyalos!

Con el impacto los zombies se hicieron pedazos.
Junto a ellos había una mujer bella de rostro pero con demasiado músculo en el cuerpo, y tenia una mirada de fiera al acecho.  El Sargento la presentó:

-Ella es Saya, la desgraciada más fuerte que he visto. -Álvaro le tendió la mano.
-Hola.
-Hola. Te aclaro que no te hagas ilusiones conmigo. -dijo Saya con un tono frío.
-Me leíste el pensamiento. -bromeó Álvaro. Saya sacó un cuchillo y comenzó a limpiarse las uñas con indiferencia.

“Que personajes mis compañeros” pensó Álvaro.  El Sargento, a pesar de su sonrisa, se notaba que era un hombre muy peligroso, los otros lo sabían y aceptaban su liderazgo. El enorme blindado se abría paso por la ciudad destruida. Los autos que estaban parados
en la calle apenas lo estorbaban y los zombies que se atravesaban terminaban molidos bajo sus ruedas. Pensó  preguntarles cómo los había contactado el Diablo, mas desistió de la idea; aquellos facinerosos apenas hablaban. El Sargento le mostró un compartimento lleno de armas de todo tipo. Álvaro eligió dos machetes y un rifle de alto poder.

-Supongo que sabes usarlo -dijo el Sargento.
-Cazo desde que era niño -le aclaró Álvaro.
       
El blindado era similar a una casa rodante y estaba bien equipado. Mackey notó que Álvaro estaba impresionado.

-Es una belleza -comenzó Mackey-. Es un vehículo de alta tecnología, lo mejor que hay.
-Ya veo si, es grande. -afirmó  Álvaro.
 
Charly frenó de golpe. 

-¡Malditos! -gritó, y golpeó el volante. 

Los otros se arrimaron al frente á ver qué pasaba. Una multitud de zombies apretujados, se extendía por la calle hasta donde se veía.

-¡Diablos! Son muchos como para pasarlos por encima. -Observó Mackey.
-¡Voy a salir al techo y los voy a pulverizar! -gritó Charly, y tomó una metralleta que tenía al lado.
-No, tú quédate aquí -le ordenó Mackey-. Yo voy con Álvaro. A medida que despejemos la calle tú vas avanzando. Vamos Álvaro, hay que subir. Ahora veré que tan buen tirador eres.

El blindado tenía una especie de escotilla en el techo, por allí subieron. La marea de zombies chocó contra el blindado y los que estaban más cerca estiraban su brazos hacia Álvaro y Mackey, que desde lo alto disparaban a gusto. Eran tantos los zombies, estaban tan apretados, que el pesado vehículo comenzó a mecerse hacia
todos lados debido al empuje que ejercían los muertos andantes.
Álvaro era muy certero, con cada disparo caía un zombie. Mackey también era un experto tirador. Los casquillos humeantes rodaban por todo el techo y en la calle se iban amontonando los zombies abatidos; pero habían muchos.
Adentro, Charly estaba impaciente y no soltaba su arma, Saya también estaba lista para la acción. 

El blindado se hamacaba tanto, que en una de las sacudidas Mackey cayó a la calle. Se levantó inmediatamente y comenzó a defenderse, los zombies se le vinieron encima. Además de disparar, a los que estaban más cerca les daba culatazos, patadas y empellones. Los zombies lanzaban manotazos por encima de los demás, la multitud de cuerpos decrépitos gemía furiosa.  Se le abalanzaban con la boca abierta y los culatazos les dislocaba la mandíbula o les abría el cráneo. Álvaro lo apoyaba desde arriba, pero eran demasiados, entonces se tendió en el techo y bajó lo
más que pudo.

-¡Dame las manos! ¡Te subiré! -le gritó Álvaro.
-¡No podrás, caeremos los dos! -le replicó el Sargento.
-¡Puedo sí! ¡Dame las manos ahora! ¡Rápido!

