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La cripta del vampiro

Gerard distinguió entre las sombras de la noche, a la silueta de su maestro. Atravesó corriendo la calle empedrada y fue a reunirse con él.
En la vereda que se encontraron había un muro, y detrás de éste se hallaba un cementerio.

- Maestro, vine lo más rápido que pude - dijo Gerard.
- Bien. Tenemos una misión que cumplir. En este cementerio - dijo Harris, que era un veterano y muy hábil cazador de vampiros - hay una cripta donde mora un no muerto.
- Pero, ¿por qué vamos a ir ahora de noche? Siempre lo hacemos durante el día.
- Hoy va a ser la excepción. El cementerio es muy concurrido durante el día, no quiero arriesgarme.

Los dos caminaron siguiendo el muro. Cerca de una de las esquinas, un árbol que había crecido desmesuradamente, volcaba varios gajos hacia el cementerio.

- Vamos a trepar por aquí, va a ser más fácil - indicó Harris a su alumno.
- Viene un carruaje -  alertó Gerard.

Mientras el carruaje se aproximaba por la calle, los dos fingieron que conversaban animadamente, como dos conocidos que se encontraron de forma casual. Al pasar frente a ellos el cochero los miró de reojo, y agitó las riendas apurando al caballo. Pronto el carruaje se perdió al doblar en otra calle.
Treparon el árbol y la rama que crecía sobre el muro. Harris saltó primero hacia el cementerio; Gerard quedó encaramado en la rama, y estando allí miró hacia la calle, y vio unas siluetas furtivas que se desplazaban en su dirección.

- ¡Gerard! Apúrate. Salta de una vez - Gerard saltó y, mirándose el abrigo dijo:
- Discúlpeme maestro; había quedado enganchado con una rama o algo.
- Bien, ahora sígueme.

La noche estaba clara. Atravesaron hileras e hileras de lápidas, panteones, criptas. Una lechuza los siguió largamente con su atenta mirada. Envolvía el lugar una bruma tenue, fantasmal.
Llegaron al fin a su destino; una cripta que parecía ser muy antigua.

- Es aquí Gerard. Vamos a entrar - Harris buscó en su bolso y sacó un pequeño farol a mecha.
- Maestro, lo más probable es que el vampiro ya ande fuera de su guarida ¿Por qué vamos a entrar?
- Creí que el experto era yo y tú mi alumno - comentó Harris con tono sarcástico.
- Disculpe maestro.

Después de encender el farol, Harris empujó la puerta de la cripta; estaba abierta. Al introducir el farol en la oscuridad se iluminó una escalera de piedra que descendía hasta donde la luz no llegaba.
Antes de adentrarse en aquellas tinieblas, Gerard desparramó una mirada sobre el cementerio, y vio que unas siluetas se desplazaban entre las tumbas. Comenzaron a descender por la escalera.
Los escalones brillaban de humedad y estaban algo resbalosos.  Al terminar el descenso se encontraron en la cámara de la cripta. Había nichos en los muros, y en los nichos ataúdes. En el centro de la cripta resaltaba una gran base de piedra, y sobre ésta había un sarcófago.
Harris, con el brazo que sostenía el farol extendido, giró sobre si iluminando el lugar. Gerard ya apretaba una daga en su puño izquierdo, y en el derecho empuñaba una estaca.

- Guarda tus armas Gerard, y ayúdame a correr la tapa del sarcófago - le indicó Harris.
- No voy a dejar mis armas. Usted ya no me puede ordenar nada - objetó Gerard.
- ¿Y por qué Gerard?
- Porque usted es ahora un vampiro, y me tendió una trampa.

Harris lanzó una risotada estridente, echando la cabeza hacia atrás, y al volver a enderezarla, su cara se había transformado; era ahora un horrible vampiro.
Tras la carcajada de Harris, creció de pronto un rumor que venía desde los nichos que había en los muros, y pronto resonaron en el lugar gritos espantosos, y desde los huecos comenzaron a salir vampiros.

- Si sabías que era una trampa, Gerard , ¿por qué me seguiste hasta aquí ?
- Porque también le tendí una trapa, pues no estoy solo, tengo apoyo - le contestó Gerard, y girando la cabeza hacia la escalera gritó - ¡Bajen rápido! - y respondiendo a su voz, un grupo de hombres, con antorchas y armas en las manos, descendió hacia la cripta, y al ingresar a la cámara comenzaron a luchar contra los vampiros.
Harris miró a Gerard, le mostró los colmillos y se abalanzó hacia él.  Si bien Harris era ahora mucho más fuerte, al ser pura furia y al atacar descuidadamente, no pudo atrapar a Gerard, y éste le clavó la estaca en el corazón, convirtiéndolo en polvo.
Poco rato después, Gerard y sus hombres salieron de la cripta; habían destruido a todos los vampiros.

- Tuvo razón Gerard, Harris se había convertido en vampiro - dijo uno de los hombres, acercándose a Gerard -. Pero pudimos destruirlo, y a otros vampiros.
- Así fue, pero aún tenemos un gran desafío por delante. Ahora quiero atrapar al vampiro que convirtió a mi maestro. No pudo ser un vampiro cualquiera, tuvo que ser uno extremadamente fuerte y listo, de otra forma no hubiera podido someter al maestro. Debe estar por ahí, y lo voy a encontrar. 



11 comentarios:

julian sequeira dijo...

Bastante interesante,hace imaginar todo como si se estuviera viviendo esa es la esencia de un cuento

Che Merida dijo...

Me gusta mucho, un 10 para tu historia.
y da para darle mas seguimiento a la historia..
felicidades.
SL

Esmi R.V. dijo...

PODRIA HACER LA SEGUNDA PARTE DE LA CRIPTA DE UN VAMPIRO ESTA MUY PADRE ME DEJO EN SUSPENSO

Anónimo dijo...

yo amo historias asi

kimy fans dijo...

la segunda parte asela pli,s

Jorge Leal dijo...

Hola. Hace unos días me lo pidieron de nuevo. La voy a publicar la semana que viene.
Gracias por comentar. ¡Saludos!

Titica dijo...

Excelente!

Jorge Leal dijo...

Gracias. Y hay una segunda parte: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/04/la-cripta-del-vampiro-2.html

Anónimo dijo...

Estubo bueno :)

Neon Shinigami dijo...

Me gustó mucho esta historia, segunda parte por favor

Anónimo dijo...

Gracias!!!

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