Mackey levantó los brazos y tomó las manos de Álvaro.  Con gran esfuerzo lo levantó hasta el techo. Los zombies quedaron manoteando el aire y despedazándose las uñas contra el blindado.
Mackey lo miró he hizo un gesto como agradeciendo, Álvaro pensó que era lo máximo que se podía esperar de un hombre así, aunque acababa de salvarle la vida. Desde lo alto los dos siguieron haciendo estragos sobre la horda de muertos vivientes. Al rato
el vehículo pudo avanzar, y al andar sobre pilas de cadáveres patinaban a veces he iban dejando un amasijo de carne y líquidos verdosos.

Cruzaron por una zona donde casi todos los edificios estaban incendiándose y el humo cubría las calles como una densa niebla, obligándoles a marchar lento. De las ventanas de los edificios
salían lenguas de fuego que se retorcían cual serpiente.  Algunos zombies estaban tirados en la calle, con la piel calcinada, mas aún se movían.

-Aquel está crujiente ¡Jajajaja! -bromeaba Charlie, él veía cosas divertidas hasta en lo más atroz.  

Saya siempre estaba seria, ocupada en la limpieza de las armas o afilando sus cuchillos. El sargento iba sentado adelante, atento al camino. Salieron de la zona incendiada y tomaron una avenida , en una lujosa zona residencial. Esta parte estaba desolado, no había siquiera zombies, y las casas apenas estaban estragadas.

 -¡Estos ricos! -comentó Álvaro-. Hasta en el fin del mundo sus barrios son mejores.

Saya hizo una mueca, un intento de reírse,  pero no le era fácil para ella. Álvaro igual lo tomó como un gesto positivo.  Animado, quiso entablar conversación.

-Saya, antes de todo este desastre, ¿en qué trabajabas?
-Era maestra de escuela. -le respondió. Álvaro rió sinceramente, era obvio que era una broma.

Pasaron la noche en un puente, un lugar fácil para defender. Por la mañana siguieron viajando. En algunas zonas los zombies salían de las casas y corrían tras el blindado. Por las calles siempre
vagaban algunos revividos y la devastación estaba en todas partes: Era una ciudad muerta. Saya preparó café y se lo ofreció a Álvaro. Al tomar la tasa también tomó sus manos, Saya lo miró directo a los ojos con una mirada diferente, y hasta sonrió.
El Sargento miraba una pantalla digital que había en un tablero del blindado.

-Nos estamos acercando al objetivo -dijo el Sargento en voz alta-. Tomen todas las armas y las municiones que puedan, ¡Alístense!
-Eh, Sargento ¿Cómo saben que hay sobrevivientes? -preguntó Álvaro.
-En este caso por las transmisiones de radio. Hay un grupo que quedó atrapado en el último piso de un edificio, desde hace unos días están transmitiendo con algún aparato.

Pararon frente a un enorme edificio, habían llegado a destino.
El Sargento tomó un micrófono y apretó algunas teclas de la consola del blindado.

-Aquí el blindado “La salvación”, ¿hay alguien por aquí cerca? -se escuchó un sonido a estática. 
-Yo le puse ese nombre -murmuró Charly, riendo. El Sargento le ordenó que hiciera silencio con un gesto de reproche.
-¡Hola! ¡Hola! -se escuchó una voz en el radio.
-Sí, hola, habla Mackey desde el blindado “La salvación”
-¡Oh! ¡Que alegría! Ya creíamos que no había más nadie. ¿Vienen a rescatarnos?
-Así es -respondió el Sargento-. Escuchamos sus transmisiones y ahora estamos frente al edificio. ¿Cuántos son ustedes?
-Ahora cinco. Éramos más… pero los otros… los otros, ahora somos cinco.
-Bien. Vamos a subir por ustedes y los vamos a sacar de ahí. ¿Hay muchos zombies en el edificio?
-Hay bastantes pero están desparramados por el edificio. Nosotros nos quedamos sin municiones y…
-Bien, ya vamos por ustedes -lo interrumpió Mackey y cortó la comunicación.

Dirigiéndose a su pequeño grupo, el Sargento les dijo:

-Lleven varias linternas, adentro debe estar muy oscuro, no va a ser fácil.

Los cuatro entraron a lo que era la sala de recepción.  Estaba completamente oscura. Enseguida enfocaron a los primeros zombies y comenzaron a disparar.   Salían de cualquier lado, algunos se arrastraban por la oscuridad, otros se abalanzaban hacia ellos corriendo. Los cuatro permanecían hombro con hombro. Hacia donde apuntaran los rayos de luz había un zombie o salía de la oscuridad.   El aire se fue cargando de olor a pólvora y un círculo de muertos con las cabezas destrozadas se fue formando alrededor de ellos. Los rayos de luz siguieron buscando por todas partes hasta que el Sargento dio la orden de avanzar.   Alcanzaron la escalera y comenzaron el largo ascenso.

En cada piso le salían al cruce pequeños grupos de muertos andantes; pero los cuatro juntos eran imparables. Charly le palmeó el hombro a Álvaro.

-¡Vaya que eres bueno! -dijo Charlie.
-No está mal para ser un latino, ¿no? -comentó Álvaro.
-¡Jajaja! Es cierto. Eres un desgraciado duro. ¡Vamos a darle a esos putrefactos!

Escalón por escalón, piso por piso, en la oscuridad, con zombies saliéndoles al cruce, llegaron hasta dónde estaban los sobrevivientes. El descenso fue mucho más rápido.  Todos subieron al blindado y el vehículo partió rumbo al domo. Los sobrevivientes, contentos, les agradecían una y otra vez. Cruzaron por los restos de la gran ciudad, y tras un día de viaje llegaron al domo. Era completamente gigantesco, una estructura transparente con forma de medio balón protegía una ciudad que parecía del futuro.   
Entraron al domo y desde las casas la gente salía a recibirlos con  júbilo, como a héroes. El anfitrión del domo, El Diablo, les dio la bienvenida. Álvaro lo reconoció, aunque sus ojos ahora eran normales.  Saludaba a la gente con una gran sonrisa y les daba la mano. Álvaro y los otros se miraban entre si.  Después los llamó aparte y les dijo:

-¡Muy buen trabajo!  Ahora descansen.  Mañana nuevamente partirán. Hay sobrevivientes atrapados tras los muros de una mansión y están completamente rodeados de zombies. 

Los cuatros se retiraron sin decir mucho, igual el Diablo les leía el pensamiento. Al amanecer el blindado partió y desapareció tras una colina incendiada por el alba. 

77 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Quien es el autor de este exelente cuento de terror!

Jorge Leal dijo...

El autor de este cuento y de todos los del blog soy yo. Gracias por comentar. Saludos.

Anónimo dijo...

CHEVRE TU CUENTO DE TERROR PIOLA

Anónimo dijo...

no manches que chido

Anónimo dijo...

esta bueno pero lo que no me gusto que casi no an comentado



Anónimo dijo...

Hola soy el que pregunto quien era el autor amigo haces muy buenos cuentos podrias hacer uno que trate de una persona que descubra un pasaje al infierno y se encuentre con criaturas raras y todo eso y si ya hay uno asi solo dime que ya esta y lo buscare gracias

Jorge Leal dijo...

Tengo un cuento donde un demonio encuentra un pasaje hacia este mundo, no es lo que quieres pero tal vez te guste, por lo menos hay un pasaje ¡jaja! El cuento se llama "Del infierno" y lo publiqué en una página como esta, no en las entradas. Saludos.

Anónimo dijo...

esta muy bueno el cuento y el cuento que tu dices "del infierno" tambien ya lo lei y esta vastante bueno

Anónimo dijo...

bien chido

Anónimo dijo...

Me encantan tus cuentos sos un genio

Anónimo dijo...

Hola me llamo micaela y quiero decirles que el cuento esta buenisimo


Micaela

Anónimo dijo...

super chido k esta

Anónimo dijo...

ME ENCANTO¡¡ ¿saldra una segunda parte?

Anónimo dijo...

Jorge he leido todos tus cuentos son demasiados buenos

Anónimo dijo...

WOW SOS UN GENIO!!!

Anónimo dijo...

Me encantan tus cuentos de terror son excelentes gracias!!!!!! Seguí haciendo cuentos q son geniales!!!!!

Anónimo dijo...

sabes es una excelente historia de todas las q eh leido sta en special me impactoo felicidades!!..

Anónimo dijo...

Esta buenisimo! Eres genial: quisiera saber cuanto tardaste en escribirlo?

Jorge Leal dijo...

Gracias a todos los que comentaron.
No recuerdo exactamente cuánto demoré en escribirlo, porque lo hice de a poco, pero fueron varias semanas, y después lo revisé varias veces. Saludos.

Juan Marcelo dijo...

hola como estas.. me gusto mucho este cuento y otros.. estan muy buenos para poder llevar a la pantalla grande.. !!!

Anónimo dijo...

Es terrorifico me encantan sus cuentos de terror.

Anónimo dijo...

me gusto el cuento y contexto del cuento,.solo que el diablo no hiso el apocalipsis ni se lleva las almas ni nada de eso, ni siquiera puede salir del ifierno donde lo congelo dios, es el unico que esta apartado de los demas , si se cumunica o sale es pura quinesis o proyecion transendetal , el unico poder entre los humanos es hacerle creer es la auto condena, pero muy buena me hisistes creer en lo que leei, eso habla bien de un buen cuento de terror, sigue a si y ganaras. no no es cierto por que tu ya tienes el don de la escritura, y eso indica que eres un triunfador

Anónimo dijo...

que cuentos tan chidos amigo de donde eres

lu rocci dijo...

no podes ser tan descraciado al escribir tan buenos cuentos , sos un genio en la escritura , te pasaste ( de buena manera ) no pares de escribir FELICIDADES MEN un beso

Anónimo dijo...

Uauu Me Supeer Encanto Tu Cuento Esta Genial Vas A Ser Un Supeer Escritor Estan De Lujo Gus Cuentos Enseerio Te Feelicito Muchoo ;) Dee Arii Se Nota Q Tienes Demaciada Imaginacion Esta De Lujo Tu Cuento

ValeAnny Alvarez dijo...

Increíble!! Excelente cuento, el mejor sin duda :)

Anónimo dijo...

Esta muy padre el cuento y si tu eres el autor, puedo decir que tienes una gran capacidad de imaginación ;3 chido x thi!!!!!!<3

Anónimo dijo...

es muy interesante esta cuento pero es muy largo, pero de todas maneras a los que nos gusta la lectura no nos importa cual largo sea saludosssss!!!

Jorge Leal dijo...

Por eso lo puse en una página y no en una entrada, y aclaro eso al principio.

Anónimo dijo...

Jenial me encanto felicitaciones tienes una gran imaginacion

Cristhian Fuentes Valdez dijo...

Muy bueno, excelente narrativa... es el primero que leo y me gusto mucho, encontré por casualidad tu blog y realmente valió la pena... mucho éxito y saludos desde mexico...

Anónimo dijo...

esta chevere , me gusto mucho .

Anónimo dijo...

muy buen cuento seria bueno saber como sigue o termina la historia

Jorge Leal dijo...

Es un final abierto, pero puede salir una segunda parte. También tengo ganas de convertirlo en un cómic, si encuentro algún dibujante con el cual trabajar. Saludos.

La Habitación Oscura dijo...

Trabajo magnífico! Felicidades

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. ¡Saludos!

alexandria dijo...

Excelente!! Me quede esperando mas pero note que se acabo la historia. Seria genial una segunda parte. La conversación con el Diablo fue muy interesante y el Sargento. Suerte!! Amigo realmente eres un gran escritor.

Jorge Leal dijo...

¡Muchas gracias! Este cuento es uno de mis favoritos. ¡Saludos!

Luis Rodriguez dijo...

Muy bueno tu cuento de pana lo disfrute, muy original, te felicito.

Jorge Leal dijo...

Gracias Luis.
No publiqué el otro comentario porque cualquiera podría ver tu correo. Si quieres comunicarte puedes hacerlo en Google+. Saludos.

Gabe Damage dijo...

Deberian ilustrarlos!!! Estan geniales!!!

Jorge Leal dijo...

Gracias. Me gustaría trabajar con un dibujante, pero parece que no entienden la importancia de colaborar. Cada uno en su materia.
Saludos.

eduardo el gamer dijo...

excelente me dejaste sin palabras si tienes un canal dime para darte like y suscribirme

Jorge Leal dijo...

Gracias. No tengo, pero puedes seguir el blog si quieres. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

No entendi pq el diablo no qeria q alvaro dijera q trabajaba para el... pero aun asi t felicito mui buwn cuento amogoh lo ame ♡♡♡

Jorge Leal dijo...

Gracias. El Diablo no quería que se lo contara a los rescatados, los del equipo ya lo sabían, todos eran sirvientes del Diablo. ¡Saludos!

Jose Nieves dijo...

Genial esta historia necesita una segunda parte. Un saludo y gracias.

Jorge Leal dijo...

Hola Jose. Gracias a ti por comentar. Tengo como asunto pendiente una segunda parte de este cuento. Tal vez lo una con otra historia. Últimamente tengo un montón de ideas pero me falta tiempo. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

me ayudo en mi tarea

Anónimo dijo...

Amigo un concejo cuando esta en el Apocalipsis zombie no llaman zombies a los zombies sino cosas , caminantes u otra cosa para que de emocion a la historia.

Jorge Leal dijo...

Es cierto, y sé por qué no los llaman zombies, pero no siempre voy con la corriente. Si bien tiene algo de sentido no nombrarlos así, es algo bastante arbitrario que se le ocurrió a alguien y los otros tomaron, pero no es una regla, y aunque lo fuera, la historia es mía, y me gusta llamarlos zombies. Zombies, zombies, zombies... ¡Jajaja! Y no te olvides que todo esto es ficción. Gracias por comentar. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Excelente historia me encanto, muy original lo del diablo y su propuesta

Jorge Leal dijo...

Gracias. Lo del diablo tuve que pensarlo mucho, me alegra que a los lectores les gustó. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Exelente cuento

Jorge Leal dijo...

Te agradezco el comentario. ¡Saludos!

ko-ko la bn dijo...

Realmente tiene un don para esto felicitaciones ...muy bno

ko-ko la bn dijo...

la verdad si le hace falta ... creí que dios tendria participación tambien en el cuento....

Jorge Leal dijo...

Si lo continuara tendría que aparecer Dios de alguna manera, sí.

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Vuelve pronto. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Como para una película protagonizada por Scott Adkins

Jorge Leal dijo...

Mira que me la creo ¡Jeje! No creo que de para tanto. Gracias por comentar. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

esta muy buena esta historia de terror me encanto, me desaburrio un rato,,,, sube la segunta parte de la trama

Belén Duran dijo...

Uno de mis relatos favoritos !! Mentiraaaa todos son mis favoritos

Jorge Leal dijo...

Pues yo si tengo favoritos y este es uno. No me había dado cuenta que por los cambios que hice en el blog el texto quedó mal. bueno, supongo que igual se entiende. Tal vez lo corrija. Saludos, Belén!!

Anónimo dijo...

muy buen cuento

Anónimo dijo...

Saludos. Mi hijo cursa el sexto grado y tenía que leer un cuento para un reporte oral. Encontró su pagina y utilizó su cuento. Él quedó fascinado con el. En la Academia se citó su autoría. Hace tiempo que mi hijo no terminaba algo de leer por si mismo y sin reparos. Agradecida por su amabilidad de compartir el mismo. Somo s de Lares, Puerto Rico.

Rosa Ma. Bonilla

Jorge Leal dijo...

Muchísimas gracias, muy amable. Las cosas malas que tiene publicar en un blog a veces me hacen olvidar las buenas. Encantado de serle útil. ¡Saludos desde Uruguay!

Valeria Rodriguez dijo...

bueno buenísimo!!😃😉😄😏😅😁😊😂

Valeria Rodriguez dijo...

bueno buenisimmo

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Valeria. Saludos!!

Valeria Rodriguez dijo...

Yo creo que hasta el más valiente siente mínimo un poco de mido deberían hacer una película con esta historia

Jorge Leal dijo...

Ojalá, Valeria. Voy a hablar con Spielberg a ver si sale ¡Jaja! Muchas gracias por comentar. Saludos!!

Ricardo Alvarado dijo...

simplemente el mejor cuento de zombis que e leido felicidades

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Ricardo. Un abrazo.

Unknown dijo...

Esta bn chido me gusto as mas de esos

Unknown dijo...

Está muy bueno;no creen que deberían ilustrarlo para una película?

Jorge Leal dijo...

Gracias. Pues yo creo que sí ¡Jeje! Saludos!!

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